Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Granada, 1961 ¿Mairena y Talega los dos únicos cantaores de categoría?

En junio del año 1961 (treinta y nueve años después de apoyar el famoso Concurso de Cante Jondo promovido por Falla, Cerón, Lorca y otros) el Ayuntamiento granadino decide montar un gran FESTIVAL DE CANTE JONDO, a celebrar los días 8, 9 y 10 de ese mes y año. Un cartel de auténtico lujo:

Antonio Mairena, Fosforito, Fernanda y Bernarda de Utrera, Jarrito, Juan Talega, La Paquera de Jerez, Porrina de Badajoz y Terremoto de Jerez al cante, Moraíto de Jerez y Juanito Serrano a la guitarra.


La prensa local estuvo muy activa en el seguimiento de este evento, sobresaliendo las columnas en el diario Ideal del crítico Emilio Fuentes, adalid de la cosa purera, quien reprochaba a algunos de los cantaores que actuaran de pie (¿?) o que interpretaran cantes de los llamados chicos (¿?).  

Pero ese tono recriminatorio no era exclusivo del periodista. Un reportero, que firma como Torres Ortega, pide a los artistas que opinen sobre lo acontecido en esos días. Las respuestas aparecieron en la Hoja del Lunes (12 de junio de 1961). Decía Antonio Mairena:

-Me llevo un sentimiento muy grande porque el esfuerzo que han hecho las autoridades no ha sido correspondido por la mayoría de los que han intervenido. Hace falta que el artista sea sincero y no meta gato por liebre.



Por Dios Santo, don Antonio, ¿metería gato por liebre Juan Talega, al que usted consideraba como uno de sus maestros?, ¿lo harían las benditas hermanas de Utrera?, ¿Fosforito, Jarrito?, ¿La Paquera o Terremoto de Jerez?, ¿tal vez Porrina, el venido desde Badajoz?


Pero lo mejor de estos comentarios estaba por llegar. Dice Juan Talega:

-A Granada han venido buenos aficionados, pero no buenos cantaores. Tan sólo Mairena y yo somos de categoría.

¡Toma ya! El tiempo, que según dicen acaba colocando cada cosa en su sitio, ha probado que muchos de esos buenos aficionados están en la Historia del Cante con una categoría flamenca muy superior a la del tratante de ganao de Dos Hermanas que fue este Juan Talega.

Lo mismo el periodista Emilio Fuentes, como Mairena y Talega, parece que apuntaban directamente a Porrina de Badajoz. Éste, lo sabía y a la pregunta de Torres Ortega respondía con esto:

-Me voy contentísimo. Tan sólo me han disgustado unas declaraciones que se le pueden perdonar al que las ha hecho, no como cantaor, sino por su edad.

(En ese momento, Talega aún no había cumplido los setenta años, pero la afirmación de Porrina cobra credibilidad). 

martes, 20 de octubre de 2015

Escuchando malagueñas de Francisco Lema (FOSFORITO)

Con tu venia, Javier.

El amigo Javier Osuna nos deleitaba hace muy poco con una entrada en su blog Los fardos de Pericón (1512) a cerca de la histórica figura del cantaor gaditano Francisco Lema (Fosforito). Imagino que todos ustedes la habrán visto, pero, de no ser así, antes de seguir leyéndome a mí, es preciso que pulsen aquí. ¿Ya han terminado de leer y han disfrutado del texto que nos ofrece el amigo Osuna?

¡Ea!, pues ahora a mí me da por acordarme de mis comienzos profesionales cuando en el curso 1967-1968, recién licenciadito en Ciencias Matemáticas, la Universidad Complutense de Madrid me contrató como "Profesor Ayudante de Clases Prácticas". Mi misión era asistir a las clases magistrales del geómetra y catedrático don Germán Ancochea Quevedo e inmediatamente que éste acababa, salir a la pizarra a exponer "casos prácticos" de la teoría explicada por el maestro.




Repitiendo aquella experiencia, y una vez que Javier ha impartido su clase magistral, acudo yo (como si su "Ayudante de Clases Prácticas" fuera) a ampliar con ejemplos cómo pudo ser la música de este malagueñero insigne que fue Fosforito (al que, por cierto, vemos en la foto de la izquierda con bata de trabajo en el local donde cuidaba de sus gallos de pelea).



Todos nos quejamos de que su voz no fuera grabada, viviendo como vivió una época en la que muchos sus contemporáneos sí que lo hicieron, algunos con menos fama y reconocimiento que el gaditano. Una pena, pero así fue, con lo cual no nos queda otro remedio que acudir a los que grabaron malagueñas asignadas a su autoría.

El propio Fosforito decía en una entrevista que una de las letras preferidas en su repertorio era ésta:

Si de ti pudiera vengarme
bien sabe Dios que lo hiciera;
pero es mi querer tan grande,
que lo pienso, me da pena
y lloro lágrimas de sangre.

Pues miren que esa letra la grabó en 1914 el cantaor conocido como El Niño Ríos acompañado a la guitarra por Nicolás Domínguez. Debe suponerse que sería una versión fiel a la del propio Fosforito porque ambos artistas compartieron carteles hacia 1903 según nos cuenta Javier Osuna. Vamos a escucharla:


Fernando el de Triana nos contaba que Fosforito tenía dos malagueñas: una corta y otra larga. Iniciaba su cante con la primera y solía usar la letra:

Ar campo me via llorá
donde no me vea la gente;
porque me haces pasá
las fatigas de la muerte,
y no te pueo orviá.

 Tras hacer unas pequeñas notas de temple, salía con su malagueña grande:

Desde que te conocí
mi corazón llora sangre;
 yo me quisiera morir,
 porque mi pena es muy grande
 y así no puedo vivir.

Esta es la malagueña que grabó en 1964 Diego El Perote, ya muy mayor, por lo que su grandeza quedó muy simplificada, según nos indica Jorge Martínez Salazar en el trabajo de Osuna. No voy a insertarla porque ya lo hizo el amigo Javier. Sobre la primera letra, Fernando el de Triana contaba que se había hecho muy popular  y que todo el mundo la canturreaba. Sin embargo, Martínez Salazar nos dice que

En ningún disco antiguo hemos escuchado esta copla, por lo que durante años supusimos que esta malagueña se hallaba perdida, y ello a pesar de que poseíamos desde mucho tiempo atrás un disco del Niño de Cabra con la malagueña en cuestión, sólo que en su título se adjudicaba a Chacón, atribución que en un principio dimos por buena. Fue en 1983 cuando volvimos a escuchar este cante en una grabación de Alfredo Arrebola con idéntica melodía y letra que la malagueña contenida en el disco del mencionado Niño de Cabra, pero esta vez adjudicada ya a Fosforito.

Adjudicación que hubo que dar por buena porque, atribuida a Fosforito ya la había grabado El Niño de las Marianas en 1912 junto a la guitarra de Ramón Montoya. Vamos a oírla:


No conozco la versión de Cayetano Muriel aunque sí la de Alfredo Arrebola. Añadiré por mi parte que esa malagueña fue grabada con igual letra y melodía que El Niño de las Marianas por el cantaor y guitarrista Telésforo del Campo en el año 1915. En cuanto a la letra Al campo me voy a llorar, puede que no se grabara en pizarra pero desde luego que debió de transmitirse oralmente. Escuchen, primeros años setenta, a Pedro Lavado, acompañado por Merengue de Córdoba, haciendo la malagueña de Fosforito:


Sí parece cierto que estas bellísimas malagueñas de Francisco Lema han sido poco cantadas si las comparamos con las del Mellizo, Antonio Chacón, El Canario o La Trini. Yo animaría a las nuevas hornadas de artistas flamencos a que le prestaran su atención.

Y para acabar mi clasecilla de hoy les dejo con la versión de la malagueña de Fosforito de un experto en la materia.. Juan Valderrama acompañado por Luis Calderito:

domingo, 18 de octubre de 2015

De cuando un crítico (don M. M. M.) se mete a erudito pero resbala.

Pues miren ustedes que el crítico de flamenco Manuel Martín Martín (o sea, el señor don M. M. M.), dio en publicar, en un diario que llaman El Mundo, con fecha 21-07-2015, una nota con el título Cuando el flamenco se convirtió en arte, referida al espectáculo En la memoria del cante: 1922, montado por El Ballet Flamenco de Andalucía,
"un espectáculo que, del 22 de julio al 30 de agosto, pretende poner en valor uno de los acontecimientos más relevantes de la historia del flamenco"
Y uno deduce que si esto se escribe el 21 de julio y que el espectáculo se estrenaría el 22, don M. M. M. no hace la crítica, como sería su obligación de "crítico", sino que hace una avanzadilla/propaganda del mismo. En ella nos trae varias citas de Rafaela Carrasco, responsable al parecer del montaje. Citas a veces erróneas, pero, ¿qué le vamos a hacer?, la cultura flamenca, el conocimiento de nuestra historia flamenca por parte de algunos de los que pretenden ser sus protanonistas, parece que no da más de sí...

Más preocupante es la actitud del señor don M. M. M. No teniendo crítica que hacer, se cree obligado a mostrarnos su erudición, enseñándonos a los pobres ignorantes que somos los aficionados, datos y juicios de lo que fue aquel Concurso de Cante Jondo celebrado en 1922 en Granada. Y es aquí donde don M. M. M. comete varios errores, uno de ellos el afirmar que Manolo de Huelva ganó un premio en tal concurso, cosa totalmente falsa.

Ese y otro detalles se los comunicamos a don M. M. M. a través del chismógrafo llamado "Facebook", pero el astigitano no se ha querido dar por enterado, debe pensar que él vive por encima de todo bien y todo mal.. Bueno, pues que, si él no se quiere enterar, que al menos los pocos seguidores de mi cuadernillo de memorias, sepan de los errores que don M. M. M. deslizó en ese diario que dice llamarse El Mundo. Pueden consultarlos en el grupo "Puente Genil con el flamenco" de Facebook, en una entrada de Álvaro de la Fuente titulada "Entonces, ¿qué era antes del 22?" y publicada el pasado 30 de septiembre.

martes, 13 de octubre de 2015

LA PAQUERA canta a la aurora.

Envío a mi amiga María Teresa Laguna.

Por eso de pretender que las neuronas estén fresquitas y funcionen como Dios les mandó que funcionaran, tengo la costumbre de echarme toas las mañanas una horilla y pico resolviendo problemas de Matemáticas (ya sé que muchos dirán, ¡pero que tío más raro!, y yo les digo que raro no, que no lo soy, simplemente pertenezco a una clase de gente que es que no servimos pá otra cosa).

Ese rato lo acompaño siempre con música de fondo (clásica, flamenco y, alguna vez, folk-lore sudamericano). Pues ná, que un día estaba con un problema de Geometría (mis preferidos) y como acompañamiento musical tenía una cassette de cante flamenco de los setenta que hacía años que no escuchaba. De pronto sale una melodía que inconscientemente me puse a tatarear porque me era familiar, aunque yo le ponía letras distintas a las que escuchaba. Suelto lápiz y regla que tenía porque andaba trazando unas cuantas bisectrices y me digo:
-Pero si esto son los cantos que yo escuchaba de nene cuando en mi pueblo se hacía el rosario de la aurora.
Se cantaban varias letras (por ejemplo, "El demonio a la oreja, te va diciendo...") y luego venía un estribillo ("Viva María, viva el rosario, viva Santo Domingo..."). Mi memoria no me permitía completar las estrofas y pido ayuda a mi paisana y amiga María Teresa Laguna. Me refresca la memoria y me ofrece varias coplas más:

El demonio a la oreja
te va diciendo,
no vayas al rosario
sigue durmiendo.

Los que van al rosario,
no tienen frío,
los que están en la cama,
tan arrecíos.

Las cuentas del rosario
son escaleras
para subir al cielo
las almas buenas.

y, ¿cómo no?, el estribillo:

Viva María,
viva el rosario,
viva santo Domingo
que lo ha fundado.

Estrofas de seguidillas muy sencillas, humildes, casi franciscanas. Claro que, mis paisanos menos apegaos a la iglesia. las parodiaban a su manera y cantaban aquello de

A la iglesia no voy
porque estoy cojo,
a la taberna llego
poquito a poco.

Pero bueno, ¿qué escuchaba yo en la aludida cassette? Pues nada más y nada menos que a doña Francisca Méndez Garrido (Jerez de la Frontera, 1934-2004), conocida como La Paquera de Jerez. Junto al guitarrista Parrilla de Jerez y a un coro que le hace el estribillo, en sus Aires de la aurora, aquí pueden ustedes escucharla:

jueves, 8 de octubre de 2015

EL PINTO por SEGUIRILLAS (Algunas muestras)




Para que ustedes sepan de qué ando hablando, les remito a mi anterior articulillo, donde pudimos oír unos cuantos cantes por Soleá de Pepe Pinto grabados entre 1944 y 1959. Hoy hacemos lo mismo pero con cantes por Seguiriyas.





1) Seguidillas gitanas (Si lo que a mí me pasa), año 1944, con Manolo de Badajoz

2) Seguirillas (Me despierto y digo), año 1948, con Melchor de Marchena

3) Seguirilla (Por qué te apartaste de la vera mía), año 1949, con Melchor de Marchena

4) Seguirillas (Hermanita, siéntate a mi vera), año 1950, con Melchor de Marchena

5) Seguirillas (El corazón de pena tengo traspasao), año 1950, con Melchor de Marchena

6) Seguirillas (Yo le estaba rogando), año 1952, con Melchor de Marchena

7) Seguirillas (Me dicen a mí), año 1956, con Manolo Carmona

jueves, 1 de octubre de 2015

El PINTO por SOLEARES (Algunas muestras)

El otro día, hablando del penduleo que ha existido a lo largo de la historia acerca del gusto por unos u otros de los estilos de cante, citábamos unas palabras de Estela Zatania donde se decía:

Cuando entrevisté al guitarrista Manolo Morilla (Morón de la Frontera, 1924-2013), me contó que en los años 50, el aficionado medio de Morón no sabía lo que era la caña, la debla, las cantiñas... Sólo conocían fandangos, sevillanas y alguna rumba. Soleá y siguiriya, sólo las cantaban los ancianos. Otros veteranos cuentan lo mismo.

Leyendo esto me vienen a la memoria las quejas del cantaor Antonio Cruz García (Antonio Mairena) de que en sus primeras grabaciones (hacia 1943) no le dejaron hacer soleares o seguirillas sino que le obligaron a registrar fandangos y cuplés por bulerías. 

Pues yo le digo al citado guitarrista de Morón, y a los veteranos que "contaban lo mismo", que no es cierto lo que dicen de las soleares y seguirillas. Éstas se siguieron cantando, además de fandangos y cuplés, en los espectáculos públicos de la época (todavía "Ópera Flamenca"). Y se grabaron, aunque no a todo el mundo que lo pretendía (Mairena no debió de tener suerte...).




Soleareros y seguirilleros nunca dejaron de ser Manolo Caracol, Pepe Marchena, Juan Valderrama o Pepe Pinto. Me he fijado en este último porque es un cantaor muy de mi agrado. Otro día hablaremos de sus seguirillas. Hoy vamos a escucharlo por soleares:



1) Bulerías por Soleá, año 1945, con Manolo de Badajoz

2) Soleares, año 1945, con Manolo de Badajoz

3) Soleares (Semblanza de Tomás Pavón), año 1952, con Melchor de Marchena

4) Soleares, año 1954, con Melchor de Marchena

5) Bulerías por Soleá, año 1959, con Manolo Molina

sábado, 26 de septiembre de 2015

El péndulo del gusto

Envío a Estela Zatania.



Alguien apunta, en esa universal "tabernilla de la esquina" llamada Facebook, que por los años setenta el fandango fue ninguneado, al igual que pasó con los cantaores que lo practicaban. La buena amiga Estela Zatania le contesta de esta manera:


Había habido excesos, hacía falta un equilibrio. El péndulo del gusto siempre se está rectificando. Cuando entrevisté al guitarrista Manolo Morilla (Morón de la Frontera, 1924-2013), me contó que en los años 50, el aficionado medio de Morón no sabía lo que era la caña, la debla, las cantiñas... Sólo conocían fandangos, sevillanas y alguna rumba. Soleá y siguiriya, sólo las cantaban los ancianos. Otros veteranos cuentan lo mismo. El fandango tuvo su bum, que duró décadas, ahora existe como pieza fundamental del repertorio, sin desplazar al resto de los cantes.


Y lleva razón. En efecto,el trienio 1954-1955-1956 (Antología del Cante, Flamencología de G. Climent, Concurso de Córdoba) supuso un auténtico punto de inflexión en el devenir flamenco y se empezó a valorar cantes entonces algo marginados (digo algo porque es falso, por ejemplo, que soleares o seguidillas estuviesen en vías de extinción. Vallejo, Pinto, Varea, Valderrama, Marchena y otros nunca dejaron de cantar esos estilos, incluso en los espectáculos de las troupes que recorrían toda España). A la vez se subestimaron cantes, principalmente el fandango. El péndulo se fue de un extremo de su recorrido al otro. Se imponen los llamados "Cantes Básicos" predicados por la pareja Ricardo Molina-Antonio Mairena en su archiconocido libro Mundo y Formas del Cante Flamenco.

No sólo los nuevos valores que se hacían profesionales, sino también los cantaores que iban de "meritorios" de concurso en concurso se abrazan a las soleares y a las seguirillas. Prueba palpable de lo que digo ocurrió en el concurso celebrado en 1970 en Montalbán de Córdoba según les conté a ustedes el 1 de octubre de 2013. Concurso en el que intervinieron El Pele (Primer premio) junto a Cascabel de Mairena, El Ciego de Almodóvar, El Chaparro, Pedro Lavado, Antonio de Álora, Enrique Fernández y José Ortega. También cantó Paco El Clavero, ganador del Concurso del año anterior y Domingo Jiménez, cantaor local que fue premiado como tal. Total, 10 cantaores (todos acompañados a la guitarra por Rafael Muñoz "El Tomate") cada uno de los cuales hizo dos cantes. Miren el recuento de esos 20 cantes:
Seguirillas (6), Soleares (6) Malagueñas (2),
Bulerías (1), Tientos y Tangos (1), Alegrías (1),
Jabera y rondeña (1), Fandango Verdial (1), Fandangos (1)
Fíjate, amiga Estela, que no estábamos en la Baja Andalucía sino en plena Campiña de Córdoba y que los cantaores tampoco venían de allá abajo. Antes de seguir, aunque la grabación tenga los inconvenientes de lo casero, vamos a oír a uno de los cantes que hizo El Pele en aquella noche montalbeña:


¿Y qué decir de aquellos mastodónticos Festivales Flamencos que proliferaron desde los primeros sesenta en adelante. Tuve ocasión de asistir a bastantes, recorriendo prácticamente las ocho provincias andaluzas. Noches interminables donde los cantaores no sólo repetían estilos hechos por otros compañeros sino que a veces elegían las mismas variantes y hasta las mismas letras. Un botón de muestra: vámonos a la bella ciudad de Ronda, 7 cantaores (El Sordera, Terremoto, Juan El Lebrijano, Carmen Linares, Pansequito, Diego Clavel y Curro Lucena) y 15 cantes repartidos así.
Soleares (5), Seguirillas (4), Tangos (2), Bulerías (2),
Bulería por Soleá (1), Malagueñas (1)
De ese festival vamos a oír a Terremoto, acompañado por Juan Morao, cantando por seguirillas.


¿Y en la actualidad? Creo que gozamos de un abanico más amplio de cantes, se hacen los llamados básicos, pero también los cantes mineros, las granadinas, las malagueñas y por supuesto los fandangos. Incluso se oyen vidalitas, milongas, colombianas y guajiras. Ningún estilo tiene complejo de inferioridad y los artistas tienen claro que lo importante no es qué estilo se hace sino hacerlo bien. Otro día seguimos...

martes, 22 de septiembre de 2015

Cante en Córdoba: Las Albolafias Flamencas

En Córdoba ciudad hay muchas peñas flamencas pero solamente una lleva el nombre de Peña Flamenca de Córdoba. Fue fundada hacia 1971, con sede en una de las tabernas de la Sociedad de Plateros, concretamente en la situada muy cerca de la Plaza del Potro. Desde su inicio marcó una trayectoria claramente culturalista (otras muchas peñas han puesto lo de "cultural" en su nombre pero de ahí no han pasao) y sus anuales Semanas Flamencas, desde su fundación hasta hoy mismo, son la demostración de lo que digo. Por ellas han pasado casi todos los que tenían algo que decir en torno al flamenco...

Pero hubo una época, y a eso voy con este artículo de hoy, en que la Peña también se dedicó a convocar y desarrollar Concursos de Cante. Les dieron el nombre de Alfolafia Flamenca, recordando a la noria de un molino que alguna vez funcionó en el cercano padre río Guadalquivir. 


Hubo tres convocatorias:
1) En 1972 la ganó Antonio Suárez
2) En 1974 lo hizo Luis de Córdoba
3) En 1975 el ganador fue Jesús Heredia



Entre una y otra, pasaron por estos eventos gente como los veteranos Pepe Lora y Cobitos, los nombrados Antonio Suárez y Jesús Heredia, pero también Paco Solano, Pinto Benjumea, Itoli de los Palacios, El Clavero, Rafael El Guerra, Navarro Cobos o, los que llegarían a figuras, José el de la Tomasa, El Pele y el propio Luis de Córdoba .Les pongo y termino, el cartel con los finalistas de 1974.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Los cantes de Córdoba con su nombre: Verdial y Zángano

Sueño Flamenco apareció en 2003, como primer disco compacto de mi paisano Pedro Obregón. Uno de sus registros se titula
Al viento (verdial y zángano)
Le acompaña a la guitarra el cordobés Gabriel Expósito y, "a la manera de coro", sus compañeros de la Peña El Mirabrás Justo Roldán y Juan Párraga. Cuatro coplas entre cantaor y coros, una de Moreno Galván y las otras tres del peñista Juan Velasco. Fandangos, a fin de cuentas, que no se rotulan como "abandolaos" sino con sus nombres de verdad: Verdial de Lucena y Zángano de Puente Genil. ¿Los escuchamos?


(Aconsejo a todos, y en especial a quienes no lo conozcan, que escuchen a Pedro. Aquí les dejo varios enlaces con cantes suyos por tarantas, por soleares, por alegrías de Códoba y, finalmente, por fandangos)

miércoles, 16 de septiembre de 2015

De como la codicia de ciertos políticos no tiene fin: FUNDACIÓN MACHADO

Envío para Alberto Rodríguez Peñafuerte, Ángeles Cruzado, Antonio Barberán, David Pérez Merinero, Faustino Núñez, Javier Osuna, Manuel Bohórquez y otros amigos blogueros que sin apoyo institucional alguno estudian, investigan y difunden el Arte Flamenco.  

Es sabido que en 1881 se constituyó en Sevilla la llamada Sociedad El Folk-Lore Andaluz. Su principal promotor no podía ser otro que don Antonio Machado y Álvarez, (Demófilo) y su finalidad era impulsar el estudio del saber popular, así como divulgarlo a través de una revista de igual nombre que la Sociedad, cosa que se hizo durante los años 1882 y 1883. Cien años después, patrocinada por el Ayuntamiento de Sevilla, la editorial Tres-Catorce-Diecisiete, reedita dicha revista con un magnífico estudio preliminar que firman José Blas Vega y Eugenio Cobo. Vuelve a publicarse en 1986, ahora patrocinada por la Junta de Andalucía y bajo la responsabilidad de Editoriales Andaluzas Unidas, llevando un breve prólogo de Antonio Zoido. Pero esta edición de 1986 no es de la revista completa sino de los artículos que en la misma escribió Machado y Álvarez, con lo que se queda muy corta si las comparamos con la de 3-14-17.

Un año antes (1985) los políticos andaluces entonces en el poder, tan "cultistas" ellos (¿?), se habían acordado de la Sociedad y la Revista promovidas por Demófilo y deciden continuar con aquella labor. Crean una Fundación Machado para que se responsabilice de la revista en su 2ª Época. El primer número aparece en 1987. En sus páginas podemos encontrar los Estatutos de la Fundación, la cual, según leemos, será gobernada por un Patronato de 21 miembros, los cuales son nombrados bien de forma directa por la Junta de Andalucía, bien a propuesta de los fundadores. Cuando yo leía todo esto pensaba que habrían elegido a gente experta en los menesteres machadianos. Lo pensaba hasta que, más adelante, encuentro la relación de los fundadores (41 en total) y la relación de los 21 patronos. Ahí las llevan:

SOCIOS FUNDADORES:

Atero Burgos, Virtudes;  Briones Gómez, Rafael;  Buero Latorre, Bernardo;
Cabrera Bazán, José;  Campuzano, José Antonio;  Castillo Navarro, Manuel;
Castillo, Juan Manuel;  Cepero Molina, Manuel;  Del Valle Arévalo, Manuel;
Díaz Velázquez, Francisco;  Fernández Bañuls, Juan Alberto;  Frías Navarrete, Milagros;
Gala Velasco, Antonio;  González Merino, Juan Ignacio;  Gracia Navarro, Manuel;
Guerra González, Alfonso;  Jiménez Romero, Alfonso;  Lira Campos, Francisco;
López Estrada, Francico;   Martínez Nadal,  Rafael;  Moreno Tenor, Federico;
Palomino Romera, Francisco;  Peña Fernández, Juan;  Peña Fernández, Pedro;
Perales Pizarro, Alfonso;  Pérez Orozco, Alfonso Eduardo;  Pérez Orozco, José María;
Piñero Ramírez, Pedro Manuel;  Reyes Cano, Rogelio;  Rodríguez Becerra, Salvador;
Rodríguez de la Borbolla Camoyán, José María;  Rodríguez Valdés Paredes, Juan;
Romero Jiménez, José;  Romero López, Carmen;  Ruiz Solves, Lourdes;
Sánchez Caballos, María de Gracia;  Suárez Japón, Juan Manuel;  Torres Vela, Javier;
Troncoso del Arce, Carmen;  Vallecillo Pecino, Francisco;  Zoido Naranjo, Antonio.

MIEMBROS DEL PATRONATO:

Javier Torres Vela;  Francisco Vallecillo Pecino;  Manuel Rabina Martín;
José Manuel Caballero Bonald;  Fernando Quiñones;  Jesús Cantero Martínez;
Félix Grande Lara;  Pedro M. Piñero Ramírez;  Alberto Fernández Bañuls;
José María Pérez Orozco; Manuel Cepero Molina; Salvador Rodríguez Becerra;
Francisco Díaz Velázquez; Virtudes Atero Burgos; Antonio Zoido Naranjo;
Rafael Briones Gómez;  Pedro Peña Fernández;  Juan Manuel Suárez Japón;
Rogelio Reyes Cano;  Juan Ignacio González Merino;  Antonio Gala Velasco. 


¡Santo Dios!, ¡qué tufillo a Psoe en la lista de fundadores! Alfonso Guerra, Carmen Romero, Rodríguez de la Borbolla, Manuel Gracia, Alfonso Perales, Torres Vela, Manuel Del Valle, Suárez Japón, Paco Vallecillo...

Mucho sevillita (o cuando menos afincao en Sevilla), aunque haya también gaditanos y cordobeses (entre ellos González Merino, buen aficionao pero cuyo mayor mérito era ser el esposo de Carmen del Campo, diputada del Psoe muchos años por nuestra provincia). Hay nombres que no conozco pero, entre los localizados, ¿dónde hay gente de Almería, de Málaga, de Jaén...?

Claro que, si se les ocurrió a gente de la Junta, es lógico que llamaran a personal de su cuerda. Pero, digo yo, podían haber sido más objetivos al elegir a los patronos. ¡Qué va!, sólo se incorporan 5 no fundadores, dos de ellos desconocidos para mí y los otros tres (¿cómo no?) flamencólogos afines al felipismo y pertenecientes al sector más rancio (quizá deba exceptuar al amigo Quiñones) de la flamencología. Se olvidaron (entiendo que deliberadamente) de la persona que más había batallado, durante muchos años, para rescatar la persona y la obra de Machado y Álvarez, el madrileño Pepe Blas Vega. Se olvidaron de otro demofilista destacado (al que además lo tenían viviendo en Sevilla), con una importante obra flamenca ya publicada en aquellos años, como era José Luis Ortiz Nuevo.

Estos políticos iban a por todas. Como digo en el encabezamiento, su codicia de poder no tenía fin.