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domingo, 30 de agosto de 2020

Febrero de 1885, ¿Ronda contra el Flamenco?

Envío a mis sobrinos rondeños José María, María Luisa, Horacio y Andrés Raya Lara



Si nos preguntaran por localidades andaluzas ligadas al Flamenco en su gestación y desarrollo, saldrían a relucir bastantes nombres y entre ellos uno que todo el mundo aceptaría: Ronda en la provincia de Málaga. Gran papel el jugado por la ciudad del Tajo en la Historia del Flamenco. Sin embargo, al igual que se dice de las familias, siempre hay algún garbanzo negro. Yo les voy señalar uno de tales garbanzos. Empecemos por ponerle nombre:


Pues bien, no llevaba ni ocho meses en la alcadía este don Bartolomé cuando toma una decisión de la cual se hizo eco la prensa de muy diversos puntos de nuestra piel de toro. Por ejemplo, vean este recorte de un periódico de Gerona:


Algún gacetillero hubo que se quejaba de que no hicieran lo mismo en la capital de la provincia:


Otros, por el contrario, avisaban al atrevido alcalde de que podría tener problema con la autoridad superior:


Recordemos que don Francisco Romero Robledo (1838-1906) nació en el seno de una familia adinerada de Antequera, que hizo la Licenciatura en Derecho y que se dedicó a la política desde muy joven, militando en las filas del sector canovista del Partido Conservador. Gran orador, hábil en la técnica de los pucherazos, era conocido como El Pollo de Antequera. Amigo del buen vivir, era conocida su afición a lo flamenco y se sabía que con frecuencia montaba fiestas en la finca de su propiedad a la cual, entre otros artistas, siempre solía acudir el cantaor Loriguillo de Coín.




Volviendo a la cuestión de la prohición del alcalde rondeño, les invito a leer lo que escribió al respecto el diario madrileño El Globo, en el cual se le da un buen repaso al de la vara de mando local y vuelve a insistirse en que el cierre de cafés no contaría con bendición del señor Ministro de Gobernación.

Ignoramos si éste llegó a darle un tirón de orejas al alcalde rondeño o no.

Lo curioso es que otro pueblo, también presente en la historia del flamenco, como lo es el murciano de La Unión, siguió la senda de Ronda y mandó cerrar su café cantante. Abajo les dejo constancia y con ello me despido de mis amigos lectores hasta otra vuelta.








4 comentarios:

  1. Esa carta en el Globo en 1885 no tiene desperdicio,en todas las épocas ha habido detractores de nuestro arte,un saludo Andrés por tu extraordinario trabajo

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    1. Gracias, aunque por tu anonimato no sé a quién se las dirijo.

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  2. Curioso personaje éste, Andrés. Siempre es interesante leerle, aunque algunas veces no puedo contestarle porque me sale el mensaje que "ha sido rechazado por bloger.com", o algo así. De todas formas, por si esta vez entra, le añado una pequeña maldad. A lo mejor no estaría mal que un personaje raro como este, anulara algunos de los espectáculos de la Bienal, que vaya telita la de puntapiés que le da al flamenco.
    Un saludo.

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