Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Hablemos de un cantaor llamado EZEQUIEL BENÍTEZ

Aunque los agoreros (o plañieros) de la cosa flamenca se pasen horas y horas llorando por un flamenco llamado a desaparecer (según ellos), aunque digan que la gente joven ya no pueden cantar como los viejos porque su vida es otra, yo vengo a afirmar una vez más que carecen de razón, que hoy tenemos un plantel muy numeroso de artistas jóvenes que, además, lo hacen mu requetebién, voces actuales cuyo aprendizaje ha estado en la tradición y en el estudio de las grandes figuras del pasado. Estudio, sí. ¿Por qué en el mundillo flamenco hemos de hablar de él despectivamente?, ¿cómo se forman, por ejemplo, los grandes directores de orquesta, los pianistas, los tenores..., si ellos no conocieron ni convivieron con los creadores de las obras que interpretan?

Si hablamos de Ezequiel Benítez Domínguez (Jerez de la Frontera, 1979), la tradición está asegurada por haber nacido y haberse criado en el muy flamenco Barrio de Santiago. Además, por ser hijo de Alfredo Benítez, reconocido aficionado y experto en temas flamencos. Y el estudio también, porque Ezequiel, a la vez que canta, toca y compone temas flamencos, nunca ha dejado de escudriñar en el legado que dejaron otros flamencos que hoy tildaríamos de "clásicos". En las redes ustedes pueden informarse de su curriculum flamenco. Por mi parte, les diré que lo conocí en 2004 cuando Ezequiel participó en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de cuyo jurado yo formé parte. No consiguió premio, pero les aseguro que a mí me gustó mucho y que lo defendí en las pertinentes deliberaciones. Recuerdo que le comentaba a otro miembros del jurado:
-Este muchacho tiene escuela jerezana pero también escuela "salinera", o sea de Cádiz y sus Puertos.
No se me asusten ustedes por lo que acabo de escribir. Efectivamente, hay cantaores jerezanos mu flamencos, mu flamencos, pero una miajita "secos". Les falta ese aire, esa gracia especial de Manolo Vargas, de Pericón, del Chato de la Isla, de Chano, de la Cornejo..., ¿no sé si ustedes me entienden? Pues bien, yo, en aquel entonces,  tuve la intuición de que Ezequiel ensamblaba esas dos escuelas.

Y, al cabo del tiempo, mi intuición se confirma con un cedé, de título Quimeras del tiempo, donde Ezequiel, en plena madurez artística, nos recuerda y homenajea a gentes como Aurelio de Cádiz, Antonio El Chaqueta, La Bolola, El Chozas o incluso Pepe Pinto (corte éste, el dedicado al cantaor sevillano, que me ha encantado).

No, hoy no les voy a poner ningún registro del disco. Mi intención es invitarlos a que acudan a su tienda, lo compren y lo disfruten.

6 comentarios:

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    1. Pedro, es que nosotros somos viejos con alma joven. Saludos

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    1. Miguel, ¿hay que ponerse agua bendita en la frente?

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  3. Me parece muy importante la creación. Claro que antes, habrá que tener esas bases. Tomás, según le leí a Bohórquez, escuchaba gramófono hasta la extenuación, pero después, dejó su irrepetible sello sobre esos cantes. Ezequiel es de mi gusto, y le auguro un futuro brillante dentro de nuestro arte. Un saludo.

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    1. Gracias, amigo José Luis. Sí, al parecer Tomás Pavón se pasaba las horas, con la gramola de su hermano Arturo, oyendo a Chacón y a Torre. Buen ejemplo.
      A mí también me gustan los modos flamencos de Ezequiel.
      Saludos cordobeses

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