Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

viernes, 8 de junio de 2018

Una voz vieja en una garganta joven: EL BOLECO

Hace algo más de tres años me dio por publicar un artículo de título
Les venía a decir que el flamenco tenía cantera y, a modo de ejemplo, les hablé de cinco cantaores nacidos en los años ochenta (Raúl Alcántara "El Troya", María Toledo, Jesús Méndez, Rocío Márquez y Bernardo Miranda), a la vez que les invitaba a que escucharan audios de cada uno de ellos. Después hemos sabido de gente nacidos después de 1990 que irrumpían con fuerza en los escenarios del cante, llegando incluso a cantaores nacidos en pleno siglo XXI. Entre ellos, destacan tres nombres que se andan poniendo de moda en los últimos meses. Yo me detendré en sólo uno de esos tres cantaores-promesa.

Me refiero a José Antonio Laguna Molina, de nombre artístico El Boleco, nacido en el sevillano pueblo de La Puebla de Cazalla el día 19 de junio de 2001. Descubierto por su maestro de escuela, empezó a cantar muy pronto, tutelado por su propio padre y por cantaores y guitarristas locales. Conocedor de las escuelas más clásicas, realiza sus cantes con gran fidelidad y con una voz impropia de su edad, teñida de esa jondura que tanto nos satisface a los aficionados de toda la vida. 

Desde hace dos o tres años viene participando en concursos, recitales y festivales. Ahora, a sus 17 años, acaba de publicar su primer disco. Lo hace acompañado del guitarrista Antonio García y contiene cuatro cantes:
Soleares, Seguiriyas, Fandangos, Bulerías
que personalmente no me harto de oír desde que compré el disco a través de su productor, que no es otro que La Droguería Music. Les recomiendo a todos ustedes que lo adquieran dirigiéndose a la citada empresa ubicada en Écija.

¿Y nos vamos a quedar sin escucharlo aquí? Bueno, a modo de botones de muestra, les pondré algunos de sus cantes para que ustedes puedan ir haciendo boca. Los tomo de sendos recitales dados por El Boleco y el mismo guitarrista Antonio García del disco, recitales que pueden ustedes encontrar en You Tube.




Del recital dado el día 8 de diciembre de 2017 en la Peña Flamenca La Posá de La Luisiana (Sevilla), elegimos dos cantes:


1) Malagueña del Mellizo y Jabegote (Yo me agarro a la pared, Se me mojaron las velas)(*)


2) Seguiriyas (Yo estoy llamando a la muerte)






Recientemente, el día 3 de abril de 2018 cantó en la Peña Cultural Flamenca de Almonte (Huelva) y de su actuación les dejo otros dos registros:



3) Tientos (Que pasen los temporales)

4) Tarantos (Caminito de Totana, A la mina no voy más)


(*) ¿Han visto ustedes? Malagueña del Mellizo seguida del fandango "jabegote". Un ejemplo más a añadir a los que puse en mi anterior artículo Malagueña del Mellizo y Verdial (II).  

sábado, 26 de mayo de 2018

Malagueña del Mellizo y Verdial (II)

El Chocolate: "Entrañas de mi cuerpo" es un artículo publicado el pasado 19 de mayo en Expo Flamenco por nuestro buen amigo Paco Canela Se trata de un certero análisis del primer disco de larga duración que publicaran del cantaor Antonio Núñez Montoya, Chocolate (1930-2005). Al llegar al corte número 8 de este álbum, habla Canela de

una interpretación "rara avis" de la malagueña del Mellizo, ya que Chocolate la remata con abandolao.

Nos paramos un momento y la escuchamos:



Efectivamente, al cante del Mellizo, con letra Lo que yo por ti daría, le sigue otra malagueña (Yo te quiero mientras viva) de las conocidas como "jaberas", variedad que hoy suelen meter en ese raro cajoncillo de satre que caprichosamente han dado en llamar "cantes abandolaos". Nosotros diríamos que Chocolate remata con un "fandango verdial" y ciertamente eso no es frecuente en la discografía. Choca a muchos aficionados que la solemnidad del cante del Mellizo se mezcle con la liviandad de un fandango. Ahora me acuerdo que hace unos años otro buen amigo, en este caso el valenciano Sergio García, nos decía

 Yo no cantaría un abandolao después de, por ejemplo, una malagueña del Mellizo,

afirmación que puso en ebullición mi memoria hasta que encontré respuesta y se la di en este mismo blog con un artículo de fecha 29-10-2013 y título Malagueña del Mellizo y Verdial, en el cual insertaba una cante de Paco Toronjo que vuelvo a repetir aquí:



Ahí lo tienen: malagueña del Mellizo seguida de un fandango verdial en este caso en la órbita de Frasquito Yerbabuena. Tras mi publicación, surgió un debate sobre esta cuestión en que intervinieron, entre otros personas tan entendidas como Estela Zatania y Antonio Barberán. Éste nos hablaba de que esa mezcla la habían hecho tanto Beni de Cádiz como Yeyé de Cádiz. Busqué y me encontré la de Beni que ahora les brindo



No he dado con la versión de Yeyé de Cádiz pero sí con varias más, dos de ellas auténticas joyitas de la discografía flamenca. Les recordaré que con fecha 24-11-2014 publiqué el artículo ¿Primeras grabaciones de FOSFORITO? Formaban parte del álbum Portrait  of  Andalusia producido por el musicólogo hindú Deben Bhattacharya. Pues bien, de este mismo productor en otro álbum, publicado en Inglaterra, volvía a aparecer nuestro Fosforito un tiempo antes de que ganara el famoso concurso de 1956. Uno de los cantes era éste:

 

¿Sorpresa o no? Y queda la otra joya. Nos vamos a 1929 y nos encontramos con un cantaor que ya era figura más que consagrada y que bordaba los cantes de Enrique El Mellizo. Varias veces por aquellos años grabó sus malagueñas pero esta vez fue especial:



Pepe Marchena con Ramón Montoya. ¡Vaya malagueña y vaya cante lucentino! Bueno, espero que después de este repaso nadie se me asombre si, además de las malagueñas de Chacón, de El Canario, o de La Trini, añadimos las del Mellizo para rematarlas con un fandango de la familia verdial. 

lunes, 14 de mayo de 2018

RICARDO PACHÓN y su disparatada geografía flamenca

Al sevillano Ricardo Pachón le debemos bastantes cosas. Por ejemplo, y ateniéndome a mis personales preferencias, el que fuera promotor y productor de los primeros discos de Lole y Manuel, así como de esa joya que fue La leyenda del tiempo, de Camarón de la Isla. Dicho lo cual, lo que no compartimos es su limitada visión del flamenco. Y decimos limitada por dos razones:

1) Para Pachón el único cante válido es el cante hecho por gitanos.
2) Además, gitanos de un pequeño "triángulo".

En referencia a esa limitación geográfica, dejemos que sea él quien hable(1):

(...) El territorio, el triángulo del flamenco es chiquitito, entre Sevilla y Cádiz, y luego están otras cositas que están por ahí.
En Granada no ha cantado nadie por soleá ni por bulerías en la vida. Yo fui a buscarlos hace un montón de años pero un montón, cuarenta o cincuenta años. Tenía que trabajar en Granada, me fui a las cuevas y allí no canta nadie. Las cachuchas, los tangos de Granada, que son muy bonitos, las medias granaínas, que son un fandango, fandangos de "Frasquito Yerbabuena" que se ha ralentizado, pero era un fandango bailable, 3/4, Folclore y pare usted de contar. Me dio la mañana allí, medio borracho. Me llevaron a un polígono de las afueras porque decían que había un viejo que cantaba por seguiriyas, pero vamos, como el que va a buscar al hechicero de la tribu (risas).¿Y qué te voy a contar? Lo mismo pasa en Jaén o en Córdoba. Y Málaga, pues tiene su folclore malagueño, sus verdiales, los jabegotes, los no se cuántos, los abandolaos y tal pero no ha habido un cante. La malagueña, las malagueñas son una verdial ralentizada. No te podías llevar a un café cantante a una banda de verdiales porque no había dinero para pagarlo. Pues coge un guitarrista la verdial y la hace como un cante libre. Pero tú escuchas una malagueña, la que quieras que parece que es libre, haced la experiencia, haced por detrás "tararrá tararrá pum-pum" el 3/4 de las verdiales y va perfecto, es que viene de ahí. Pero es que no pueden salir del 3/4 porque es que está en la sangre.

¡Vaya, y uno que creía en aquello de Desde Huelva hasta Almería, una sola Andalucía! Pues nada, si Andalucía fuera la Andalucía flamenca, las provincias extremas de Huelva y de Almería ni existirían, mientras que las de Córdoba y Jaén sólo merecerían ser citadas por su nombre. Parémosnos en las dos que quedan:

Así, de un plumazo el señor Pachón dictamina En Granada no ha cantado nadie por soleá ni por bulerías en la vida. ¿No sería, digo yo, que en su visita a Granada la borrachera, de alcohol y posiblemente de otros productos, no le permitió enterarse de nada? Y digo esto porque tengo la impresión de que Pachón no es tonto, pero su inteligencia es bizca, está incapacitada para entender ciertas cosas si no es desalineándolas. 

Curiosa su versión del paso de la malagueña rítmica a la libre: 
No te podías llevar a un café cantante a una banda de verdiales porque no había dinero para pagarlo. Sin comentario.

Sobre los disparates de este hombre habría mucho que escribir pero al menos a mí no me merece la pena el hacerlo por ahora. Para compensar tanto disparate, yo les dejo dos cantes por soleá:

Nene de Santa Fé acompañado de Manolito Herrera: Soleares de Triana


Ángel de Álora acompañado por Melchor de Marchena: Soleares de Rafael El Moreno    


(1) Fragmento de una entrevista realizada el 8 de enero de 2013 por Fernando Barrera Ramírez para su libro Un rockero llamado Enrique Morente, Universidad de Granada, 2014.

martes, 8 de mayo de 2018

Pidiendo guerra con un delantal

¿Existe un cancionero propiamente Flamenco? Parece que sí, si bien debe ser bastante restringido ya que en un porcentaje alto de nuestras letras encontramos equivalentes en otros folk-lores nacionales o peninsulares. En este mi cuadernillo han aparecido letras canarias, gallegas, santanderinas, portuguesas, etc., que tienen su versión flamenca. Hoy me voy a entretener en un ejemplo, pero para empezar debemos oír unos tangos trianeros de Antonio Mairena.



Ya han oído ustedes en una de las letras del maestro:

Guerra, guerra, guerra,
me vienes pidiendo guerra,
con ese delantal grana,
me vienes pidiendo guerra
y yo como buen vasallo
siento plaza en tu bandera.


Y uno piensa en una gitana trianera, guapa y bien plantá, paseando por las calles y rindiendo hombres por doquier. Mu flamenca la estampa, pero es la cuestión que, como uno es un fisgón sin remedio, leyendo aquí y allá me encuentro con una coplilla del folk-lore asturiano:

Con ese mandilín, neña,
vas publicando la guerra
y yo como tu soldado
siento plaza en tu bandera.

¡Ea, que la gitana se me esfumó y la sustituye una aldeana de Llanes o cualquier otro municipio del Principado! Y, como se hace más improbable que los conquistadores del norte vinieran a aprender coplas en lugar de expulsar moros, pues ná, que me doy por vencido y admito que la letra original la trajeron ellos y aquí se quedó. 

miércoles, 18 de abril de 2018

El clavel rojo vs la blanca azucena

La morenez en la tradición andaluza ha ido ligada a las clases humildes: gitanos, moriscos o mestizos descendientes de los esclavos negros que pulularon por aquí en siglos pasados. También a los campesinos tostados por el sol en sus largas horas de siega, de trilla. Por contra, la tez clara y el pelo rubio eran exclusivas del señorío. Ya lo cantaba el gran Manuel Vallejo en esta copla seguramente traída de Cuba, ese apéndice andaluz en América:

Huelen las negritas a queso,
las mulatitas a aceituna,
y las señoritas blancas
huelen a fruta madura. 

Olores y colores para distinguir. Pues, miren ustedes que, pensando en esto, me encuentro con esta grabación de fandangos de uno de mis cantaores más estimados:




Sí, Pansequito, de su álbum Soñaba el poeta, grabado en 1981 junto a Paco Cepero. Reparemos en la segunda copla.

Claveles rojos,
carnes de mujer morena
huelen a claveles rojos.
Las blancas huelen a azucena
y por eso yo a ti te escojo
porque tú eres pa mí la más buena.


Está claro que el cantaor prefiere el clavel rojo de su gitana frente a la blanca azucena de las otras mujeres. Pasados más de 20 años, volvió a usar la misma letra pero ahora por tarantos en el disco Como los gitanos éramos, de 2002, acompañado a la guitarra por Tomatito. Escuchen y disfruten:

miércoles, 28 de marzo de 2018

Un homenaje a MIGUEL HERNÁNDEZ en 1967


El 28 de marzo de 1942 moría en la cárcel de Alicante el poeta Miguel Hernández, nacido en Orihuela 31 años antes. Sus libros fueron prohibidos por la censura franquista, si bien por los años sesenta era frecuente poder adquirirlos "de tapadillo" en ediciones bien argentinas, bien francesas. Hoy, cuando se cumplen 76 años de su desaparición, quiero dejar aquí noticia de un homenaje al poeta celebrado en la Universidad Complutense de Madrid en el año 1967.  


Fue programado por estudiantes de la Facultad de Ciencias en la que yo cursaba el último año de la Licenciatura en Matemáticas. Tenían anunciada su asistencia muchos intelectuales entre ellos el poeta sevillano Vicente Aleixandre, quien quería y admiraba mucho al poeta de Orihuela. Unos días antes el Rectorado publicó orden de suspensión del acto, pese a lo cual los organizadores seguían adelante. Llegado el día, la policía se plantó en la calle Wellingtonia a la puerta de la vivienda del poeta con orden de que no se moviera de su casa (lo mismo pasó con otros de los intelectuales que pensaban asistir). Aún así, el acto se celebró pero sólo con asistencia de estudiantes (y policías camuflados, claro), lo que provocó que en los días siguientes fueran expedientados (expediente que suponía la expulsión de la Universidad por uno o varios años) seis o siete de los organizadores.

Me echo a temblar al recordarlo porque en la "Cena de Fin de Carrera" de mi promoción, celebrada unos meses después, nuestro Decano me contó que mi nombre estaba inicialmente en la lista de los posibles expedientados porque se sabía de mi presencia en alguna de las reuniones para organizar el homenaje. Me borraron gracias a que varios de mis Catedráticos intercedieron por mí, dando informes positivos de mi persona. ¡Gracias, ilustres Maestros!




Termino poniendo una foto de Aleixandre visitando el nicho donde enterraron a Hernández y, aunque ya publicadas en este cuadernillo, los cuatro cantes que grabó Enrique Morente en 1971 con letras de nuestro poeta:





Andaluces de Jaén (Peteneras)

El niño yuntero (Malagueñas y Verdial)

Sentado sobre los muertos (Romance)


Nanas de la cebolla (Nanas)


martes, 19 de diciembre de 2017

El penúltimo concierto de CAMARÓN

Envío al amigo Eugenio Sánchez con mi agradecimiento.

Es sabido que el último concierto que dio Camarón de la Isla fue en el Colegio Mayor San Juan Evangelista el dí 25 de enero de 1992. Al mismo me referí en mi artículo Maldito día 2 de julio y recuerdo, hablando de Camarón, que escribí:
Cuentan que casi no tenía fuerza para llegar al escenario, pero llegó. Sacó ánimo ni se sabe de dónde pero cantó por soleá, por bulerías, por tangos, por tarantas y cartageneras, cantó por fandangos.

Lo que le pasaba al cantaor y la forma en que llegó al escenario nos lo contó muy bien Carlos Marcos en el  diario El País en su edición del 24 de noviembre de 2010. Al leerlo, nos enteramos de que Camarón y Tomatito llegaron a Madrid procedentes de la ciudad francesa de Nimes donde habían ofrecido otro concierto el día anterior, o sea, el que fue su penúltimo concierto en vida. ¿Qué cantaría Joseíto para la afición francesa? Pues, miren por donde, ese grandísimo aficionado y coleccionista que es Eugenio Sánchez, hace unos meses me sorprendió con el regalo de una grabación hecha aquel día. Aunque con distintas letras, Camarón desarrolló los mismos cinco estilos de cante que ofreció al público del San Juan Evangelista: tangos, soleares, taranta y cartagenera, bulerías y fandangos, todos ellos con el gusto exquisito y "requeteflamenco" al que nos tenía acostumbrados el cantaor de San Fernando. Con la venia de Eugenio, les pongo dos de esos cantes:

Soleares (Se lo pedí a Jesús mío)


Taranta y cartagenera (Soy del Reino de Almería, Los pícaros tartaneros)


Y así, con la miel en la boca y tratándose de las fechas en que estamos, permítanme desearles

¡FELIZ NAVIDAD, PROSPERIDAD Y SALUD EN EL 2018!


(Nota: Habrán observado que en los últimos meses he publicado muy poco. No sé si en el año entrante tendré pocas o ningunas ganas para seguir. En cualquier caso, no olviden que en Córdoba, si me buscan, siempre tendrán ustedes a un amigo).

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Un desconocido recital de ENRIQUE MORENTE

El curso académico 1972-1973 era el segundo de mi exilio dorado en Galicia, ejerciendo mi Cátedra de Matemáticas en la Escuela de Ingeniería Técnica Naval de la ciudad del Ferrol. Unos meses antes me hicieron "director a la fuerza", aunque las autoridad académica de Santiago de Compostela lo entendía de otra forma:

- Mire, señor Raya Saro, según la legislación vigente, el director se elige por votación entre los catedráticos. En esa Escuela es usted el único catedrático, luego el único posible candidato y a la vez el único votante posible. Es decir, ¡más democrática no puede ser su elección!

No tuve más remedio que aceptarlo y poner mi empeño en hacer mi labor lo mejor posible. Al margen de lo estrictamente académico les contaré que la Escuela tenía un magnífico salón de actos, de mucho aforo y con cabina y pantalla para proyectar cine, Esta circunstancia fue aprovechada por ciertas fuerzas muy activas (léase PCE en la clandestinidad y grupos similares) que me propusieron  crear un cine-club para los sábados. Allí empezó mi sufrir semanal, esperando a que desde el Gobierno Civil de La Coruña me llegara la autorización una vez que yo les comunicaba el título a proyectar. Varias veces nos hicieron cambiar de película (por ejemplo con "el acorazado Potemkin", aunque ya que teníamos la cinta la veíamos en sesión privada un grupillo de 10 o 15 personas). Pues bien, un buen día me viene alguien de las citadas fuerzas y me propone celebrar un concierto con algunos de los integrantes del grupo de canción gallega llamado Voces Ceibes. No tuve que preguntarle que quiénes eran, pues tuve ocasión de conocerlos en Salamanca en 1969 cuando acudí con Enrique Morente a un Festival de Canción de los Pueblos Ibéricos, según les conté a ustedes el día 13 de diciembre de 2016, o sea, hace hoy exactamente un año. Me acordaba de algunos de los miembros de este grupo de canción protesta que se mostraban como la versión galega de aquella Nova canció catalana: Benedicto, Xerardo Moscoso, Vicente Araguas, Miro Casabella... Efectivamente, me confirma mi interlocutor que vendrían dos: Benedicto y otro que no recuerdo. Sobre la marcha se me ocurre ampliar el cartel de ese posible evento:

- ¿Y si hacemos una especie de hermanamiento gallego-andaluz? Yo puedo llamar a Madrid para que mi amigo Enrique Morente se acerque por aquí. Él ya conoce a los Ceibes.

No sabría decir qué fecha se fijó para este concierto, pero fue un sábado de aquel invierno-primavera de 1973. Con mucha ilusión iniciamos los preparativos. Y, claro, entre ellos estaba la solicitud de aprobación al Gobierno Civil. La hice puntualmente, hablé con algún funcionario diciéndole que sería un hermosos acto, que blá, blá, blá. Pero la respuesta no llegaba (lo cual era costumbre en aquel Gobierno coruñés, que apuraba para aprobar o suspender hasta el día inmediato o incluso al día de celebración del acto). Me llegó la respuesta la tarde de antes y, para mi disgusto me dicen que sólo autorizaban la intervención del cantaor flamenco. Me junto con mis interlocutores y se habla de suspender el acto, ante lo cual yo les advierto que Morente y su guitarrista ya tenían billete de avión y que yo había quedado en ir al aeropuerto de Santiago para recogerlos el sábado por la mañana, así que su recital debiera de mantenerse.

Acompañado de mi buena amiga ferrolana Teresa Echevarría, nos plantamos en Lavacolla y allí recogimos a Enrique, a Manzanita que venía con su guitarra y a Juanito Martínez, el sevillano dibujante-caricaturista, amigo inseparable de Enrique. Nos acercamos a la ciudad de Compostela donde dimos unos paseos y vimos algún monumento. Me queda como testimonio único una foto que les hice a los cuatro.

De vuelta a Ferrol y un rato antes de la hora del recital llegamos a mi Escuela y me encuentro con la sorpresa de que no llegaban a treinta las personas que esperaban ante el salón de actos. Comprendí enseguida que los habituales asistentes a las sesiones de cine-club, ante la prohibición que había caído sobre los cantantes gallegos, habían optado por quedarse en su casa. ¿Qué hacemos ahora, me dijo uno de mis amigos personales? La bombillita se me encendió y llamé al conserje que estaba de guardia y le dije que abriera la Sala de Profesores y llevaran algunas sillas más para que todos los presentes tuvieran su asiento.

Así fue como, en tan académico recinto, Morente y Manzanita dieron un recital de unos 50 minutos, uno a uno muy densos. Escuchamos cantes mineros, alegrías, tientos-tangos, malagueñas, soleares... Todos con moldes y letras muy clásicos(*).

Al acabar, casi todos los asistentes nos fuimos de tabernas por Ferrol, tomando tazas de vino ribeiro y mucho marisco. Ya tarde, los llevé a mi vivienda de aquel curso: un apartamento mínimo junto a la playa de Valdoviño, a unos 10 kilómetros de Ferrol. Tenía un dormitorio con dos camas chicas donde dormimos Enrique y yo. Manzanita y Juanito tuvieron que compartir un sofá.cama que había en el saloncito. A la mañana siguiente, viaje a Santiago y a su aeropuerto para que los tres volvieran a Madrid. 

Si he elegido este día para contar esta historia, desconocida para los habituales exégetas de Enrique, es en su honor, en su recuerdo, para que el de Granada sepa que, siete años después de su marcha a los cielos, sigue vivo en el corazón de todos los amigos que fue sembrando aquí, en este valle de lágrimas.


(*) Ya se pueden imaginar ustedes que, dadas las circunstancias y presumiendo que entre los asistentes (como era habitual en aquella época) habría algún que otro chivato, yo advertí a Enrique de que procurara no usar letras o cualquier otra cosa que pusieran en alerta a los comunicantes de la oficialidad. Les diré también que los organizadores del cine-club no volvieron a pasar por mi despacho, con lo que aquella actividad desapareció de la Escuela. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

PASTORA PAVÓN, 48 años hace que se fue

Pastora Pavón Cruz (La Niña de los Peines) nació Sevilla el 10 de febrero de 1890(1). Ha sido la cantaora más reconocida (incluso, para muchos, al compararla con sus colegas masculinos) de la Historia del Flamenco. Grabó entre 1910 y 1950 una gama extensísima de cantes siendo acompañada por los mejores tocaores de cada momento(2). Casada con José Torres Garzón (Pepe Pinto), murió unos cuarenta días después que él. Concretamente lo hizo el día 26 de noviembre de 1969, o sea, hace hoy 48 años.


Fue enterrada al día siguiente y sus restos descansan en el cementerio de San Fernando (Sevilla), junto su marido .


En su honor vamos a oír algunas de sus grabaciones, eligiéndolas entre las menos conocidas por la afición.


01) Seguirillas (Si supiera la lengua), con Ramón Montoya, 1910


02) Soleares (De bayetita negra), con Ramón Montoya, 1912



03) Fandangos (Su carita con la tierra), con Luis Molina, 1913


04) Farruca (La Virgen iba caminando), con Luis Molina, 1914



05) Guajira (En un potrerito entré), con Currito de la Jeroma, 1917


06) Vidalita (Pobre mi madre querida), con Currito de la Jeroma, 1917



07) Media Granadina (Engarzá en oro y marfil), con Niño Ricardo, 1927


08) Malagueña (Se me apareció la muerte), con Manolo de Badajoz, 1929



09) Granadinas (En la cruz alta del barrio), con Ramón Montoya, 1929


10) Asturianada (Cuando salí de Cabrales), con Niño Ricardo, 1932



11) Alegrías (Del mundo leguas y leguas), con Antonio Moreno, 1933


12) Rumba cubana (Madúralo), con Niño Ricardo, 1935



Bueno, se me queda muchísimo material por publicar, pero por hoy ya está bien. Como si fuera una santa, hoy es el día de la señá Pastora Pavón. ¡Celébrenlo ustedes!

(1) Mucho se ha escrito sobre esta cantaora, incluyendo más de un libro de carácter biográfico. Yo recomiendo, a quien no lo conozca. el siguiente texto:

viernes, 8 de septiembre de 2017

Escuchando a MANOLO VARGAS

La verdad es que tengo prácticamente olvidao este cuadernillo de memorias. Quedan aún muchas hojas en blanco, muchas cosas que contar, pero a mi pereza habitual se le suma una buena dosis de desánimo y de esta conjunción resulta mi inactividad.

Pero, bueno, curioseando por aquí y por allá me topo casualmente con esta foto de la Plaza de la Catedral de Cádiz y no puedo sino acordarme de las veces que he andoteao por allí. Pero a la vez me acuerdo que Fosforito la nombraba en un cante por bulerías. Busco el cante lo oigo y me digo para mis adentros que Fosforito habría tomado ese tema de algún cantaor autóctono gaditano. Me pongo a trastear en la base de datos de mi fonoteca flamenca y de inmediato me voy a una grabación que les brindo para que ustedes la escuchen:



Sí, canta Manolo Vargas (Manuel Vargas Gómez, nacido en Cádiz en 1907 y muerto en Madrid en 1978). La grabación es de 1951 y toca la guitarra Rafael de Jerez (también conocido como "El Lápiz", según le hemos leído al amigo Antonio Barberán, el cual también nos aclara que la letra que hace Vargas es del histórico "Tío de la Tiza"). Gran festero, cuento en mi colección hasta 10 cantes por bulerías e imagino que habrá más. De todas ellas les invito a escuchar unas donde parte de las letrillas las ha recuperado para  su repertorio el cantaor actual David Palomar:



¡El papel de liar de Alcoy y los cerillos! Viejo tema que Manolo registró en pizarra en los años cuarenta con la guitarra de Paco Aguilera. Como viejos eran los muchos temas que nuestro cantaor nos legó haciendo villancicos, tanguillos(1) de Cádiz y tientos. Y, ¿cómo no?, alegrías. Tengo fichados 9 registros por este estilo. Por ejemplo:



Estas alegrías fueron grabadas en 1961 en Londres en un disco que compartió con Pericón de Cádiz, siendo uno y otro acompañados por Andrés Heredia.

Como otros gitanos bajo-andaluces, Vargas (a quien vemos a la derecha fotografiado con el padre de Manolo Caracol), no fue muy dado a los cantes libres, con la excepción de la malagueña del Mellizo. La grabó más de una vez y en una de ellas antecedida (curiosamente) por una granadina y una cartagenera. De eso hablamos en un artículo de fecha 29 de marzo de 2014. Repetimos aquí la aludida grabación:



¡Exquisita la combinación granadina-cartagenera-malagueña de Manolo Vargas con el guitarrista Manolo El Sevillano!

Sí, el cantaor del que hoy hablamos es de los denominados cantaores de gusto, maestro a la vez en el pellizco y de la caricia. Cantaor del que, desgraciadamente, se habla poco y que nosotros reivindicamos como un libro abierto de la gaditanería para las nuevas promociones de cantaoras y de cantaores.

¿Y de los cantes fundamentales, qué? Me refiero a las soleares y me refiero a las seguirillas, y tengo que decir que Manolo fue experto en ambos estilos si bien sin salirse de su rincón gaditano. Es decir, no cantaba más estilos que los ligados a su cuna cantaora, los cantes de Cádiz y los cantes de Los Puertos. Tengo guardadas cinco soleares y tres seguirillas pero me voy a limitar a mostrarles nada más que una de cada.



Soleares grabadas en 1973 junto a Andrés Heredia y que las dedico expresamente al amigo José Luis Márquez, quien las buscaba hace unos días en Facebook.

 

Si las anteriores soleares eran de cuadro de honor, ¿dónde colocamos estas seguirillas? Grabación de 1961, con la guitarra de Manolo El Sevillano, que queremos dedicar a la murcianica Ro Párker quien no hace mucho mostró su desapego por el cante de seguirillas, en la seguridad de que éste le va a gustar. 


(1) En un artículo de fecha 24 de marzo de 2013, les puse unos curiosos villancicos por tanguillos, acompañados a la guitarra por Perico el del Lunar en 1959,  que vuelvo a repetir aquí: