Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

martes, 22 de marzo de 2016

TÍO MOLLINO, un saetero de Algeciras


Lamento no recordar (para poder agradecérselo públicamente) quien me mandó, hará un par de años, unas grabaciones de un cantaor desconocido para mí: Manuel Arroyo Jiménez (Algeciras, 28-06-1913, 16-12-1996), nombrado como Tío Mollino. No profesional, pero con una larga trayectoria cantaora reconocida por la afición de su ciudad y comarca. 

En aquel envío figuraban cuatro saetas que Tío Mollino cantó en algún acto de su pueblo el día 1 de abril de 1993. Sin trompetas ni cantaores, sin más acompañamiento que algún que otro golpe marcado por su inseparable bastón. Pletórico de regusto, así como de facultades a sus ochenta años, les dejo, hoy Martes Santo de 2016, que ustedes las disfruten:

1) Una bandera se divisa

2) Parroquia de San Lorenzo

3) Saeta carcelera

4) Como no tenían que hacer

martes, 15 de marzo de 2016

Gracia: Una trianera cantando cosas de Linares


Los que me conocen ya saben que uno de mis estilos flamencos preferidos es la taranta. Dicen que oriunda de Almería y que fue desarrollada tanto en la zona jienense de Linares y La Carolina como en la murciana de Cartagena y La Unión. Pá mi gusto, la segunda es mas "sequerona" y suelo quedarme con los aires de Basilio, del Cabrerillo, del Tonto Carica-Dios. 

Hubo una sevillana, a mitad de camino entre la copla y el cante, que siempre me gustó: Gracia de Triana. Aquí la hemos escuchado cantando bamberas, antes incluso de que Pastora Pavón diese nombre a ese estilo de fandangos (Gracia las grabó en 1941 y Pastora en 1949). También la hemos escuchado cantando saetas. Y hoy, les invito a todos ustedes a escucharla haciendo una de las tarantas atribuidas al Cabrerillo de Linares:

lunes, 7 de marzo de 2016

Saetas preflamencas de CABRA (Córdoba)

Como ustedes saben, tanto en 2013 como en 2014, publiqué una saeta cada día de los 45 que van del Miércoles de Ceniza al Viernes Santo. La gran mayoría de ellas eran saetas flamencas, pero también prestamos atención a saetas que con diversos nombres (samaritanas, cuarteleras, antiguas, llanas, sin melodía...) podríamos englobar en el título de preflamencas, saetas que estaban extendidas por toda Andalucía y que, afortunadamente, se han conservado en bastantes poblaciones. Yendo a nuestro cuaderno Tiempo de Saetas, encontraremos saetas de esta índole ligadas a Marchena, Puente Genil, Alhaurín de la Torre, Arcos de la Frontera, Córdoba, Lucena o Castro del Río.

Otras localidades se nos quedaron en lista de espera, y hoy me ha dado por acordarme de Cabra, la bella ciudad cordobesa, muy cantaora y muy saetera . Allí se cantaban las llamadas saetas llanas, mantenidas en varias familias siendo de destacar los nombres de José Barranco Gutiérrez y su hijo José María Barranco Zúñiga. Precisamente a este José María se debe mucha información sobre la saeta egabrense, así como una amplia colección de letras usadas para su ejecución. No recuerdo cómo, pero tuve la suerte de dar con una grabación donde se nos muestra la saeta tradicional de Cabra. La canta el veterano maestro malagueño Antonio de Canillas y hace dos letras::

Viernes por la mañana
subió la Virgen a la Audiencia
p´a ver si le habían leído
a su Hijo la sentencia.

Mare de la Soledad
¿quién te ha bordao ese manto?
Ha salido de las monjas
y del cielo dibujao.

viernes, 4 de marzo de 2016

Un saetero llamado MANOLITO EL DE MARÍA


Pueblo cantaor por excelencia, en Alcalá de Guadaira siempre ha habido grandes saeteros para acompañar su Semana Santa. A nuestra derecha ponemos el cartel que anunciaba la de 2014. Cincuenta años antes y tal vez dirigida a este Soberano Poder, el cantaor local Manuel Fernández Cruz (1904-1966), Manolito el de María para el mundo flamenco, entonaba esta saeta:

miércoles, 2 de marzo de 2016

Tonadas campesinas (XVIII): Arrieras de Dalías

Envío a mi amigo almeriense Alejandro Reyes.

Hace un tiempo llegué a publicar en este cuadernillo hasta 17 entradas referidas a las Tonadas campesinas. Un poco más y me redacto una monografía sobre tan apetecible tema..., pero, ¡qué va, iluso de mí! Hace unas semanas leí en el Facebook que en la Universidad de Sevilla se había presentado una tesis doctoral sobre los cantos campesinos en Torredelcampo (Jaén). ¡Caray! con estos universitarios de ahora, ¡cómo aprietan!, ¡cómo suben el listón más y más! Seguro que todo cuanto yo escribí se quedaría en una nota a pie de página al lado de la sapiencia de los sesudos doctores que se forman en nuestras universidades. ¡Vivir para ver!

Pero, bueno, tampoco es para acomplejarse. A mí, hijo de labraores y criao en esas cortijadas de la Campiña Cordobesa, el tema me atraía mucho y por eso le presté mi atención, indagué algunas cosas y clarifiqué otras. Había temas que me quedaron por tocar como los cantos asociados a la aceituna o al oficio de la arriería. Ciñéndome al segundo centro de interés, me preguntaba a mí mismo: ¿existen cantos propios de los arrieros? Que éstos cantaran, es casi seguro. ¿Cómo, si no, entretener sus travesías, a veces de muchos kilómetros y horas? De hecho hay autores que señalan que los arrieros fueron auténticas correas de trasmisión de cantes de una comarca andaluza a otra. Pero, insisto, ¿había un canto propio de su oficio? Puede que haya existido y se haya perdido, cosa que afortunadamente no ocurrió con las labores de la siembra, siega y trilla, y hasta nosotros han llegado muestras de tales tonadas.

Rastreo por la discografía y resulta que sí, que el término arrieras aparece al menos en dos ocasiones: una ligada a la localidad almeriense de Dalías y otra al pueblo gaditano de Arcos de la Frontera. Vamos hoy a interesarnos por esas arrieras almerienses y dejemos para otro día las de Arcos.

Hay un cantaor que ya apareció en este cuaderno y también en nuestro Museo del Fandango, Manuel Ribera Ruiz, Manolo de la Ribera, nacido en Adra (Almería) en 1912 y del cual no tenemos más datos biográficos (¿qué espera el Instituto Andaluz del Flamenco, o sea el IAF, para hacer un inventario contrastado y fiable de nuestros artistas?). Escuchémosle este cante que hace junto a Enrique de Melchor:
Una preciosidad, ¿no les parece? Musicalmente estamos ante unos fandangos de corte verdial muy similares a otros que se han cantado y se cantan por la Alpujarra almeriense. Pero, ¿dónde están las arrieras salvo en la letra que nos habla de las mulas transportando las uvas de Dalías hasta el muelle de la capital?  Efectivamente, la arriería ha sido un tema literario para el de la Ribera y nada más.

domingo, 28 de febrero de 2016

Que dicen que hoy es el DÍA DE ANDALUCÍA

La verdad es que nunca fui muy de celebrar eso del Día de Andalucía en la fecha del 28 de febrero. Para mí esa celebración siempre iría unida a un 4 de diciembre, porque 4 de diciembre de 1977 fue el día en que los andaluces salimos a las calles reivindicando a nuestra tierra. Pero bueno, nosotros, yo mismo, no mandamos en estas cosas, porque los llamados "políticos" ya lo hacen, dicen ellos, en nuestro nombre. Pues ná, doña Susana Díaz, que usted lo celebre con toda su corte, incluida hasta la "podemita" Teresa Rodríguez que le gana a usted en simpatía y gracia, "morena" como nuestra madre sierra que no "rubia de bote" que es lo que usted anda luciendo.

Sin contradecirme con lo antes dicho, he de confesar que yo, contrario a los símbolos, hay veces que me emociono contemplando la "blanca y verde". Lo mismo que lo he hecho en alguna ocasión al escuchar el himno que nos legó el notario don Blas Infante, el que fuera fusilado cerca de Sevilla por los militares golpistass que provocaron el desastre bélico del 36-39.
¡Andaluces, levantaos!
Vamos a recordarlo en la versión de nuestra dama doña Rocío Jurado:
Lo interpretó en la versión cinematográfica, dirigida por Josefina Molina, de la obra La Lola se va a Los Puertos de los hermanos Manuel y Antonio Machado Ruiz.

Pero, oiga usted, ¿el interés de este blog no iba va dirigido al Flamenco?. Vale!, pues oigamos nuestro himno en la voz del maestro don Antonio Fernández Díaz (Fosforito). Le acompaña el guitarrista José Antonio Rodríguez y usa como molde musical nuestros Fandangos de Lucena:


Estaba cerrando este artículo cuando doy con un audio que me ha tocao las fibras sensibles del alma. La niña Rocío Márquez, a la que aún le faltaban ocho años para nacer cuando celebramos aquel 4 de diciembre que citaba al principio, la niña, digo, nos lo recuerda en este cante en el que le acompaña con aires guajros el guitarrista Miguel Ángel Cortés:


(Es justo aclarar que Rocío se ha basado en el pasodoble Era un cuatro de diciembre que compuso Antonio Martínez Ares en 1998 para la comparsa gaditana Los Piratas).

miércoles, 24 de febrero de 2016

JUAN XXIII EN LOS CANASTEROS

Mi amigo José Bentín, arquitecto peruano y gran aficionado al Flamenco, ha aparecido algunas veces en mis memorias. Tengo pendiente el hablarles a ustedes de él con más extensión, pero hoy, 24 de febrero, aniversario de la muerte de Manolo Caracol, cedo mi espacio y dejo que su pluma nos cuente cómo y cuándo conoció al genial cantaor. Bentín andaba por Madrid y siendo el 3 de junio de 1963, día en que murió el Papa Juan XXIII, le dio por visitar el tablao propiedad de Caracol... 


JUAN XXIII EN LOS CANASTEROS

Uno de los primeros tablaos flamencos que visité fue “Los Canasteros” en la calle Barbieri, a pocas cuadras de la Gran Vía. El principal atractivo era que el propietario era el famoso cantaor Manuel Ortega “Manolo Caracol” (1) por quien yo sentía una gran admiración. Caracol había saltado a la fama, siendo un niño, en el Concurso de Cante Jondo de Granada del año 1922 organizado por numerosos escritores, artistas, músicos, e intelectuales, entre los que se encontraban Manuel de Falla, Federico García Lorca, e Ignacio Zuloaga. Su linaje se remontaba hasta el mítico cantaor “El Fillo”, de donde viene el apelativo al tipo de voz “afillá”, y emparentado con la enorme dinastía de cantaores Ortega y también con la de los toreros Gómez Ortega “Los Gallos”. Sus grandes condiciones para los cantes, por el impresionante juego con su voz tipo “afillá” en que podía igual ligar el cante o cortarlo con silencios, y dotarlo de una súbita improvisación, sea en la letra de la copla o en la entonación, ocasionando así en un determinado instante el “pellizco” que producía al escucha saliendo a relucir el “duende”. Lamentablemente Caracol se adaptó a los gustos de la época del cante aflamencado, posteriormente con Lola Flores forma pareja artística y sentimental en espectáculos comerciales seudo flamencos que llamó “Estampas” en teatros y en filmes con argumentos similares entre las décadas de los cuarenta hasta los sesenta utilizando como base el ritmo de la “Zambra”. Caracol decía que con esto había elevado el flamenco a un sitial de categoría mundial.

Sin embargo esta veta comercial no le quitaba su “pellizco” para cantar jondo cuando le apetecía. Están de prueba sus discos: “Una Historia del Flamenco” con un estudio del profesor Gabriel García Matos (*) publicado en 1958 en que demuestra su hondura antológica y su conocimiento del cante puro.

El ambiente del local del tablao imitaba el interior de una cueva del Sacromonte de Granada con enlucido escarchado pintado de blanco en donde destacaba el escenario, luego la sala con las mesas para los clientes y una mezanine en forma de U que rodeaba la sala, la cual se usaba cuando había mucho público y era solo para personalidades importantes.

Aparentemente fue un día cualquiera de 1963 cuando llegué al local a eso de las diez de la noche, no había nadie, pero esto no me llamó la atención pues las once solía ser la hora en que empezaba a llegar la gente, me senté en la barra y pedí al barman un Chivas puro. Unos asientos más allá se encontraban el gran guitarrista Melchor de Marchena (2) tomándose un whisky en pequeños sorbos, lo reconocí enseguida por las fotos en las portadas de algunos discos que había grabado. Melchor, quien fue tocador exclusivo de la Niña de los Peines y de su hermano Tomás Pavón, acompañaba ahora a Caracol.

Después de algunos minutos, al segundo Chivas, entablamos conversación primero sobre cosas generales del flamenco, sobre lo que de novedad se podía ver en Madrid y luego sobre el tablao. Por él me enteré que Caracol cantaba solo en ocasiones especiales, generalmente cuando había alguien importante en la sala, me informó también quienes eran los otros integrantes del cuadro y quienes estaban como figuras.

Pasó más de una hora en esta conversación y no entraba nadie al local, de pronto una gruesa figura se acerca a la barra detrás de mí y me saluda – buenas, ¿qué esta tomando? – un whisky – le invito otro, por favor sírvele – gracias – es Manolo Caracol, el que se sienta a mi lado. No lo podía creer estaba hablando con mi ídolo, la leyenda viva en persona y no es definitivamente un día cualquiera, ese día había muerto el Papa Juan XXIII. Luego de intercambiar frases protocolares y temas generales, Caracol me dice cuanto quería “al Papa Bueno” haciendo una apología de las acciones y virtudes del pontífice que las conoce al dedillo, ante su sorprendido admirador. Manifiesta que se siente deprimido por lo acontecido – yo no sé si debo abrir el local hoy día ¿qué opina usté? – yo creo que si ese es su sentimiento debería cerrar – ¿usté lo cree? – ¡definitivamente! – Se dirige a los demás y grita: ¡muy bien señores, nos vamos, cierren todo! A mi me dice: Venga mañana a las once yo lo invito.

Al día siguiente asisto a “Los Canasteros”, me ubican en la mejor mesa con una botella de whisky, cortesía de Caracol, quien me saluda efusivamente. Veo primeramente el cuadro flamenco de la casa muy parecido al de los otros tablaos existentes con muchos bailes insulsos a cargo de guapas bailaoras, luego cantó Terremoto dos cantes con la guitarra de Juan Carmona “Habichuela” (3), al final hace las malagueñas del Mellizo, cante muy barroco y de dramática expresividad, en forma estupenda. Al filo de las tres de la mañana, la gran sorpresa, cantó Caracol, primero por fandangos, luego soleares, después se incorpora el piano y conjuntamente con Melchor interpretan malagueñas y tientos-tangos. El cante singular de Caracol esta lleno de quejidos, desplantes, y silencios, mientras el público interrumpe con sus óles y aplausos. No faltan las Zambras y Romances escenificados en que Caracol le canta a una bailaora.

Hace una magnifica dupla con Melchor quien con sus “toques negros” le pone el marco justo a su cante. Continúa con unas espeluznantes siguiriyas, cuyos ayes seguramente erizan los vellos a la concurrencia, los míos definitivamente. De las coplas cantadas recuerdo la siguiente:

Ay mujer malina,
Que quiés buscá,
Que yo le pierda, Ay
Que yo le pierda, la caló de mis niños
Pa la eterniá
Ay, ay, mujé malina que me quiés buscá

Después de más de hora y media cantando remata la noche con unas interminables bulerías, en que están presentes todas las características del repertorio de Caracol desde los jipíos, trabalenguas, contra compases y el recrearse en el cante, recuerdo algunas las coplas que cantó:

Yo sentí un doble de campanas
Ay que doble de campanas
Creyeron que era la reina
y la reina no era
y la reina no era
que era una probe gitana 

Y el mardito carderero
Tiene un ojo de cristal
Que le den a usté
Que le van a dar
Si lo quiere o no lo quiere
Eso no le importa a nadie
Que le den a usté
Que le van a dar

La apoteosis con la euforia de los aplausos y los jaleos de ¡bravos! ¡oles! son eternos. Valió la pena regresar y ver a Caracol en toda su verdadera magnitud.

Volví muchas veces a su local en esas semanas y durante los años posteriores que pasé por Madrid, pero nunca más tuve oportunidad de volver a ver cantar a Caracol. Después de su fallecimiento en accidente automovilístico en 1973, el tablao pasa a ser administrado por sus hijos, tuvo muchos altibajos hasta que comenzó a declinar y perder la brújula.


(1) Manolo Caracol - Manuel Ortega (Sevilla 1909 - Madrid 1973)

(*) Aquí Bentín ha confundido el nombre propio. Se trata del musicólogo don Manuel García Matos (Plasencia, Cáceres 1912 - Madrid 1974)


(2) Melchor de Marchena - Melchor Jiménez Torres (Marchena 1907 - Madrid 1980)

(3) Terremoto de Jerez - Fernando Fernández Monje (Jerez 1936 - 1981). Juan Habichuela - Juan Carmona (Granada 1933)

lunes, 22 de febrero de 2016

Gracia Montes cantando una saeta



Gracia García Cabrera (Gracia Montes), coplera y cantaora, nació en Lora del Río (Sevilla) el día 1 de marzo de 1936. Arreglada para ella por los maestros Ochaíta y Solano, nos dejó esta bellísima saeta cantada al Cachorro a su paso por el puente de Triana:

sábado, 20 de febrero de 2016

Las Caricaturas Flamencas de Andrés Vázquez de Sola

Andurreando por FACEBOOK he encontrado pinturas, aportadas por don Tomás Sáinz Rofes y debidas a la creación del periodista, dibujante y pintor Andrés Vázquez de Sola, nacido en San Roque (Cádiz) el día 25 de junio de 1927. Incansable luchador frente al régimen franquista, incluyendo la continuidad del mismo que ha personificado don Juan Carlos de Borbón y Borbón. Como buen andaluz no podía ser sino amante de nuestro Flamenco, arte al que le prestó frecuente atención en su obra. De hecho las pinturas que nos mostraba Sáinz eran de inspiración flamenca y pueden verse en las entradas del grupo Cátedra de Flamencología de Cádiz, coordinado por el amigo Antonio Barberán. A mí enseguida me trajeron a la memoria un librito (1) que compré por los años ochenta del pasado siglo

Vean su cubierta:
En el interior, vamos a ir encontrándonos con

01) El escritor José Manuel Caballero Bonald
02) El cantaor Manolo Caracol
03) Don Antonio Chacón
04) El imprescindible don Antonio Machado y Álvarez ("Demófilo")
05) El histórico Enrique "El Mellizo"
06) El universal músico gaditano don Manuel de Falla
07) Federico García Lorca
08) El combativo cantaor Manuel Gerena
09) El poeta granadino José Ladrón de Guevara
10) José Heredia Maya, escritor y profesor gitano
11) Don Manuel Machado, el poeta de los flamencos
12) El maestro don Antonio Mairena
 13) Don Ramón Montoya, rey de la guitarra flamenca
14) El cantaor Enrique Morente
15) La Niña de los Peines
16) El legendario cantaor malagueño El Piyayo
17) El laureado guitarrista don Andrés Segovia
 
 18) El gran Silverio Franconetti
 19) El genial jerezano Manuel Torre

Cada dibujo va acompañado de un pequeño texto del propio Vázquez de Sola, quien también firma unas páginas finales con el título El Cante Jondo expresión cultural de Andalucía. Allí podemos leer ideas tan sugestivas como ésta:
Cuando los entusiastas del cante decimos que los intérpretes "improvisan", mentimos. Pero si mantenemos lo contrario, mentimos también. Entonces, ¿cuál es la verdad? Pues que improvisan sobre un ritmo y unos versos conocidos de antemano por tradición. Así, se enriquece cada día, en cada interpretación, cada cante.

(1) Andrés Vázquez de Sola. Caricaturas Flamencas. Colección Candil, Peña Flamenca de Jaén, 1982.

jueves, 18 de febrero de 2016

Curro El Palmo y dos grandes juanes de la canción española.

Por aquello de la obligada incorporación a filas, cuando dos varones habían nacido en el mismo años se decía que "eran de la misma quinta". Es lo que me ocurrió a mí con el cantante Juan Manuel Serrat. Él nacido en el mes de diciembre en el barcelonés barrio de Pueblo Seco, yo en la villa cordobesa de Fernán Núñez, mes de abril. Desde que irrumpió en el mundo de la canción con aquella grabación "Ara que tinc vint anys", me declaré admirador suyo y hoy, bastantes "anys" después, sigo siéndolo. ¡Dios nos conceda a ti, admirado Juanito, y a mí, muchos más años de vida en salud!

Por los años setenta (quizás en 1974) Serrat publicó un lepé, que yo compré en formato de cassette, en el cual se incluía el "Romance de Currito El Palmo", historia enternecedora de un desgraciado jornalero flamenco de tablao que acabó sus días subiendo al cielo para cantar, "por celestiales", ya que no "por soleares". Me gustaba, claro que me gustaba, oír al nen de Poble Sec cantando algo que se acercaba a mi querido flamenco.

Cosa habitual, aquella cassette la presté y la perdí, o quizás fue que alguien a mis espaldas "me la perdió". Seguía viva en mi memoria y he aquí que hace poco encuentro en las redes el tal romance del Palmo, si bien esta segunda vez el de Barcelona comparte texto y música con nuestro entrañable don Juan Valderrama. Lo he escuchado y lo sigo escuchando. Hoy quiero compartirlo con ustedes: