Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

domingo, 22 de junio de 2014

Una de las muchas "historias" de Pericón de Cádiz

Ya he contado en este cuadernillo que en una reunión entre Ortiz Nuevo, Enrique Morente y servidor de ustedes celebrada en la Cervecería Alemana de la madrileña Plaza de Santa Ana, allá por el año 1971, surgió la idea de crear Ediciones Demófilo, empresa que fundamentalmente se dedicaría a publicar libros sobre el cante flamenco. Entre conformar una sociedad anónima que le diera soporte económico (sociedad de la que fui presidente desde el día en que se creó hasta el día de su extinción) y entre conseguir la licencia de editores que había que solicitar al franquista Ministerio de Información, pasaron algunos años. Por fin, casi acabado 1974, apareció nuestro primer libro, seguido en 1975 de varios más.. 

Uno de ellos era Las mil y una historias de Pericón de Cádiz, recogidas y ordenadas por José Luis Ortiz Nuevo. Fíjense que en el título dice "recogidas". por Ortiz Nuevo. Efectivamente, José Luis, al igual que unos meses antes hiciera con Pepe el de la Matrona, se pasó, entre 1972 y 1973, horas y horas hablando, siempre con su magnetófono de testigo, con don Juan Martínez Vilches, Pericón de Cádiz para la historia flamenca, tratando de sonsacarle todo cuanto fuera úlil para la reconstrucción de esa historia. Y así fue porque Pericón había vivido unos años fundamentales, Pero el libro (o sea, las conversaciones registradas en cintas magnetofónicas) nos pusieron de manifiesto la gran capacidad fabuladora de nuestro artista. De ahí vino lo de "Las mil y una historias..." que acertadamente Ortiz Nuevo puso en la cabecera. Historias que colocarían a don Juan Martinez Vilches, en mi humilde condición de simple lector, entre los grandes creadores de la literatura picaresca del mejor Siglo de Oro español.

¿Qué no se lo creen? ¿Que yo exagero? Oigan ustedes, en la propia voz de Pericón de Cádiz, la historia de un perro muy inteligente y que, además, hablaba:


(Esta historia y otras dos más se publicaron en un vinilo de 45 r,p,m. que acompañaba a sólo 500 ejemplares de los tres 3000 que hicimos del libro de Pericón, los reservados a los suscriptores o clientes fijos de la editorial. En cuanto al libro, existe reedición fechada en 2008 de la editorial "Barataria")

domingo, 15 de junio de 2014

Mairena sin Mairenismo

Envío para Álvaro de la Fuente Espejo.
También para Antonio Cerezo Carrasco

El devenir del tiempo es mu puñetero en lo que a modas se refiere. Lo que ayer era el no va más, hoy puede quedarse en casi ná y, por la contra, el maldito de ayer hoy puede estar a punto de ser subido a los altares.

Hablemos del Flamenco que yo viví muy intensamente por ejemplo en la última década de los setenta. Cantaores cuasi prohibidos en aquellos años, como pudieran ser Marchena o Valderrama, hoy gozan de general reconocimiento, mientras que el entonces "rey de reyes" Antonio Mairema parece como devorado por ese monstruo que llamamos "olvido". ¿Cómo es posible que esto ocurra?  

Como no soy "sociólogo", carezco de respuesta para mi última pregunta, a lo que añadiré mis dudas acerca de que esa pretendida ciencia llamada "sociología" pueda darnos luz sobre algo. Aunque si nos dejamos llevar por el menos común de los sentidos, o sea, el propio "sentido común", debemos concluir que en aquella década (y en la anterior y también en la posterior) hubo una auténtica "inflación" de "mairenismo". Aquello se nos quiso vender poco menos que como "verdad revelada"., los aficionados tuvimos que soportar muchos sermones en esa dirección. El mismo artista, don Antonio Cruz García, llegó a créerselo y patentó aquella idiotez de "la razón incorpórea"· 

¡Cuánta "sinrazón", don Antonio! ¡Cuánta falsificación de la "Historia del Flamenco" salida de su pluma junto a la del poeta Ricardo Molina!  ¡Cuánto eco alcanzaron sus teorías en los flamencólogos de la época: Caballero Bonald, Fernando Quiñones, Félix Grande, Álvarez Caballero, Francisco Vallecillo, Manuel Martín, etcétera, etcétera. etcétera!

Todo eso que fue lo que mi amigo el crítico cordobés don Agustín Gómez dió en llamar "El Mairenismo". Corriente que tal vez no hayan podido asimilar (lo que celebro) las nuevas generaciones de aficionados, con mejor información histórica debida a la "neoflamencología", impulsada por José Blas Vega y seguida por gente como Ortiz Nuevo, Eugenio Cobo, José Manuel Gamboa, Faustino Núñez, Manuel Bohórquez, Antonio Barberán y otros.

Pero, ¡cuidado!, ahora llego al motivo por el cual he escrito este artículo: condenar "el mairenismo" en cuanto doctrina, nunca puede llevar aparejado el negar a Antonio Mairena como cantaor. Mi propuesta va en el título del artículo:
Mairena sin Mairenismo
Olvidemos sus teorías, olvidemos a sus "flamencólicos" seguidores. Escuchemos a ese gran cantaor que fue don Antonio Cruz García, "Antonio Mairema",


Cante minero poco difundido en la discografía del maestro de los Alcores que a mí, particularmente, me llega y mucho. Pero como no hay uno sin dos, escuchemos también esta otra grabación (del mismo año 1973 y con el mismo guitarrista, Melchor de Marchena, que la anterior) donde Mairena hace seguiriyas de Paco La Luz y del Loco Mateo.

lunes, 9 de junio de 2014

Cuando lo repetitivo cansa

¿Qué matiz diferencial hay entre frases como "Ha cantado el Zángano de Puente Genil o "Ha cantado por bulerías"? La respuesta es muy clara: en el primer caso nos estamos refiriendo a un cante de melodía única, mientras que el segundo estamos ante un "molde" muy amplio en el que caben muchas y distintas melodías. Los cantes de melodía única son los menos, pero los hay: la debla, la caña, la serrana, el zángano, la jabera, el jabegote... A su vez dentro de éstos los hay de varias estrofas (la caña y la serrana) y los hay de una sola estrofa (la debla, el jabegote, el zángano, la jabera). En este último caso los cantaores suelen y deben mezclar el cante aludido con otros similares y así suelen hacerlo las nuevas generaciones flamencas cuando hacen, por ejemplo, lo que ahora llaman "fandangos abandolaos", donde jabegote, jabera o zángano se interpretan junto a alguna rondeña, a algún fandango lucentino o a cantes del Breva, de Yerbabuena o de Pérez de Guzmán.. (No sé si me equivoco pero tengo para mis adentros que el primero en esta práctica fue Enrique Morente).. Lo que no parece adecuado es coger un cante de melodía y estrofa única y hacer dos o más coplas, so pena de exponerse a caer en una monotonía cansina.

Se me ocurre un ejemplo. Cojamos la "toná de trilla" de Huelva que aflamencó y popularizó el insustituible Paco Toronjo. Sería un modelo de cante de melodía y estrofa única (una seguidilla de siete versos en este caso) .Repitiéndola con tres letras diferentes sale algo que puede llegar a aburrir:


Sí el cantaor es José Menese que nunca se ha caracterizado por manejar bien los juegos vocales, con lo cual puede caer con facilidad en la monotonía, como creo que lo hace en este caso . La grabación se salva (aquí sí ha tenido buen gusto el de La Puebla) por esas letras de nuestro grandísimo poeta San Juan de la Cruz. Qué gracejo tiene nuestro místico cuando escribe

Dichoso sitio
si el ventero es cristiano
y es moro el vino.


Nota aclaratoria: Casi dos años después de publicar este artículo, todo me da a indicar que los textos que canta Menese aquí no son de San de la Cruz sino de Juan Ruiz de Alarcón. Vean este enlace, por favor.

martes, 3 de junio de 2014

Pasas más hambre que...

Encuentro en las redes estas rotundas y sabias frases del académico Pérez Reverte. Sagrada profesión la de los maestros en cuyas manos está el futuro del país. Sagrada pero maltratada por los poderes públicos, no sólo en sus menguados sueldos, de lo que seguiremos hablando más abajo, sino en no potenciar su etapa de formación. Así había sido históricamente hasta la llegada, durante la Segunda República Española,  del llamado "Plan Profesional", promovido por el ministro Marcelino Domingo (1884-1939), con el cual los estudios de magisterio alcanzaron un alto nivel. La pena fue que la mayor parte de los maestros formados en dicho plan tuvieron que optar tras la guerra del 36-39 entre el exilio o verse despojados de sus plazas.

En la posguerra, la preparación académica de nuestros maestros se volvió a devaluar. Por ejemplo, en mi época de bachillerato (Seis cursos rematados con el año de Preuniversitario) se accedía a las Escuelas de Magisterio con sólo los cuatro primeros cursos mientras que para otras carreras se precisaban los siete. Así fue hasta la llegada en 1971 de la "Ley de Educación"  de Villar Palasí (1922-2012). Los futuros maestros ya deben tener los mismos requisitos que cualquier otro aspirante a los estudios universitarios. Las viejas "escuelas normales" se integran en las universidades en calidad de "Escuelas Universitarias", si bien su título no llegaba a Licenciatura (cinco años) sino que se quedaba en Diplomatura (tres años). El nivel de nuestros maestros subió considerablemente y, además, hubo un factor decisivo: se potenció la figura del "acceso directo" (creada unos años antes) mediante la cual los alumnos de mejor nota media de cada promoción se incorporaban al cuerpo de magisterio sin tener que pasar la correspondiente oposición. Este incentivo hizo que alumnos muy brillantes en lugar de matricularse en alguna Licenciatura lo hicieran en la Escuela de Magisterio, dispuestos a dejarse el pellejo pero asegurarse el puesto de trabajo. No hablo de oídas porque durante bastantes años ejercí como Catedrático de Matemáticas en la Escuela Universitaria de Magisterio de la Universidad de Córdoba. Por mis aulas pasaron alumnos, algunos de los cuales habían cursado hasta seis asignaturas de matemáticas, por los que pondría la mano en el fuego asegurando que habrán sido unos buenísimos maestros.

En esas estábamos hasta que surge el primer gobierno del ahora rico nuevo llamado Felipe González, incluyendo a José María Maravall (1942) como Ministro de Educación   Éste, a su vez, llevaba como número dos en su Ministerio a un conocido personaje: Alfredo Pérez Rubalcaba (1951), al cual según mi entender se le debe un considerable retroceso en lo que a los estudios de magisterio se refiere. Tan "social-listos" políticos debieron de pensar que aquello del acceso directo no era igualitario y se lo cargaron de un plumazo. Por tanto, potenciales maestros de gran nivel intelectual ya no acuden a las Escuelas de Magisterio sino que se van directamente a las Facultades o a las Escuelas Técnicas. Pero no es sólo esto. Rubalcaba y sus consejeros deciden potenciar los aspectos pedagógicos y sicológicos frente a las asignaturas de contenidos académicos superiores. Se llega al gran disparate de "hay que enseñar cómo se enseñan las matemáticas" a la vez que se iban suprimiendo las asignaturas de matemáticas a secas. Como yo decía en aquellos años a los defensores de las corrientes que primaban el didactismo: "Queréis convertir la didáctica de las matemáticas en la didactica del conjunto vacío". Consecuente con mis ideas y comprendiendo que mis conocimientos matemáticos no iban a ser usados, pedí traslado y me volví a las enseñanzas técnicas que eran en las que yo un día lejano (1971) gané por oposición libre mi puesto de catedrático.

Podría pensarse que en la actualidad se ha revalorizado la formación de los futuros maestros por cuanto las escuelas universitarias han pasado a Facultades de Educación y en ellas se imparte una "carrera de grado" de igual nivel académico que las restantes titulaciones universitarias. ¡Ojalá sea así!, aunque yo soy pesimista al observar que dichas facultades están dominadas por pedagogos y sicólogos con sus acólitos los "didactas" en que han derivado los antiguos "profesores de contenidos"..

Mi visión pesimista no es óbice para que me una al deseo de Pérez Reverte. Ahora más que nunca deberíamos mimar, tanto académica como económicamente, a nuestros futuros maestros.

He dicho "económicamente", porque con tanta congelación y supresión de pagas extras podríamos retornar a épocas históricas en que era usual la frase
Pasas más hambre que un maestro
Aún se decía en mi nlñez, si bien en aquellos años el hambre estaba bastante generalizada

Porque, dirán ustedes que qué hago yo hablando de estas cosas en un blog que se supone de memorias flamencas. Me explico: ayer, a la vez que me topo con la cita de Pérez Reverte con la que he iniciado este artículo, estaba ordenando mi discografía y me aparece la antítesis del deseo del académico, es decir me aparece esta alusión a las penurias de nuestros maestros:


(Tanguillos grabados en 1910. Canta El Mochuelo y toca la guitarra Joaquín El Hijo del Ciego)

domingo, 1 de junio de 2014

Agosto de 1923: Flamenco en un patio cordobés

Les traigo la portada del diario cordobés "La Voz" del día 11 de agosto de 1923.


Una foto de un tal Santos, en cuyo pie leemos el siguiente texto:

En un patio cordobés y en estas noches místicas y sureñas, suele "hacerse" un poquito de juerga, por unos cuantos amigos de buen humor entre música de guitarra, algún quejumbroso "cantaor" y unas copas de buen vinillo cordobés. Hay que alegrar la vida discretamente, aunque solo sea para olvidar un poco las preocupaciones habituales, la fecha de pagar al casero, el plazo para la cédula personal y otras por el estilo.

¿Quién baila? ¿Quién sería el cantaor? ¿Miguel Milena "Niño de Graná"? ¿Tal vez el montillano Félix Gallardo "Niño de la Rosa"? ¿Y ese guitarrista tan elegante? ¿Antonio Serrano "El del Lunar", Alfonsillo Alfaro "El Cordobés" o quizás "El Rubio"? No lo sabemos ni creo que vaya a ser fácil el averiguarlo, pero de lo que no cabe duda es de que la reunión es muy requeteflamenca. Además, testimonia que el Flamenco se disfrutaba no solamente en espectáculos, que abundaban por aquella época,  o en las verbenas de las diversas barriadas, en las que era habitual incluir un "Concurso de Cante Jondo", sino también en la reunión de aficionados tal como, pasado casi un siglo, se sigue haciendo en la actualidad.

Presentada la foto, ¿qué música ponemos? Se me ocurre una grabación del mismo año 1923 en la voz de un cordobés, si no de la capital, sí de un pueblo muy cantaor. Les dejo con unas tarantas de El Niño del Genil. Le acompaña a la guitarra su hijo "El Malagueñito".

martes, 20 de mayo de 2014

Juan García, un gitanillo concursante...

1) Córdoba, agosto de 1923



En el cordobés barrio de San Basilio se celebraba un concurso de cante jondo tal como contamos en nuestro artículo del día 21 de julio de 2012. En él iba un recorte de prensa del cual entresacamos lo siguiente:

Entre los "cantaores" se distinguieron "el Machaco", un gitanillo llamado Juanillo el de Sevilla, y Manolillo Villegas, sobresaliendo entre todos el "Niño Marchena", que cantó unos fandanguillos con mucho estilo y afinación.


Pasaron unos diez días y del tradicional barrio saltamos a uno carente de toda historia: Las Margaritas. Sus vecinos no querían ser menos que los de las viejas barriadas y deciden montar una verbena con concurso de cante incluido. Concurso donde Marchena quedó segundo y que ha sido citado varias veces en este cuaderno, por ejemplo en el artículo que publiqué el 13 de junio de 2013. En la correspondiente nota de prensa podíamos leer:

La presencia del tocaor "El Rubio" y del "calé" Juan el Sevillano en el tablado, fue saludada con una formidable ovación.
El sevillano se cantó, si cantar se puede llamar a los lamentos, unas cuantas soleares clásicas, malagueñas y "La Montería".
El ser tan famoso cantante un niño, hizo que el público guardara compostura.


2) Sevilla, abril de 1925

Cambiamos de ciudad y de año. Concretamente nos vamos al patio del Hotel Alfonso XIII donde durante las noches del 15 y el 17 de abril se celebra una gran fiesta de cante andaluz, presidida la primera noche por la infanta Doña Luisa y la segunda por ésta y su esposo don Carlos. Figuras consagradas como don Antonio Chacón, don Ramón Montoya, Juana la Macarrona, Fernando el Herrero, Luisa Requejo, Currito el de la Jeroma, junto a otras emergentes como el Niño de Marchena o Niño Ricardo. A la vez se celebraba un concurso de cante cuyos participantes actuaban intercalados entre los profesionales. Vaquerito de San Fernando, Concepción Aguilar, el Cuqui de Triana, el Ponce de Hinojos, el Gordito y otros entre los que aparece un Juan García Campos  El famoso periodista Galerín nos dejó crónica de ambas noches y se ve que fijó su atención en este Juan García. En la de la primera escribió:

¡Ese chiquillo es el del premio!
Aparece Juan García Campos, un gitano, que tendrá quince años. Se sienta el hombre en la silla; se compaña un poco con la guitarra, hace una salida flamenca y
 "Pare mío, Jesús,
Er de Santa María.
Que esta pena que tiene mi cuerpo
Se vuerva alegría" .
Y arrancó la ovación unánime, clamorosa. Eso era lo que quería escuchar el público. Sigue el cañí, con su voz limpia y clara:
"Anda y cuéntale esas penas
Al que sea tu enemigo;
Que a mí hasta el alma me duele
De hacerlo bien contigo".
Otra ovación, y caen al escenario muchas pesetas. En el estribillo final puso toda su alma, se excedió:
"La encontré en la carretera.
Le eché el sombrero en la cara 
Que la luna no le diera".
Y cambió por seguiriyas, al estallar la tercera ovación, y todavía estamos emocionados con el final dicho con el corazón puesto en los labios.
"No me des más penas
Que yo seré un esclavito tuyo
Hasta que me muera”
Baste decir que el gitano recogió del suelo veinticinco duros.
-Yo salí con mieo, on Migué –le decía a Bermudo.

 En la siguiente crónica, Galerín fue más breve al referirse al Gitanillo:

 El chiquillo gitano Juan García Campos cantó soleares, seguidillas gitanas y martinetes, siendo ovacionado, como la primera noche. Le tocó el Niño de Ricardo. El jurado ha tomado buena nota del gitanillo.;

Al final, el periodista nos da cuenta de que

El Jurado se reunió a deliberar y falló en seguida. No hay primer premio de quinientas pesetas. Han sido premiados tres aficionados con 250 pesetas cada uno, catalogándose por este orden: Juan Ponce, José García Fernández “Niño de Sanlúcar” y Juan García Campos “El Gitanillo”, que tanto ha agradado.


3) Juan García Campos

Creo que no me equivoco si afirmo que el "Juanillo el de Sevilla" que cantó en San Basilio y "el calé Juan el sevillano" que se escuchó en el barrio de Las Margaritas, es el mismo Juan García Campos que causó espectación en el Alfonso XIII de Sevilla ¿Qué sería después de este adolescente que al parecer cantaba muy bien por soleá y por seguiriyas? Un misterio más que se lleva la siempre incompleta Historia del Flamenco.

Me gusta colocar algún audio en todas mis entradas pero hoy no parece posible. Bueno, podemos consolarnos (y no es malo el consuelo) oyendo a un personaje que estuvo junto al guitanillo Juan García en San Basilio, en Las Margaritas y en el Alfonso XIII de Sevilla. Me refiero a Pepe Marchena. Junto a Niño Ricardo, vamos a oírlo en una vieja grabación por soleares:

jueves, 15 de mayo de 2014

Manolo de Huelva, un clásico guitarrista flamenco


Escuchando una vez más el imprescindible disco "El Pequeño Reloj" (Enrique Morente, 2003), me detengo en este registro (de título "A Manolo de Huelva") que quiero compartir con ustedes:



Cuando conocí a Morente en 1968 yo jamás había oído hablar de Manolo de Huelva. Fue Enrique quien me dio a conocer a este personaje al que él visitaba frecuentemente. Hombre solitario y huraño, abría generosamente sus puertas al joven granadino e incluso le enseñaba cantes ("Con una voz espantosa" solía decir Enrique) antiguos como, por ejemplo, las seguiriyas de Enrique el Mellizo que aparecen en el primer disco de Morente con la letra "Tó me viene en contra".

De nombre Manuel Gómez Vélez, había nacido en Ríotinto (Huelva) el día 16 de noviembre de 1892.  Se inició muy joven como guitarrista de concierto. El 3 de octubre de 1910 la revista "Nuevo Mundo" publicaba una foto suya refiriéndose al éxito obtenido en sus conciertos en la capital sevillana. Por esos años llegó a tener amistad con el músico gaditano Manuel de Falla y algunos autores mantienen que don Manuel se inspiró en los toques del onubense para algunas de sus composiciones, como por ejemplo la "Farruca del Molinero" incluida en su famosa obra "El Sombrero de Tres Picos". En junio de 1922 encontramos a Manolo de Huelva en el tan cacareado "Concurso de Cante Jondo" de Granada. No como concursante, tal cual muchos autores han trasmitido la falsa noticia publicada por el periodista "Galerín" que lo hacía ganador de uno de los premios ofertados a guitarristas. No, Manolo de Huelva estuvo en Granada como guitarrista oficial contratado por los organizadores, lo cual no es de extrañar dada su amistad con Falla y también porque entre los organizadores estaba Andrés Segovia que siempre se confesó ferviente admirador de Manolo.

No sé si habrá grabaciones suyas anteriores a este año, pero justamente en 1922 salen al mercado numerosas placas en las que acompaña al sevillano Manuel Centeno, cantaor que por cierto había sido muy crítico con los organizadores del evento granadino. De tales registros, vamos a detenernos para escuchar unos fandangos de Lucena:



En los años siguientes mantiene mucha actividad alternando con todas las figuras de la época como comprobamos en esta foto, tomada en el sevillano Pasaje del Duque, 


en la que vemos al guitarrista entre el cantaor Manuel Torre y el torero El Niño de la Palma, amén de otros flamencos como La Malena, Mazaco o Currito de la Jeroma. ¡Años de la "Ópera Flamenca", denostada por muchos "flamencólicos", que ya quisiéramos haber vivido muchos aficionados! 

Dicen que el punto más alto de su carrera lo alcanzó al colaborar con Manuel Vallejo, una vez que éste había sido galardonado con la "La Llave de Oro del Cante". Grabaciones como "María Magdalena", "Llegó el frutero" o "María de la O" se muestran hoy día como ejemplos del buen hacer cantaor junto al buen hacer de tocaor acompañante. Nos paramos y oímos el couplet por bulerías "María Magdalena"




La verdad es que la obra discográfica de Manolo de Huelva no guarda proporción en extensión con su calidad artística. ¿Por qué? Dicen que "por sus rarezas". A donde quiera que fuera, le acompañaba el miedo a que otros guitarristas le "copiaran" sus muy originales falsetas. Se cuenta la anécdota de que en el espectáculo "Las calles de Cádiz", protagonizado por La Argentinita, Manolo pidió que le construyeran una especie de habitáculo que evitara ser visto, y por tanto copiado, por alguien del público. Iniciado como guitarrista de concierto, se llegó a pensar que no dejó grabaciones en solitario. Sin embargo, el madrileño José Blas Vega, al que los andaluces nunca acabamos de reconocer y agradecer su labor en pro del Flamenco,  sacó a relucir al menos dos registros; uno por alegrías, otro por sevillanas, grabados parece ser que en 1935. Aquí los tenemos:




Desconozco cómo vivió Manolo de Huelva la guerra del 36-39 y la tan penosa como prolongada posguerra. Esta época debió de vivirla en Madrid donde Manolo se "ofertaba" tanto en Villa Rosa como en las ventas de los alrededores. Siempre temeroso de ser copiado, evitaba cualquier reunión en la que estuviera presente algún profesional de la guitarra. El bueno de Juan Habichuela nos cuenta que se quedó con las ganas de oírlo "de tú a tú", que hasta se hizo pasar por señorito en una venta para solicitar la presencia de un cantaor (éste le daba igual quien fuera) y del tocaor Manolo de Huelva. Ya reunidos éste observó las uñas de Juan, dedujo de inmediato que eran las de un guitarrista, tras lo cual guardó su guitarra y se marchó dejándolos plantados. ¡Cosas de artistas!

Parece ser que su última actuación en público fue en 1962, en la Casa de Málaga de Madrid, ilustrando una conferencia de Pepe Blas Vega junto a un joven cantaor llamado Enrique Morente.


Olvidado de casi todos, Manuel Gómez Vélez, "Manolo de Huelva", murió en Sevilla el día 12 de mayo de 1876 a los 83 años de edad.

(Bastantes datos de este artículo los he tomado de la entrada que hizo José Morente el día 14 de julio de 2013 en su blog La razón incorpórea. Conste mi agradecimiento) 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Todas las primaveras...

Preparando un articulillo sobre el guitarrista Manolo de Huelva, que publicaré cualquier día de éstos, me encontré con unas sevillanas para baile grabadas en 1935. No las voy a reproducir ahora porque las reservo para el referido artículo. Pero sí diré que al oírlas me acordé de aquellos versos de don Manuel Machado:

Todas las primaveras
tiene Sevilla
una nueva tonada
de seguidillas.
Nuevos claveles
y niñas que por mayo
se hacen mujeres.

La seguidilla, una de las más conseguidas estrofas de la poesía popular en castellano. Estrofa, usada en un baile del mismo nombre, presente en casi todo el territorio nacional, si bien de manera especial, en La Mancha, en Murcia, en Las Canarias y, ¿cómo no? en Andalucía. En nuestra tierra, la tal seguidilla sirvió, además como soporte para cantes como la liviana, la serrana, la trillera, la nana... En el baile tenemos diversas formas de seguidillas: las corraleras, las sevillanas, las rocieras, las bíblicas, las alosneras, aunque a la larga todas ellas se fundieron en un único nombre: sevillanas. Aquí, una vez más, la personalidad de nuestra capital autonómica se impuso al resto del suelo andaluz por más que el baile aludido de sevillanas se practique como propio en las ocho provincias sureñas e incluso en casi media España.

Vivo en Córdoba y estamos en el mes de mayo. Ya han pasado las Cruces, ahora estamos en los Patios y de aquí a unos días estaremos de Feria. En los pueblos de mi querida campiña están al caer las Romerías de San Isidro. Acontecimientos todos ellos en los que el cante y el baile de las sevillanas son imprescindibles.

Decía bien Machado con lo de "todas las primaveras". La creación de nuevas sevillanas no se ha detenido nunca ni parece que vaya a hacerlo en el futuro. Pero uno va pá viejo y no puede liberarse de la memoria del pasado. Por eso, ustedes-vosotros me vais a permitir que os ofrezca unas cuantas grabaciones de añejo sabor:

(Sevillanas del siglo XVIII que recuperó García Lorca y aquí nos ejecuta la cantante trianera Mikaela, injustamente condenada al olvido)

.
(Año 1909 y la voz inconfundible de La Niña de los Peines)

(La Niña de la Alfalfa, saetera muy recordada, cantaba así por sevillanas en el año 1931).

Tres muestras de sevillanas muy sevillanas. Pero no podemos ignorar, en cuanto a creatividad se refiere, a la provincia limítrofe de Huelva. Oigamos:

(El gran fandanguero Paco Isidro nos hace las sevillanas bíblicas)

(Los Hermanos Toronjo, 1965, sevillanas rocieras)

(Grabación de 1961 donde Paco y Pepe Toronjo ejecutan la genuina seguidilla alosnera)

domingo, 11 de mayo de 2014

José Rojo: Asi suena su sentir...


Desde mi pueblo, Fernán Núñez, y luego adivinarán por qué, me llega un disco compacto de título

José Rojo, el Sonido de mi Sentir

Nueve registros para guitarra flamenca:
Rumba, Bulerías, Soleá, Farruca, Alegrías, Granaína, Zapateado, Garrotín, Bulería 


Antes de seguir,, les invito a que escuchen la farruca "El sonido de mi sentir" .


José Rojo Moreno nació en Jaén el 11 de mayo de 1974 dentro de una familia de aficionados al cante, lo que explica que aún muy joven tomara contacto con los tocaores de la Peña Flamenca local Tomás Reyes, Paco Aguilar y Antonio Anguita de los que recibió sus primeras lecciones de guitarra flamenca.. Perfecciona este aprendizaje en la ciudad de Córdoba con figuras como Paco Serrano o Rafael El Merengue.

Su dedicación a la guitarra no le impiden adquirir una sólida formación académica y se licencia en Derecho por la Universidad de Jaén, en la cual también obtiene el Certificado de Aptitud Pedagógica.

En Córdoba asiste a cursos internacionales de guitarra impartidos por Enrique de Melchor y Manolo Sanlúcar, maestros que han dejado huella en él. En la ciudad califal, y en su Conservatorio Superior de Música "Rafael Orozco", alcanza el Título Superior de Guitarra Flamenca siendo tutorado por el catedrático Paco Serrano.  

Practica, además, la guitarra de acompañamiento interviniendo en rectales y festivales junto a Rosario López, Rocío Segura, Manolo Canalejas y otros, sin olvidarnos de dos primeras figuras: Gabriel Moreno y Juan Valderrama.

Su amplia formación le ha permitido ejercer docencia en cursos y talleres de diferentes Universidades y Festivales de Música. Actualmente ejerce como profesor en la Especialidad de Guitarra Flamenca en el Conservatorio Profesional de Música de Jaén, donde vive junto a su esposa.

¿Su esposa? Recuerden ustedes que en mi artículo del 29 de octubre de 2011, hablando de mi paisana y pariente la guitarrista Laura González , les dije que estaba casada con José Rojo. Además, les añadí una foto en la que ambos aparecían en la Peña El Mirabrás junto al recordado Enrique Morente. 

En el disco al que me ha llevado hoy mi Memoria interviene Laura dos veces como guitarra acompañante: las alegrías y la bulería que cierra el álbum. Por cierto, en las alegrías podemos oír una pincelada de cante en la flamenquísima voz de mi paisano Pedro Obregón. Con ellos tres les dejo:

sábado, 10 de mayo de 2014

Un cantaor de Córdoba: RAFAEL EL GUERRA

Miren ustedes qué letra más cordobesa:

En la madrugá del puente,
a ver si se atreve el viento
a apargarle las velitas
que a San Rafael le enciendo


Puente Romano, San Rafael nuestro Custodio, pero ¿quién canta esa copla? No puede ser otro que Rafael Mesa Navarro, cpnocido como Rafael El Guerra. Mecánico de profesión, nació en Córdoba el 11 de enero de 1944 y desde muy joven se enamoró del cante. Aficionado muy largo, como intérprete se especializó en los estilos cordobeses, alegrías y soleares fundamentalmente, siguiendo la escuela de Pepe Lora.


Cuando algún forastero me pregunta que cuál es el dejillo particular de los cantaores cordobeses, no sé explicarme con palabras y siempre acabo diciendo:
-Escucha estas soleares del Guerra y lo entenderás.


(La grabación es de 1988 y le acompaña a la guitarra Juan Muñoz "El Tomate")