Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

viernes, 18 de enero de 2019

Últimas grabaciones de MANUEL CENTENO



Es conocido que la marca Columbia publicó en 1960 una Antología del Cante Flamenco y Cante Gitano. Su filosofía (una miajita tendenciosa por aquello de separar en bloques disjuntos lo de cante flamenco y cante gitano) era la entonces defendida por el director, además de intérprete principal, de la misma. Me refiero, está claro, al maestro don Antonio Cruz García, Antonio Mairena.


En este mi cuadernillo de memorias me he referido cuatro veces a esta antología y ha sido precisamente para comentar la presencia de las cuatro mujeres que intervinieron en ella. Para los que estén interesados, les coloco aquí los respectivos enlaces:

Hoy me he acordado de un cantaor no gitano de los que participaron en la Antología. Me refiero a Manuel Jiménez Centeno (Sevilla, 11-10-1885; Cartagena,14-08-1961), de nombre artístico Manuel Centeno. Muy afamado como saetero de la escuela sevillana, visitó en muchas ocasiones los estudios de grabación desde que en 1922 dejara una buena serie de placas junto al legendario guitarrista Manolo de Huelva. Conocedor y divulgador de las creaciones de don Antonio Chacón, se le tenía por un experto en los llamados Cantes de Levante, razones por las cuales, con muy buen ojo, Antonio Mairena contara con él. 

Dejando de lado su saeta sevillana(*), éstos fueron los cantes que interpretó:

Cartagenera (Porque olvidarte quería), con la guitarra de Manuel Morao

Malagueña de Chacón (Serrana y no has comprendío), con la guitarra de Manuel Morao


Malagueñas de Juan Breva (Creyendo que ya eras buena), con la guitarra de Manuel Morao

Caracoles (Cómo reluce), con la guitarra de Juan Morao


(*) Si quieren oírla, pulsen aquí.

martes, 8 de enero de 2019

¿Ha visto usted al bichito correor? (I)

Este artículo está presentado en formato de diálogo de un posible lector conmigo mismo.

-Oiga, señor Andrés, ¿de qué bicho habla?

-El de aquella copla que decía salía de la cueva el loro. Vamos a verlo, y mientras escuchamos una cosita:










- ¿Y esta bulería, también sale de la cueva?

-Bueno, en realidad se trata de un fandango por bulerías. Lo he cortao de una grabación que se llama Córdoba dormía incluída en este disco del año 1967. Vamos a escucharlo:





   






-Anda, pues es verdad: un par de fandangos y luego un famoso cuplé sobre Julio Romero de Torres, todo acompasado por bulerías. Y, ¿quién es esa Dolores de Córdoba?

-Yo ya la presenté en mi Museo del Fandango. Ni se llama Dolores ni es de Córdoba. Su nombre es Ana Salazar Hernández y nació en Alicante en el año 1932. Cantaora festera muy popular en los años sesenta y setenta, trabajadora habitual de los tablaos madrileños.

-La cosa es que a mí el segundo fandango, el que oímos más arriba, tanto en su letra como en su melodía, me recuerda a algo conocido. ¡Ah, claro!, esa es la rondeña de Rafael Romero.

-Pues sí, y ahí quería yo que llegara usted, mi amable lector. Un fandango-rondeña que grabó Rafael Romero en París, año 1955 y del que ya hablamos en mi artículo ¿Rondeña de Ronda? (IV y final). Respeto a su origen, se habla de El Bizco Heredia y del propio Rafael Romero,  pero no termina de estar claro.

-Le recuerdo, Andrés, que José Manuel Gamboa habló del tema y citó unas frases de Fosforito.

-Efectivamente. Se las voy a recordar:

Pero esa rondeña que hacía El Gallina a mí no me suena a rondeña. Eso se cantaba en los tablaos. Lo cantaban las niñas a coro, como uno de los jaleos de animación del cuadro: "Sardinitas que no sé cuánto"... Y decían, "Salgo de la cueva el loro...". Entre otras cosas metían esto. ¡Pero de toda la vida! Desde que yo tengo prácticamente uso de razón, desde que yo estoy cantando. Lo he escuchado toda la vida, pero nunca relacionado con un cante por rondeña.(1) 
 
-O sea que, al huerto que usted quería llevarnos con este artículo es que Fosforito estaba pensando en cosas como las que ha hecho Dolores de Córdoba en el disco que hemos oído.

-Así es. Yo mismo, que durante la década 1966-1975 asistí a muchos tablaos madrileños y en todos ellos había un cuadro donde casi todas eran mujeres, las cuales te cantaban y bailaban, a veces de forma individual, a veces en coro y corro. Eran las jornaleras del flamenco, figuras secundarias que lo mismo te cantaban cosas clásicas que te metían cualquier otro género (boleros, rancheras o canciones de moda pasajera) convintiéndolo en rumbas, en tangos o en bulerías. Algunas destacaron con brillo propio: Mariquilla Heredia, Adela La Chaqueta o la propia Dolores de Córdoba.

-Pues, entonces, igual que cogían de todo, ¿por qué Dolores de Córdoba no iba a coger la rondeña de Rafael? O sea, no hemos avanzado, flamencológicamente hablando, nada.

-Efectivamente, lector, seguimos con la duda de si de Heredia, de si Romero o de cualquier otro origen. Pero algo hemos avanzado: sacar del olvido y escuchar a esta gran Dolores de Córdoba, la que, como ya sabemos, ni se llamaba Dolores ni nació en Córdoba.


(1) José Manuel Gamboa. Perico el del Lunar. Un flamenco de Antología, Ediciones La Posada, Córdoba, 2001.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Y la Mezquita de Córdoba se llenó de Flamenco

A la memoria de Enrique Morente, fallecido en Madrid hace hoy ocho años

Es sabido que, a mediados de los años sesenta, Enrique Morente recorrió varios países europeos participando como actor-cantaor en la versión musical de la famosa comedia española La Celestina. Ésta fue compuesta por el alemán Armin Janssen para la compañía de José y Susana. De entonces proviene la amistad de Enrique con este músico, el cual castellanizó su nombre pasando a firmar sus obras como Antonio Robledo

Bien entrados los años ochenta, el siempre inquieto Morente pensó en hacer un flamenco sinfónico. Elaboró un boceto, se fue en busca del músico alemán y entre ambos le dieron forma a lo que se llamaría
Fantasía de Cante Jondo para Voz Flamenca y Orquesta,
con cuatro movimientos rotulados como 
Seguiriyas, Fandangos, Zambra, Tangos-Bulerías.
La obra iba dedicada al alcalde madrileño don Enrique Tierno Galván, el cual no pudo disfrutarla ya que falleció unos meses antes de su estreno. Éste tuvo lugar en el Teatro Real de Madrid el 16 de mayo de 1986 y lo  ejecutó la Orquesta Sinfónica de Madrid bajo la dirección de Luis Izquierdo.

Conocedores de este evento madrileño, los amigos cordobeses de Enrique quisieron que la obra viniese a nuestra ciudad. El entonces Concejal de Cultura, el recordado amigo José Luis Villegas Zea (Córdoba,1954-2009), hizo todas las gestiones, consiguiendo que el cabildo catedralicio autorizara la celebración del concierto en el inigualable recinto de la MEZQUITA. Así ocurrió en la noche del 25 de abril de 1987. Morente estuvo arropado por la Orquesta Ciudad de Córdoba, dirigida por don Luis Bedmar y con el compositor Antonio Robledo al piano.


No sé qué aforo se había calculado pero la verdad es que estuvo al completo, con un público entregado al que también Morente y los suyos se entregaron. Al día siguiente el Diario Córdoba hacía crónica que acababa con estas palabras: "La ovación final fue realmente de gala, con todo el público puesto en pie". No exageraba el periódico pues yo mismo, asistente junto a mi compadre Salvador de Toro, pude presenciarlo.



Ignoro si se hizo grabación de aquella noche. La obra si apareció en disco en 1995, incluyendo además Alegro Soleá, composición también de la pareja Antonio Robledo-Enrique Morente. Tomados de este cedé, les dejo a ustedes que escuchen los cuatro mismos movimientos que pudimos oír en la Mezquita:










Nota: En el tercer movimiento Enrique canta el poema Yo poeta decadente, del muy flamenco don Manuel Machado.

lunes, 19 de noviembre de 2018

¿Le apetece a usted escuchar algunas cositas de PERICÓN DE CÁDIZ?

Ayer, domingo 18 de noviembre, se me aparecieron algunos fantasmas del pasado. Puedo jurarles que no fue en un sueño sino en ese invento de Satanás que llamamos las redes; incluso uno de esos fantasmas pretendió entrar en mi casa a través de la telefonía, cosa que pude evitar "por las bravas", o sea, colgando mi aparato y callando así a quien pretendía romper mi intimidad.

Sea como fuere, este incidente trajo a mi memoria una Sociedad Anónima, justamente la hace tiempo desaparecida del mercado Ediciones Demófilo. Me fui hacia mi estantería y durante un rato disfruté mirando y acariciando todos los libros publicados bajo ese sello. Me dio por coger uno de ellos, sentarme en mi sillón de reposo y darle una breve relectura. Eran Las mil y una Historias de Pericón de Cádiz, recogidas y ordenadas por J. L. Ortiz Nuevo(*). Se trata, en mi opinión, de uno de los mejores libros del catálogo de las citadas Ediciones Demófilo. Flamenco que, mezclado con picaresca y gracia gaditana, conduce a un texto equiparable a los mejores títulos de la llamada Novela Picaresca de nuestro Siglo de Oro.

Como responsable principal que fui de esa editorial (desde su nacimiento a su desaparición), mantuve algunos intercambios epistolares con don Juan Martínez Vilches (Pericón de Cádiz). En mi casa guardo con cariño esas cartas en las que hay chispazos de su gracia natural. A modo de curiosidad, les muestro el cartón-modelo que usaba Pericón para felicitar la entrada de año. El mío lo recibí en diciembre de 1976.

Pero, como saben mis amigos, soy contrario a toda retórica hueca, a todas las peroratas largas. Sé que estoy entre aficionados y sé que a los aficionados nos gusta escuchar cantes. Ea, pues, ¡vamos allá, Pericón!

1) Fandangos (Lo lejos que estás de mí), 1973, con Félix de Utrera.

2) Malagueña del Mellizo (Hasta el mismo enterraor), Londres, 1961, con Andrés Heredia

3) Alegrías (Aunque te den más balazos), 1940, con Niño Ricardo.


4) Cantiñas (Te despierta un sudor frío), 1949, con Niño Ricardo.

5) Guajiras por Bulerías (Los españoles son tos), Londres, 1961, con Andrés Heredia.


6) Bulerías de Cádiz (Levántate Filomena), 1973, con Félix de Utrera.


7) Bulerías (El demonio como es tan travieso), con Andrés Heredia.

8) Soleares (Yo he mandao hacer un freno), Londres, 1961, con Andrés Heredia.


9) Seguidillas (Cambiaron los vientos), con Antonio Arenas.


¿Qué les ha parecido el recital? Para mí, con ese compás, esa gracia, esa dulzura, esos pellizquitos de Pericón, ha resultado ser un estupendo bálsamo para olvidar pesadillas.


(*) José Luis Ortiz Nuevo es uno de los más reconocidos e importantes flamencólogos de la actualidad. Con este libro, junto a las memorias de Pepe el de la Matrona, se estrenó (1975) como escritor de temas flamencos. ¡Buen comienzo! 

domingo, 11 de noviembre de 2018

Cantaores de mi niñez (I): MANOLO EL MALAGUEÑO

De chico yo pasaba cuantas horas podía (pocas pues el grueso de ellas las pasaba en el colegio o jugando con los otros nenes) pegado a un aparato de radio enorme (recuerdo que de marca telefunken) que tenían mis padres. Siempre buscaba música y, de ser posible, andaluza o de otros folk-lores hispanos. Así mis oídos se familiarizaron con jotas navarras y aragonesas, con muñeiras, habaneras o seguidillas, a la vez que a los fandanguillos de Huelva, las alegrías de Cádiz, las sevillanas, serranas o milongas. De paso, me iba quedando con nombres como los de Angelillo, Pepe Marchena, La Niña de la Puebla, Juanito Valderrama, Manolo Caracol, etc., y, algo más tarde, La Paquera de Jerez, Fosforito o Porrina de Badajoz.

En el etcétera que he colocado más arriba cabrían tantísimos nombres que sería una pesadez nombrarlos a todos, pero hoy, que vuelvo a mi cuadernillo de memorias después de cuatro semanas, me da por acordarme de uno de ellos, de uno que gozó de grandísima popularidad y que se paseó por toda España, pese a lo cual hoy parece borrado no ya de los libros de flamenco, cuyos autores siempre se fijaron en figuras de más relumbrón, sino hasta de la afición más popular, más del pueblo llano.

Si digo que se llamaba Manuel Pendón Rodríguez, ni a jóvenes ni a mayores les dirá nada ese nombre. Si digo que era Manolo El Malagueño, al menos la gente de mi generación, aunque algunos lo tengan en el olvido, sabrán de quién hablo.

Manolo nació en Málaga en un día de la primavera de 1912. El cinco de noviembre de 1975, un infarto acabó en Sevilla con su vida. Imagino que por razones familiares se trasladó a Córdoba ciudad en la que se hizo mozalbete y desde la que acudió, para pisar por primera vez un escenario, a la cercana, aunque jienense, población de Andújar. Por ese entonces (hablamos de 1930), El Niño de Marchena era una figura más que consagrada y Manolo se convierte en seguidor e imitador(*) de don José Tejada Martín. Más adelante llegó hasta oídos del Maestro el cante que hacía El Malagueño y Marchena lo ficha para que debute junto a él en el teatro madrileño Fontalba en el año 1943. De ahí parte la popularidad, la fama de Manolo llegando a recibir halagos de gente culta como el comediógrafo Jacinto Benavente.   

Como buen marchenero, su cante fue dulce y, a veces, filigranero(**). Alternó el Flamenco propiamente dicho con la Canción Española, llegando a interpretar temas de un enorme impacto popular como la composición El niño perdido, couplet por bulerías, que la grabó bastantes veces a lo largo de su vida y que siempre se la solicitaba el público en sus tournés.

El Malagueño dejó una amplia discografía tanto en pizarra como en vinilo. Grabó con los guitarristas Manolo y Justo de Badajoz, Alberto Vélez, Antonio Arenas. José Luis de Zamarrilla, Antonio de Linares (Pucherete), Manolo Sanlúcar y Pepe Martínez. En esta discografía, quitados los cuplés, aparecen preferentemente fandangos, malagueñas, granadinas, mineras y tarantas, milongas y guajiras. Hago una pequeña selección de sus cantes para conocimiento de las nuevas hornadas de aficionados y refresco de memoria para la gente de la vieja afición entre la que siempre estaré.


1) En 1958, acompañado por Antonio de Linares, hizo una Soleá y un par de Fandangos
  

2) Con el tocaor sevillano Pepe Martínez, en 1962, grabó estos cantes por Granadinas.

3) Manolo Sanlúcar acompañó en 1969 estas Malagueñas del Mellizo.


4) De nuevo Antonio de Linares, año 1958, acompaña dos Tarantas de Linares.


5) Grabación por Milongas del año 1960 acompañada por José Luis de Zamarrilla.


6) Manolo de Badajoz acompañó esta grabación de 1947 de un cante por Serranas.


7) Manolo Sanlúcar, año 1969, acompañó este par de Fandangos Verdiales


8) En 1959, Antonio Arenas fue el guitarrista de este cante por Fandangos.


(*) La verdad es que a Pepe Marchena le surgió toda una legión de imitadores, la mayoría de los cuales no cuajaron. Sin dejar la escuela marchenista, sí forjaron personalidad propia y triunfaron Luquitas de Marchena, Pepe Guillena y nuestro Manolo El Malagueño.

(**) Ese modelo dulce y filigranero usado por Marchena en su segunda etapa cantaora fue criticado y rechazado por escritores como González Climent, Ricardo Molina y todos los flamencólogos que siguieron a este último. Fue catalogado poco menos que como no cante por algunos partidarios del Neoclasicismo Flamenco y por los fieles al Mairenismo. Afortunadamente, al eclipsar el siglo XX y entrar en el actual, Marchena (y con él todo el marchenismo) ha sido restituido al sitio de honor que le corresponde en los anales de la Historia del Flamenco.

jueves, 11 de octubre de 2018

Flamenco en pequeñas dosis (I): Media Granadina y sobra...



Cuando un cante está bien hecho, responde a las espectativas del aficionado sensible y queda fijado en su corazón para siempre, no hace falta que sea largo: un par de coplas por seguidillas gitanas, dos o tres por soleares o solo una para malagueñas, granadinas o cartageneras, son suficientes. A veces, por eso del capricho en los bautizos de los diversos estilos flamencos, puede bastarnos con un medio cante (Nos referimos, claro está, al cante de la Media Granadina).   



Pero, ¿quién dice si un cante está bien hecho o no? ¿Vamos a tener que leernos gruesos tratados para que nos enseñen a distinguir el trigo de la paja? No, al buen aficionado le basta con sentirse tocao en sus fibras sensibles y se le nota en su misma cara, en sus gestos, en algún ole o un ay que se le escapa de su garganta.

Si a mi me llega un joven aficionao y me pregunta, por decir algo, que cuándo está bien hecho un cante por granadinas o por medias granadinas, yo no teorizaría. Le diría simplemente:
-Escucha este medio cante:



(Los aficionaos carrozas, como yo mismo, sabrán a la primera quien canta y quien toca. Si algún joven no lo sabe, queda invitado a buscar, a indagar, hasta averiguar los nombres de ambos artistas. Por mi parte, queden ustedes saludados desde Córdoba).

viernes, 5 de octubre de 2018

Versatilidad de la BAMBERA FLAMENCA

Tratadistas y aficionados siempre hemos considerado al 1949 como el año del nacimiento de las Bamberas flamencas. Las grabó La Niña de los Peines acompañada por la guitarra de Melchor de Marchena,  el cual lo hacía con un toque de fandangos. Por eso fue para mí una gran sorpresa el enterarme de que en 1941 (ocho años antes) Gracia de Triana, acompañada por Manolo de Badajoz, había grabado un cante, rotulado como Fandangos camperos, cuya melodía era en todo idéntica a las bamberas de Pastora Pavón. Hasta entonces, sólo había publicado unas bamberas inéditas de Enrique Morente, pero al conocer esta otra grabación le presté atención a este cante y, en torno al mismo, llegué a publicar varios artículos en este cuaderno de memorias(*). Hoy vuelvo al tema con la intención de mostrarles tres grabaciones en las que la bambera está presente, pero jugando un papel distinto en cada caso.

1) Juan El Lebrijano con Niño Ricardo, año 1966


Juan hace una tanda de cuatro bamberas pero con aire festivo que Ricardo adereza con  un toque de Bulería por Soleá.
2) Bernarda de Utrera con Enrique de Melchor y Pepe Habichuela, año 1974



La de Utrera nos coloca la bambera como un fandango más, detrás de uno por soleá y delante de otro del estilo de Pepe Aznalcollar. 
3) Mayte Martín con José Luis MontónJuan Ramón Caro y Chico Fargas, año 2015



Detrás de la liviana y serrana, Mayte remata con una bambera y un verdial albaicinero. 


(*) Artículos anteriores dedicados a las bamberas:







2016-09-06, Las Bamberas de Arcos

sábado, 22 de septiembre de 2018

Cantaores del siglo XXI: ISRAEL FERNÁNDEZ

Desde mi adolescencia arrastro la afición por el Arte Flamenco y siempre he procurado estar al día en lo que se refiere a nuevos valores. Quiero decir que, aunque haya vivido años de mucha intensidad, aunque mi seguimiento de ciertos artistas fuese muy superior al resto de ellos, nunca me anclé ni en gustos ni en preferencias, sino que siempre estuve alerta a la aparición de nuevas voces, de nuevos talentos. Ahora bien, en los últimos años vivo obligatoriamente más aislado no ya del Flamenco sino de otras muchas actividades, razón por la cual se me escapan nombres, no estoy lo que se dice al día. 

Mis carencias me las cubren mis buenos amigos, los de toda la vida algunas veces, los virtuales en otras ocasiones. Mi último descubrimiento me lo trajeron dos viejísimos amigos y compañeros de afición. En efecto, hace unos días vinieron a visitarme Manolo del Rosal y Salvador Miranda, dos veteranos sostenedores de la Peña El Mirabrás de mi pueblo. Tres horas largas de charla sin más temas que el Flamenco y en un momento Manolo me nombra a un cantaor y le digo que quién era.
-¿Cómo?, ¿qué no conoces a Israel Fernández?  Sí, hombre, hace unos meses cantó en la Peña y nos gustó mucho.  

Me bastó esa indicación para que esa misma tarde y en siguientes días haya ido buscando datos. Supe que Israel Fernández Muñoz nació el día 16 de marzo de 1989 en Corral de Almaguer (Toledo), dentro de una familia gitana oriunda de Andalucía. Supe que desde niño mostró buenas facultades para el cante, en el cual lo habían iniciado su madre y su abuela, que participó en concursos y lo hizo con buen pie, que se paseó y se sigue paseando por peñas flamencas y otros escenarios flamencos, actuando hoy por hoy junto a las figuras consagradas y en algunos festivales de mucho renombre.



Resulta que Israel Fernández, a sus 29 años tiene grabados tres discos:
Naranjas sobre la nieve, año 2009
 Con hilo de oro fino, año 2014
 Universo Pastora, 2018
Moviéndome por las tiendas virtuales y páginas web especializadas en Flamenco, los he conseguido los tres.


El primero es un disco de presentación, a la vez que un disco de buceo en el que se vislumbra un acercamiento al jazz desde el flamenco puro. Nos lo dijo el propio Israel unos años después:
Es que cuando grabé Naranjas sobre la nieve era muy joven y estaba buscando.
Mucho camaroneo, mucho cante festero, mucha instrumentación entre la que hay que destacar la buena labor del guitarrista David Cerreduela.



En dos siguientes discos la progresiva maduración de Israel es evidente y nuestro cantaor es consciente de ello:
Con el paso del tiempo, al hacerte mayor, la voz es como la madera: se va haciendo cada vez más fuerte.
En el disco de 2014 se hace acompañar de los guitarristas Antonio Rey, Joni Jiménez, Manuel Parrilla y Paco Cepero, interpretando con uno u otro de ellos estos cantes:

Bulerías, Fandangos del Niño de la Huerta, Taranto-Levantica, Rumba, Seguiriyas, Tangos, Soleares de Cádiz, Tientos, Bulerías,

teniendo como artista en los tangos al cantaor Arcángel.

En el último disco, Fernández homenajea a Pastora, pero también a su esposo Pepe Pinto y a su hermano Tomás. Por eso estuvo muy elegido el título: Universo Pastora. Nos canta

Tangos, Canción por Bulerías, Taranta, Soleá por Bulerías, Rumba, Fandangos, Bulerías, Granadina, Seguiriyas,

apareciendo en las bulerías el baile de Sara Baras. Los toques de guitarra se lo reparten Joni Jiménez, Jesús del Rosario, Juan Carmona y Carlos de la Jacoba.

Recomiendo encarecidamente a quien quiera escuchar Flamenco-Flamenco que compre y oiga estos discos (el segundo y el tercero de forma prioritaria). Encontrarán a un flamenco maduro, con sello personal y hombre de su tiempo. Se habla mucho en los últimos años de fusionar el flamenco con otras músicas, se hacen ensayos por doquier y los moderneros (o sea, los defensores a la violeta de todo lo moderno) ya no aceptan el flamenco clásico y les parece paupérrimo que en un escenario aparezcan solamente dos personas: el que canta y el que toca la guitarra. Israel no se queda atrás en lo de fusionar, pero ¡cuidado!. Hablando de su último disco le dice un periodista:
Tú hablas del disco como una ‘fusión de flamenco con flamenco’, ¿cómo es eso?
a lo que nuestro personaje responde:
Exactamente. Es flamenco con flamenco porque he cogido cantes de hace 70 u 80 años y los he grabado ahora, con una forma joven, a mi manera.
En otro lugar podemos leerle esto:
Ahora, a la hora de grabar este disco, he querido retratar completamente lo que soy como músico. Lo que creo. Este disco es mi reflejo. Y creo que el flamenco es lo bastante considerable como para no necesitar nada más. Se basta solo. Es caballero. Tiene cortesía, no le hace falta nadie.

Y ustedes me dirán, ¿es que hoy no va a haber cantes en su blog? Sí, claro que sí. Al principio dije que Manolo del Rosal me había hablado de un recital en la Peña El Mirabrás. Fue el día 19 de noviembre de 2017 y lo acompañó el guitarrista malagueño Rubén Lara. Hicieron
Minera y Tarantas, Soleares, Tientos y Tangos, Granadinas, Bulerías, Fandangos
Les pongo aquí los dos primeros cantes de su recital. Disfruten de estas delicias:



sábado, 8 de septiembre de 2018

LA NIÑA DE LOS PEINES también cantaba "por granadinas"

Carta abierta a don ANTONIO ZOIDO NARANJO, Director de la XX Bienal de Flamenco de Sevilla

Tengo la sana costumbre de no tutear a las personas que desconozco o que no haya tratado personalmente, pero contigo, Antonio Zoido, voy a hacer la excepción. Nuestros pasados han tenido algunos caminos medio paralelos, ambos somos veteranos aficionados al Flamenco, y, además, la edad manda: tú naciste en Monesterio (Badajoz) en el año 1944 y yo lo hice Fernán Núñez (Córdoba) en el 1943. Es decir, soy el mayor entre los dos.

Tenía idea de ti y de tu actividad política y literaria, sabía que, aunque no sevillano, eras uno de esos sevillitas que se adhirieron al todopoderoso Psoe-A. Por eso tu nombre no me era desconocido cuando, tras descabezar al nonato Director de la XX Bienal de Flamenco de Sevilla, mi otrora conocido y amigo José Luis Ortiz Nuevo, apareció en prensa que serías tú el Director de esta edición. Te seré sincero y te contaré lo que pensé al saber la noticia:

-Ná, un hombre del aparato, mayor de edad y seguramente manejable por el Concejal de Cultura Antonio Muñoz y por el cerebro gris, ya ubicado en los entresijos decisorios del cotarro, como el artista onubense Pedro G. Romero

Mis sospechas aumentaron cuando vi que en la programación aparecían dos figuras ajenas al mundillo Flamenco: Francisco Contreras Molina (Niño de Elche) y Rosalía Vila Tobella (Rosalía). A lo peor me equivoco pero no me cuadraba mucho que tú hubieras elegido a estos personajes porque yo a todos los sevillitas-sociatas-flamencos los hacía seguidores de la ortodoxia mairenista y pensaba que sus cantaores modelos eran Antonio Mairena, Juan El Lebrijano o José Menese.

Bueno, luego ha llegado hasta mí una entrevista que te hace Charo Ramos para Diario de Sevilla, publicada ayer mismo. Quizás ya fueras admirador de la barcelonesa y del de Elche, porque entre tus respuestas encuentro estas palabras:

Rosalía está en la cresta de la ola y sabíamos que iba a arrasar, que podíamos haberla programado en Fibes o en el Maestranza y hubiera llenado, pero no hemos querido hacer excepciones con ella. Una debutante en la Bienal tiene que ganarse su sitio. Sin representar el estilo que más me gusta, ella ha logrado algo muy importante: ha desbarroquizado el flamenco. Canta de un modo más claro, ha aligerado los cánones, en la línea de lo que hicieron en su día La Niña de los Peines y la casa de los Pinini, donde las mujeres cantaban por soleá con menos molduras. Y Rosalía sabe hacer prender las polémicas en boga para reivindicar su arte, al igual que el Niño de Elche, cuyo concierto heterodoxo espero con gran interés.

¡Vaya, esto parece una conversión a lo Pablo de Tarso! Pones a Rosalía a la altura de La Niña de los Peines y (supongo que te refieres a ellas) a las hermanas Fernanda y Bernarda de Utrera. ¿No te has pasado, amigo Zoido?, ¿qué cantes fueron "desbarroquizados" por estas tres monumentales cantaoras?, ¿quiénes los habían barroquizado: Silverio, Mercedes la Serneta, La Andonda, Enrique el Mellizo, Frijones de Jerez, La Roezna, Juaniquí de Lebrija o Joaquín el de la Paula? No, aqui hay algo que se te ha ido de la lengua. O, al menos yo, no comparto tu extraña teoría.

Pero bueno, a nuestra edad ya sabemos que nuestras palabras a veces nos encarcelan. Porque no es solamente que pongas a estos dos exóticos personajes en un sitio que no es para ellos, tal como sucede con la Bienal de Flamenco de Sevilla. Voy a ser bien pensado y voy a admitir que esos contratos estaban ya cerrados cuando se acordaron de ti. Pero es que sigo leyendo y te veo muy optimista con el presente cuando afirmas esto:

Ésta es la época de oro del flamenco sin ambages. Antes encontrabas a Mairena que tocaba todos los palos pero no había tanta gente así. La Niña de los Peines nunca cantó una media granaína. Ahora hay gente muy completa y que todo lo hace bien, más allá de que tengan momentos más o menos creativos, de que aparezca o no el duende, porque eso ya lo dijo San Juan en el Apocalipsis, que el espíritu sopla donde quiere.

¡Por Dios Santo, Antonio! Es cierto que Antonio Mairena era completísimo en tonás, seguiriyas y soleares, también que conocía muchos y buenos cantes por bulerías y por tangos. Incluso te admitiría que conocía otros géneros de cante, pero ni era largo en ellos ni destacó en su ejecución. En lo suyo era el mejor, pero lo suyo no era, ni mucho menos, todo el Flamenco.

Un error más que cargo a tu cuenta y ahora viene el final: Pastora Pavón Cruz, La Niña de los Peines, sí fue completísima, conocía todo género de cante, todo lo grabó y en todo fue la number one. ¿Cómo se te ocurrió decir eso de que La Niña de los Peines nunca cantó una media granaína?  Espero que algún amigo común te haga llegar este escrito y que cuando estés en este punto escuches unas grabaciones de mi colección a ti dedicadas:


La Niña de los Peines-Niño Ricardo, 1927 (Media granaína, Engarzá en oro y marfil)


La Niña de los Peines-Ramón Montoya, 1929 (Media granaína, De cuestiones del querer)


La Niña de los Peines-Ramón Montoya, 1929 (Granadinas, En la cruz alta del barrio)



Nota 1: La copla Engarzá en oro y marfil volvió a grabarla Pastora en 1929 acompañada por Manolo Badajoz. La grabada con Montoya, De cuestiones del querer, no es frecuente en los repertorios de las medias granadinas.

Nota 2: Pastora conocía perfectamente lo que había dicho don Antonio Chacón de que su creación por granadinas debía de llamarse media granadina porque la granadina auténtica es la que cantaba el pueblo. Por eso, en la tercera grabación que hemos puesto, usó el rótulo de Granadinas para lo que hoy suelen llamarse fandangos de Fraquito Yerbabuena o simplemente fandangos de Graná.

sábado, 1 de septiembre de 2018

¿Malagueña o Taranta? Una historia de PAYO HUMBERTO

¿Se acuerdan ustedes de mi amigo, el holandés Humberto Wilkes, guitarrista flamenco que responde al nombre artístico de Payo Humberto? Sus vídeos han logrado una extensa popularidad y hoy les invito a que escuchen atentamente éste






Después de esta curiosa historia, yo voy a complementarla ofreciéndoles las cuatro grabaciones del referido "disquito" de Curro de Utrera con Niño Ricardo, grabado en 1958:




1) Brisas de Utrera (Alegrías)


2) Lamento calorró (Malagueña)

3) Sierra flamenca (Fandangos)


4) Cava de Triana (Soleares)