Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

sábado, 27 de junio de 2020

Córdoba, 1900: La burguesía ilustrada también cantaba y bailaba flamenco





Ayer mismo me encontraba el recorte de prensa que pongo a la izquierda, el cual fue publicado por El Defensor de Córdoba el día 15 de octubre de 1900. Se celebraba la onomástica el senador del reino don Eduardo Álvarez. Acompañados por esposas e hijas, allí estaban las fuerzas vivas de la burguesía ilustrada de Córdoba, entre los que cabe destacar a don Teodomiro Ramírez de Arellano, autor del libro Paseos por Córdoba, imprescindible para cuantos amamos la ciudad de Córdoba. 





Al poco de empezar la fiesta la gente joven ya estaba bailando al son de rigodones, lanceros y walses. En un momento dado

María Ceballos Raya cogió la guitarra y con toda la gracia de nuestra tierra se acompañó y cantó malagueñas, tangos y soleares.

También cantó las guajiras la elegante joven Candidita Guzmán.
...
Además bailaron sevillanas, soleares y el vito, como elllas solas saben hacerlo, las señoritas Angelita Romero, Carolina Coello, Concha Álvarez, María Ceballos y Clara Ortiz.

Digo yo que ¡no está mal que aperecieran malagueñas, tangos, soleares y guajiras, además de sevillanas y el vito! Sin duda, las citadas María Ceballos Raya y Candidita Guzmán, debían de conocer bien nuestro flamenco. En especial, María Ceballos tuvo que ser conocida y estimada en la ciudad. Murió relativamente joven y de una penosa enfermedad el 9 de abril de 1922. De ella dijo la prensa local que

fué un valioso elemento de la buena sociadad cordobesa y por sus virtudes y excelentes dotes de carácter disfrutó de la consideración y el afecto de cuantas personas la trataron.

viernes, 1 de mayo de 2020

Los muertos no cantan, pero ...




Hace un tiempo les hablé de la sección La Cárcel de Papel que mantenía la revista La Codorniz (1941-1978). En ella se buscaban faltas, lo mismo gramaticales que de contenido, erratas y gazapos, en la prensa de la semana para someterlas a una crítica sarcástica y acabar enviando a sus responsables a una imaginaria "carcel de papel".






Pues ayer mismo, rastreando noticias sobre Flamenco en la prensa histórica, doy con la Hoja del Lunes de Madrid del 30 de marzo de 1970, y en sus páginas veo anunciado que a partir del 17 de abril, en el famoso Price de Madrid actuará un buen número de flamencos todos ellos muy en boga por aquellos tiempos: El Príncipe Gitano, la Niña de Antequera, Adelfa y Pepe Soto, Curro de Utrera, Juanito Maravillas, los Trianeros, Enrique Montoya y la Niña de los Peines.


Algo me choca y pienso que yo me he equivocado al anotar la fecha de este recorte, pero no. Busco la cabecera del periódico y está claro: 30 de marzo de 1970.  Es decir, el redactor de la nota está empeñado en hacerle cantar a una difunta ya que, como es sabido, Pastora Pavón había fallecido unos meses antes, concretamente el 26 de noviembre de 1969, por lo que tendremos que enviarlo a la Cárcel de Papel aunque sea con carácter retroactivo..


Claro que, a la hora de la verdad, el error tenía que desaparecer y, en efecto, dos semanas después, de nuevo en la Hoja del Lunes, leemos esto: prácticamente la misma relación de artistas pero sin la gran Pastora. Ella estaba en la Gloria de los Flamencos cantando con su amado Pepe y su hermano Tomás, con sus maestros Antonio Chacón y Manuel Torre. Afortunadamente para los que aún transitamos por este "pasajero camino" nos quedan sus cantes enlataos, o sea sus discos. Nos despedimos con su voz: Soleares grabadas en 1929 junto a Manolo de Badajoz.

martes, 21 de abril de 2020

Una Niña de la Sierra encontrada en Játiva


Personalmente el efecto confinador del bichejillo ese que llaman corona virus me afecta poco porque yo llevo viviendo, casi a la manera de los anacoretas, desde hace más de tres años. Por los medios me entero de la actualidad y me da mucha pena el ver el destrozo que el virus ha causado y causa en nuestra sociedad y en nuestra economía.

Quiero decir que como siempre sigo repartiendo las horas de mi tiempo a mis dos hobbies (la ciencia matemática y el arte flamenco). En las últimas semanas, en lo que se refiere a mi segundo hobby, ando rebuscando noticias sobre cantes y cantaores en la prensa del período 1850-1950. Y,  de vez en cuando, me encuentro con curiosidades inesperadas. Por ejemplo, ayer tarde buscaba datos de la bailaora cordobesa Niña de la Sierra, esposa del guitarrista Antonio del Lunar y madre de nuestro internacional tocaor y concertista Juan Serrano. Encontré muy pocas cosas y en una de ellas resulta que me aparece otra Niña de la Sierra.


En efecto, en el periódico Las Provincias de Valencia del día 19 de junio de 1928 encuentro una noticia referida a ese bellísimo pueblo que los nativos conocen como Xátiva y que los castellano-parlantes escribimos como Játiva. Se refiere a tres cantaoras, siendo la Niña de la Sierra la segunda. Lo guardé sin más y cuando esta mañana iba a clasificarlo lo releo con atención y compruebo lo que ahora pueden leer todos ustedes.


Se ve que en ese levantino pueblo debía de haber un buen aficionado, de nombre Manuel García, guitarrista que se dedicaría a enseñarles cantes a sus hijas a las que "bautiza" como La Gallinerita, Niña de la Sierra y Niña de la Flor. Y por eso sus paisanos sebatenses pudieron escuchar peteneras, medias granadinas, fandangos y fandanguillos e inluso la Catalina de  Manuel Vallejo, ese cante con el cual, en los últimos tiempos ha castigado nuestros oídos la dichosa Rosalía.


Erróneamente, mis contrarios (o sea, los caballeros que a la manera medieval rompen sus lanzas en defensa de la señorita Vila Toabella) dicen que ataco a su diosa por ser catalana. No, por Dios, no. Conozco algo del historial flamenco y sé que tanto el litoral levantino como la propia Cataluña han dado (y siguen dando) importantes figuras: Carmen Amaya, Juan el de la Vara, Juan Varea, los Borrull, El Rojo el Alpargatero, Guerrita y muchísimos más. Precisamente el recorte que les he puesto prueba que por esas zonas siempre hubo afición. La había en Játiva como la había en Orihuela donde Miguel Hernández le componía coplas flamencas para que las cantara el Niño de Fernán Núñez asentado allí por aquel entonces. Lo que no sabremos jamás es cómo cantarían esas tres criaturitas a las que con todo su amor (me atrevo a decir) les enseñaba cantes el bueno de su papá.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Hace 60 años CANALEJAS DE PUERTO REAL cantaba por SAETAS

Me preguntaba un amigo qué hacía yo en estos días en que "un bichito mu chico pero mu peligroso" nos tienen confinaos a los españoles, ha conseguío que "cada mochuelo esté en su olivo". Pues ná, lo de siempre: pasear un poquito por mi terraza, leer, descansar y "descansar de tanto descanso", es mi rutina desde hace cuatro o cinco años. Y escribir, aunque cada vez menos. Mi cuadernillo de memorias flamencas lo tengo casi paralizao, cada día me cuesta más trabajo abrirlo y añadirle alguna hoja. Pese a lo dicho, hoy me he acordao de que estamos en Cuaresma y que este año no les he ofrecido a ustedes ninguna de las muchas saetas que duermen en mi particular fonoteca.



Retrocedemos 60 años y nos encontramos este disquito donde en dos registros podemos escuchar hasta seis letras de saeta en la voz de un cantaor del que últimamente no se habla mucho pero que para un sector de la afición ocupó un lugar relevante en la Historia del Flamenco. Me refiero a Juan Pérez Sánchez (1905-1966), de nombre artístico Canajejas de Puerto Real. Con su flamenquísima voz les dejo:


1) El pueblo se amotinó, Eres rosa de pasión, De oro son las potencias

2) María tú no conoces, Qué madero más pesao, Orando inocente está

viernes, 6 de marzo de 2020

CHOCOLATE en la Peña Flamenca EL MIRABRÁS, año 2003

Que por la Peña El Mirabrás (registrada como una de las más antiguas de Andalucía) han pasado prácticamente todos los artistas del género Flamenco, no es un misterio para nadie. Desgraciadamente, no siempre quedó grabación de sus muchos actos, pero hoy me he encontrado con uno que sí lo fue en su integridad. Lo he reescuchado varias veces y quedo maravillado con la mucha flamencura de aquel gitano enjuto y renegrío, jerezano de cuna, sevillano de estancia, que respondió al nombre de Antonio Núñez Chocolate. Fue el día 24 de mayo del año 2003 y le acompañó a la guitarra Antonio Carrión. Nueve cantes hizo aquel día:
Media granadina-Malagueña del Mellizo, Taranta-Rondeña del Torre-Cartagenera, Soleares tomaseras, Fandangos, Serranas-Seguirilla, Soleares, Seguirillas, Fandangos, Fandangos

Y, como el cante está para compartirlo, aquí les dejo unas muestras de este recital celebrado en mi siempre recordado pueblo y en mi siempre recordada peña.

Taranta, Rondeña del Torre y Cartagenera (Con la mecha y la barrena, Dame la espuela, De Cartagena a Totana)

Fandangos (Y el sol se paró pa verte, Engañarla en el amor, Te tienes que persignar,  Dos hermanos peleaban, Me peleo con mi reloj, Porque morir es natural)


Serranas y Seguirilla (Allá arriba en la Sierra, Dice mi compañera)


Soleares (Te soplaba yo la silla)


viernes, 21 de febrero de 2020

¡FLAMENCO para todos, NAZIS incluídos!

Hace un tiempo, el amigo Gregorio Valderrama, no sé si mejor cantaor flamenco que estudioso o estudioso del flamenco mejor que cantaor, me mandó un par de fotos en las que la bandera nazi aparecía en medio de una fiesta flamenca. Me decía que yo sabría cómo sacarle partido y publicarlas. La verdad es que no sabía qué hacer con ellas dado que sobre las mismas no tenía ningún dato. Pero, he aquí, que hace unos días, cuando buscaba otras cosas en las hemerotecas al uso, me las topo junto al siguiente texto:
Fiesta flamenca ofrecida en la Alcazaba a una delegación de las Juventudes Hitlerianas en visita turística, 21 de abril de 1939, Archivo Temboury, Diputación Provincual de Málaga.

O sea se hicieron en Málaga, recién terminada la incivil guerra del 1936-1939, actuando de anfitriones los ganadores de la misma. Véanlas aquí:


Y es que del Flamenco usaron y abusaron ambos bandos creyéndolo cosa propia. Baste recordar las fiestas flamencas que le montaban en Sevilla al rebelde Queipo de Llano a la vez que el Gobierno legal y los sindicatos de clase en Madrid programaban toda suerte de espectáculos flamencos en los teatros de la capital.



Esto venía de lejos porque ya en el siglo XIX, cantaores de la talla de Juan Breva, lo mismo cantaban en palacios ante el mismísimo Rey de España que en el más humilde de los pueblos andaluces ante un público de jornaleros. Y siguió: el franquismo usó del flamenco a su antojo y la oposición democrática buscó sus propios cantaores. De la actualidad, mejor dejar que opinen aquellos que nos sucedan.

Citamos a Gregorio Valderrama, hijo del cantaor Ángel Valderrama y sobrino del muy popular Juan Valderrama. Nos despedimos por hoy oyéndole un cantecito:


Taranta de Escacena y Cartagenera de Chacón, con Juan El Calao, año 2019:

jueves, 20 de febrero de 2020

1902, Escándalo en un café

A finales del siglo XIX y principios del XX abundaron por toda España los llamados cafés cantantes donde se ofrecían actuaciones de los profesionales del flamenco, si bien mezcladas con otras actividades para divertimiento del personal. Abundantes fueron principalmente en Sevilla, en Madrid, en Málaga o en Barcelona siendo historiados por varios tratadistas de temas flamencos entre los que cabe destacar a José Blas Vega. En estos establecimientos no siempre reinaba la paz sino que, por el contrario, eran frecuentes las broncas llegándose a veces a ser heridas o muertas alguna de las personas participantes. Como muestra, les traemos hoy una historia.

En Madrid fue famoso el situado en el número 21 de la calle Jardines conocido como Café de la Marina. Se inauguró a finales del siglo XIX con la actuación de El Niño de Cabra y Francisco Lema Fosforito. Hasta 1911, año en que se transformó en una sala de cine, pasaron por él todas las figuras importantes del Flamenco, siendo curiosamente el local en que actuó por primera vez ante el público el guitarrista Ramón Montoya. También mereció la atención de la intelectualidad y, como muestra, dejamos aquí lo que dejó escrito Pío Baroja en su novela La Busca:

A la mitad de la calle de Jardines, bocacalle de la Montera, estrecha y obscura, brillaba un farol, que iluminaba la portada sórdida del café de la Marina. Empujó la puerta Leandro y pasaron dentro. Enfrente, el tablado con cuatro o cinco espejos, relucía lleno de luz en el local, angosto, la fila de mesas arrinconadas a una y otra pared no dejaban en medio más que un pasillo... En una mesa de al lado, un hombre con trazas de chalán discutía acerca del cante y del baile con un bizco de cara de asesino.

Ignoramos la cara que tendría José Lafuente Fita, conocido como el manco el Valenciano, dedicado a la reventa de entradas en los teatros, asiduo del café y admirador de las féminas que en él trabajaban. Este personaje fue protagonista del escándalo referido en el diario El Imparcial de Madrid, con fecha del 27 de marzo de 1902.




Una muestra, como dijimos al principio, la cual suponemos sería juzgada teniendo en cuenta un reglamento que las autoridades gubernativas habían publicado en la Gaceta de Madrid con fecha del 28 de noviembre de 1888 y que, para conjocimiento de ustedees hemos colocado a la izquierda.




Hemos nombrado al Niño de Cabra y a Fosforito. ¡Qué pena que éste no dejase grabadas sus preciosas malagueñas! Sí lo hizo su compañero de trabajo y, con el Niño de Cabra junto al guitarrista Ramón Montoya, también nombrado en este artículo, les dejo estas Malagueñas de Fosforito grabadas en el año 1913:

miércoles, 19 de febrero de 2020

ORTIZ NUEVO, usted no es el albacea del legado de ENRIQUE MORENTE

Cuando hace tres o cuatro años se dio a conocer la cantante Rosalía como presunta cantaora de flamenco, una de las primeras personas de cierto relieve en el mundillo de lo jondo que la recibió con todo tipo de elogios fue José Luis Ortiz Nuevo. La piropeaba y la defendía frente al numeroso grupo de aficionados que la considerábamos como una invasora carente de la expresividad que caracteriza a nuestro arte. En ese empeño sigue cual medieval caballero batallando por la dueña de sus desvaríos.


Recientemente ha dado una conferencia en el Taller de Músics de Barcelona bajo el título
La Rosalía: más flamenca no pué sé
Fue a las 12 horas del martes día 21 de enero de 2020. Parlamentó durante una hora y media y al día siguiente en Diari Ara en castellano Xavier Cervantes nos dio crónica que pueden ustedes leer pulsando en este enlace


¡Vaya, y nosotros sin enterarnos de nada! ¡Es que somos unos puristas irredentos, sordos y ciegos ante lo nuevo!

Después de este bolo, nuestro hombre, al que algunos nombran como El Poeta de Archidona, es entrevistado por la revista La Famenca. Lean, lean por favor:


¿No estaré soñando?, ¿cómo un flamencólogo de su nombradía puede hablar así? Mejor disco del XXI, revolucionaria como en 1910 lo fuera la Niña de los Peines, constructora de un mundo musical contemporáneo partiendo de dos manifestaciones básicas del flamenco como son la bulería y la bulería, envidiada por quienes la cuestionan porque ella ha triunfado en muy poco triempo, ganando mucho dinero y careciendo de origen andaluz, etc. Y de pronto el habitualmente manso Ortiz, látigo en mano, se pone a fustigar a personajes como José Mercé, Farruquito y Miguel Poveda.

Hasta aquí, todo este affaire del enamoramiento del Poeta, de la defensa cuasi medieval de la muchacha de Sant Esteve Sesrovires, la conferencia y la entrevista, únicamente me han producido risa. ¿Qué podíamos esperar de un personaje que desde unos años hacia acá se presenta en muchos escenarios como un cómico del flamenco? ¡Una gracieta más de quien ha jugado a mosquear al personal!

Pero la cosa no queda ahí. Le nombran a Estrella Morente, la hija mayor de Enrique, y nuestro hombre suelta esto:
Cómo es posible que desde que murió su padre no haya hecho ninguna aportación seria al flamenco contemporáneo con el conocimiento profundo, la garganta prodigiosa y la belleza que ella tiene. ¡Que lo tiene todo! ... ¡Cómo es posible que siendo hija de quien es esté muda y haciendo galas como si fuera Rocío Jurado! ... Aunque suene a reprimenda, me da mucho coraje que una artista de la envergadura de Estrella Morente vaya camino de convertirse en su madurez en un revival de la copla española del siglo XX cuando ella tendría que estar abriendo puertas en el siglo XXI.
¡Pobre Estrella! Claro que no se queda sola porque seguidamente Ortiz la toma con Arcángel:
(Incluyo a Arcángel en esta crítica contundente) porque fue uno de los artistas jóvenes más queridos por Morente y ha hecho cosas importantes, detalles saludables, con las Voces Búlgaras y la Accademia del Piacere, siguiendo el camino del maestro ... El flamenco que representan ellos (Estrella y Arcángel) está ausente, caduco y sólo mira al pasado.
¿Cómorrr? ¿Es usted el albacea de la herencia de Enrique Morente por un casual? Dígame, don José Luis, ¿en qué notaría esta guardado ese mandato? No, usted no es nada de eso, usted lo ha soñado en la modorra de alguna siesta cervecera. Usted, con sus palabras, cae en la mayor de las contradicciones:
el gran crítico de los talibanes del mairenismo, se convierte en el mayor talibán del morentismo.


Nota: Por razones que no vienen a cuento ser explicadas, este artículo, publicado el 19 de febrero pasado,  ha estado unos días quitado del público. 

martes, 4 de febrero de 2020

La Marquesina, una cantaora que se salvó de la violencia de género

Homo lupus hominen, la violencia entre personas particulares siempre ha existido y no se percibe donde estará el umbral de su final aniquilamiento. En particular, violencia doméstica, más grave aún por producirse entre seres que duermen bajo un mismo techo y que, de entrada, debieran de ser "seres queridos los unos de los otros". Violencia de género, en casa o fuera de ella, entre esposos, ex esposos, novios y ex novios. Dentro de esta clase de violencia, casos hay en que la víctima es varón si bien en la mayor parte de los casos quien sufre, quien es herida o asesinada suele ser mujer. ¡Cómo si las féminas no soportaran ya bastantes discriminaciones en esta sociedad, este enorme pedrusco ha caído de lleno sobre su colectivo!

Como nuestro Arte Flamenco (Cante, baile, toque) está perfectamente imbricado en la sociedad, se ha visto afectado por el látigo de la violencia que denunciamos. No más que en otros colectivos humanos, como han afirmado algunos flamencólicos desbocados y algunas artistas feminijondas. No, los flamencos son igual de fieros lobos que los otros homo sapiens, pero también igual de mansos corderos. La violencia está en la sociedad, no en el gremio. 

En la Historia del Flamenco ha habido unos cuantos casos de violencia incluso con muerte. El más conocido de ellos fue la muerte de Juan Reyes Osuna (El Canario de Álora), con sólo 28 años, por apuñalamiento a mano de Lorenzo Colomer Ricart. Ocurrió en la noche del 13 de agosto de 1885 junto al local La Nevería del Chino, aledaños del sevillano Puente de Triana. El asesino era el padre de la cantaora La Rubia de Málaga y en tan feo asunto hubo una gran dosis de tortuosos amoríos entre El Canario y La Rubia, sin que se descarte la incidencia de algún tipo de celos profesionales. La historia ha sido bien estudiada por Manuel Bohórquez Casado, un firme puntal en la complicada investigación de la Historia del Flamenco. De nuestro amigo Manolo hemos tomado nuestros datos y la foto adjunta.

En realidad no escribo este artículo para hablar de El Canario sino que mi intención es darle a conocer otra historia que he encontrado en mi labor de curiosón de la prensa del período 1850-1940. Es una historia humilde, casi anodina, porque se trata de una cantaora totalmente desconocida para el gran público y, desde luego, para mí. Ella se llamaba Amparo Martí y era nombrada en los escenarios como La Marquesina. Separada de su marido Vicente Infante, se establece en Sevilla donde encontró trabajo en un café cantante. Enfurecido el marido porque ella había iniciado trámites de divorcio la busca y cuando la encuentra saca una pistola con ánimo de dispararle, si bien un hermano de Amparo, de 17 años y que la acompañaba, logra arrebatarle el arma. Pasa un tiempo y Vicente se hace con un nuevo revólver. En la noche del 30 de enero de 1915 se hace el encontradizo con La Marquesina y el hermano, mantiene con ella una violenta discusión que remata con disparos sobre ella y sobre el joven. Éste, con la pistola arrebatabada a Vicente el día anterior, le dispara sin llegar a herirle. El malhechor huye y los hermanos heridos fueron trasladados a la Casa de Socorro. Ambos sobrevivieron y del violento no se volvió a saber, si bien se decía que se había suicidado.

Esta es la simple historia de esta víctima de la violencia de género. Así nos la contó el diario El País de Madrid en su edición del 1 de febrero de 1915. Intencionadamente la he recogido porque no todo va a ser hablar de Antonio Chacón o Manuel Torre, de Pastora o Vallejo, de Mairena o Caracol, de Camarón o Morente. En la historia del flamenco han existido muchos cientos de jornaleros y jornaleras del cante, personas cuyos ayes u olés no dejaron recuerdo alguno, pero de los que hay que acordarse porque sin ellos el mantenimiento de lo jondo a través de décadas y décadas no habría sido posible. 

Y para no irnos de vacío en lo escuchar cante, aprovechando que hemos citado al Canario, les dejo con sus famosas malagueñas(*). La primera la canta Cayetano Muriel en 1905 con la guitarra de Enrique López y le añade un fandango de corte lucentino. La segunda es del Niño de Vélez, junto a Pepe de Badajoz, en grabación de 1954.






(*) Estos cantes están tomados del disco compacto que a compaña al libro (que recomiendo a quien no lo conozca) El Cartel Maldito, Vida y muerte del Canario de Álora, de Manuel Bohórquez Casado, publicado en 2010. 

lunes, 27 de enero de 2020

"Juro que" con el FLAMENCO no acaban ni ROSALÍA ni sus palmeros flamencólicos

Sí, yo, Andrés Raya, cordobés de Fernán Núñez, de no sé cuantísimos años de edad, sano según los médicos al menos en lo que a mi cerebro afecta, 
juro que con el FLAMENCO no acaban ni Rosalía ni sus palmeros flamencólicos.
Y lo digo a pesar de que a la señorita Rosalía Villa Toabella le entreguen toda suerte de trofeos y se vea regalada por los aplausos de numeros públicos de numerosos escenarios en numerosos países, incluída esta España viva, esta España muerta. Y, como entre aficionados al Flamenco estamos, también lo digo a pesar de que la defiendan y piropeen algunos de esos personajes, cuyo papel en el Flamenco nunca ha definido nadie, que hemos dado en llamar flamencólogos, aunque yo prefiero usar el término de flamencólicos que inauguró mi desaparecido amigo el cantaor Enrique Morente Cotelo en una entrevista concedida a Paco Almazán para la Revista Triunfo (28 de noviembre de  1970) de la cual, como prueba de lo que digo, les muestro un trocillo.


A todo esto, ustedes dirán que a qué viene esto en mi cuaderno de Memorias Flamencas. Lo aclaro: cuando pensábamos que la tal doña Rosalía, después de dos discos en los que invadió terrenos que le eran ajenos y nos echó a pelear a la afición sobre si se trataba de música flamenca o no lo era, le dio por cantar de to y en tos los laos, triunfando en toda suerte de plazas, algún ingenuo como yo creyó que se iba de nuestras lindes, que nos dejaba en paz escuchando lo que siempre hemos oído y esperamos hacer hasta que el Buen Dios nos llame a cuentas. Pero no ha sido así y la fiera (más que Lola Flores pienso yo) ha vuelto con un vídeo donde canturrea a su parchosa, pastosa y gangosa manera una suerte de tangos flamencos acompañada la guitarra por Joselito Acedo. El título es "Juro que" y el texto  (cuyo autor no acabo de saber quién es), graciosillo y macarrilla, dice así:

Que ya lleva mi niño preso
más de cuatrocientos días,
lo tenía agarrao en la cama
al llegar la policía.
Ni un beso pude darle
de despedida y eso me arde.
Juro que, juro que, juro que, juro que
el tiempo que tú entres dentro
yo te esperaré.
Y en una carta te digo:
el primer día de permiso
lo vas a pasar conmigo.
Bolso Gucci, diamante y marfil,
que todito lo empeño
pa poderte sacar de ahí,
que si no sales tú, entro yo,
atraco un banco esta noche
y que me lleven a prisión.
Juro que, juro que, juro que...

¡Ojú, mi arma!, hasta los bolsos Gucci salen a relucir en este poemilla donde lo que no nos aclaran es por qué la policía tuvo que llevarse a "su niño". ¿Es esto válido?, ¿un poema así para flamenco donde estamos acostumbrados a preciosas coplas de amor, desamor, fiesta, madres, hospitales y cementerios? Pues sí, ¿por qué no? Hace cincuenta años el citado Paco Almazán le planteaba estas dudas a ese cantaor que conocemos como Manolo Caracol y éste se expresaba así (Triunfo, 8 de agosto de 1970)
   

Tangos, ¿de Cádiz, Jerez, Triana, Granada, Málaga, Linares, Badajoz?, ¿asociados a algún o algunos nombres propios? Más de un despistao ha publicado que son de La Repompa pero la verdad nos la regala uno de los flamencólicos que sirven de palmeros a la diva catalana. Lean lo que escribía en Facebook don Faustino Núñez Núñez, ese "hombre a una guitarra pegado" como le llama mi amigo Virgilio Márquez:


Perfecto, don Faustino, si bien se le ha colao al final lo de "¡Y no me pagan por esto eh!", que sin ser tan mal pensao como otros, enseguida nos trae a la memoria aquello de
Excusatio non petita, accusatio manifesta.
Cuentan que la susodicha cantatriz Rosalía fue alumna del gallego Núñez y de ahí viene su devoción hacia ella. Pero, ahora que hablo de devoción, tengo que citar a uno de los flamencólicos más flamencólico de todos los flamencólicos, ese viejo conocido mío que responde al nombre de don José Luis Ortiz Nuevo. Lleva años dedicándole piropos, comparándola hasta con Nuestra Señora Doña Pastora Pavón, preparando conferencias para decir poco menos que
Rosalía, ¿y tú me preguntas qué es el cante?, el cante eres tú,
emulando al gran Bécquer, que por algo al referido flamencólico lo llaman El Poeta. Lo suyo con Rosalía es casi enfermizo, es que la adora, la idolatra y yo creo que alguna que otra noche le dedica sus oraciones. Vean una de sus últimas boutades publicada (también en Facebook)


Pero, señor Ortiz, ¿nos está usted diciendo que Rosalía nos devuelve a la época de las rondeñas, jotillas, vitos, parrandas y seguidillas corraleras o bíblicas?, ¿se tendrá que vestir Rosalía a la manera en que lo hacen las gentes de las serranías malagueñas para formar sus pandas y cantar, y bailar vardiales? Después, ¿tendremos que esperar a un Planeta, una María Borrico, un Lázaro Quintana, un Antonio El Fillo, un Nitri?, ¿nacerá un Silverio que los juntará a todos y les dirá que sus gritos podían generar negocio?,  ¿volverán músicos natos como El Mellizo y sus dos grandes discípulos Fosforito y Antonio Chacón? No sigo, don José Luis, sólo espero que despierte de ese sueño, de ese sopor al que voluntariamente se entrega y asuma la realidad. Le juro que con el Flamenco, ustedes no acaban.


Posdata: Si alguien hubiera por esos rincones que aún no haya oído los tangos de la cantatriz Rosalía, aquí están en su versión official.