Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Serranas con Verdial (II)

Hace ya más de un par de años que publiqué un artículillo con el título Serranas con Verdial. Y he aquí que en estos días, donde mi memoria sigue dándole vueltas y más vueltas al cante de las livianas, me sale por doquier ese estilo tan hermanado con ellas que es el cante de las serranas. Y repasando viejas grabaciones se me aparece ésta:

¡Vaya por Dios! Nada más y nada menos que doña Rocío Jurado cantando a La Morenita, o sea a la Virgen de la Cabeza, patrona de la jienense ciudad de Andújar. Y, en contra de muchos que lo consideran inapropiado, remata su serrana con un fandango verdial, así rotulado en el disco original y no "abandolao" como erróneamente dirían hoy en día muchos aficionados despistados. 

sábado, 7 de noviembre de 2015

Hablando de livianas, El Mochuelo nos trae una sorpresa.

Mira que uno es precavido y, cuando hace unos días, en mi artículo Del cante de la Liviana y de su estrofadecía en referencia a las grabaciones discográficas del cante por livianas
Que yo recuerde y salvo sorpresas que siempre pueden surgir, no fue grabada antes de los años 50,
presumía que iba a ser pillado, tal como ocurrió de inmediato. En efecto, el gran experto en temas flamencos (y generoso amigo) Ramón Soler Díaz me escribe para decirme que había sido grabada en la muy temprana fecha de 1902 (¿o 1907?). Además, no como cante de introducción, afirmación que nos hemos creído casi todos desde Pepe el de la Matrona hasta hoy, sino como remate de un par de seguidillas gitanas (o sea, lo que ahora llamamos seguiriyas).

¿Quién lo hizo? Pues no podía ser otro que el cantaor sevillano Antonio Pozo Rodríguez, El Mochuelo (1868-1937), personaje cuya extensísima discografía está pendiente de una recopilación exhaustiva para ponerla al alcance de los aficionados y sobre todo de los estudiosos que quieren saber como fue la transición del flamenco decimonónico al del siglo XX. Para labores como ésta debiera de estar el Instituto Andaluz de Flamenco (IAF), digo yo, y no para acciones "dirigistas" o para que su directora acuda allá donde puedan hacerle una foto. Pero bueno, oigamos al Mochuelo. Mostramos en primer lugar la Liviana por separado:
Esta es la letra que hace:
A San Agustín tú vayas,
por Dios te vean
aquellos angelitos
de la Alamea.
Bueno, como me consta que hay lectores a los que no les gusta que las grabaciones se mutilen, volvemos a oírla pero ahora con las dos seguidilllas gitanas que la preceden:
(Nos comunica el buen amigo Gregorio Valderrama que el guitarrista es Joaquín El Hijo del Ciego).

También Ramón Soler me recuerda que en 1959 Antonio El Chaqueta dejó una grabación de las livianas:
Hace tres letras: las dos primeras (Ventanas a la calle y De quién son esos machos) son idénticas a las que grabó El Matrona en 1954 e idéntico es el aire campero que les imprime, pero en la tercera:
Una vez me dijiste
que me querías,
dijeron toa la gente
que tú eras mía.
señala Ramón que Chaqueta se acerca más a la seguiriya, acercamiento que de hecho se dio por obra y gracia de don Antonio Mairena, pero ese es otro tema del que hace tiempo quería escribir y que finalmente lo haré un día de éstos.

jueves, 5 de noviembre de 2015

De Niños y de Chiquitos. Honores para Osuna y honores para Granada

Para un aficionado de Écija que al parecer se dedica a expender certificados de entendidos en cante.

Ayer mismo en Facebook (ya se sabe esa tabernilla virtual que tenemos a la vuelta de la esquina y en la que despotricamos de todo cuanto de divino hay en este mundo y también de cuanto hay de humano), yo defendía que hoy en día sigue habiendo grandes cantaores. Pues, cuche osté, que sale un espontáneo de Écija  y me suelta esto:
-Si crees que hay grandes cantaores, poco sabes de cante.
Confieso que el individuo me dejó anodado. ¡Qué agudeza la suya! Más de sesenta años de afición, dedicándole cuando menos una hora al día a analizar y estudiar los cantes (en realidad me quedo corto en esta apreciación) dan algo así como 21900 horas dedicadas a este arte. Más, una discografía y bibliografía flamencas que muchos envidiarían. Más, asistencia a cientos de festivales. Más, noches enteras de fiestas flamencas. Más, conocimiento personal y trato con decenas de figuras del cante. Más, más..., y todo, ¿para qué?, si al cabo no sé nada de cante. Depresivo que suelo ser, esto me ha hundío del tó.

Y es que es verdad. El otro día, ordenando mi fonoteca flamenca, comprobé mi ignorancia al observar que había metido en una misma carpeta a dos cantaores distintos pensando que se trataba de uno solo. Eran éstos:



Manuel Torres Sánchez, El Niño de Osuna, nacido en Osuna (Sevilla) el 1 de octubre de 1931 y muerto en Granada el 18 de septiembre de 2014.









Manuel Torres Torres, Chiquito de Osuna, también del pueblo de Osuna donde nació el 7 de enero de 1936 e igualmente fallecido en Granada el día 24 de diciembre de 1993.




Uno Niño y otro Chiquito. Ambos nacidos en Osuna, ambos llamados Manuel Torres (me parece haber leído más tarde que eran primos), ambos establecidos posteriormente en la ciudad de Granada en la que, al igual, por ejemplo, que Cobito, desarrollaron su vida artística. Coincidencias que, a torpes como yo en estas lides flamencas, le indujeron a pensar que eran el mismo. No me detuve a comparar las voces de uno y otro en la escasa discografía que tengo de ellos, y caí en el error. Mea culpa, mea máxima culpa.

Al Niño tuvimos ocasión de oírlo en nuestro Museo del Fandango con una joya de fandangos que no tenemos inconveniente en repetir aquí:



Nos queda por escuchar a su pariente Chiquito, también por fandangos y con el acompañamiento de Lele de Osuna:



Y, reparado ya nuestro error, como decimos en el encabezamiento, "Honores para Osuna" que los vio nacer y "honores para Granada" que generosamente los acogió.

martes, 3 de noviembre de 2015

Del cante de la Liviana y de su estrofa

Mirando los diccionarios, vemos que el adjetivo liviano viene a significar ligero, leve y se contrapone a lo pesado, a lo firme. En el Flamenco tenemos un estilo de cante conocido como Liviana. Según lo anterior, sería un cante menor frente a otros llamados cantes grandes o cantes jondos. Pues sí o pues no, pero sigamos...

No es cante que aparezca con frecuencia en la discografía. Que yo recuerde y salvo sorpresas que siempre pueden surgir, no fue grabada antes de los años 50. En 1954 lo hace Pepe el de la Matrona con Perico el del Lunar para la Antología de Ducretet-Thomson (también llamada Antología de Hispavox).
En 1958, acompañado por el guitarrista Vargas Araceli, la graba Fosforito.

Vemos que en ambas grabaciones la liviana va sola, sin ningún otro estilo de cante. Contaban que Matrona la registró así en contra de su voluntad y por imposición de los cartesianos franceses que habían concebido la citada Antología. Sabía muy bien el viejo trianero que la liviana era un cante de introducción o de preparación para algunas seguirillas y, sobre todo para la Serrana. Solía decir que el nombre de liviana venía de la arriería, donde el borrico liviano era el primero de la recua, el que servía de guía a los demás, tanto que a veces el arriero dormitaba sin que el liviano perdiera el rumbo trazado para llegar a su destino. Y así el cante de la liviana sería, al igual que ese asno-guía, el que marcara rumbo, el que abriera tonalidades a la reata musical que le seguirá en forma de serranas y de seguiriyas. De esa misma opinión debía de ser el guitarrista Perico el del Lunar, el cual, años después, al dirigir en 1957 una segunda Antología (la llamada Antología de Orfeón o de Méjico), permite que Rafael Romero anteponga una liviana a su cante por serranas:

La estrofa de la liviana, al igual que la de la serrana, es la clásica seguidilla castellana: cuatro versos de
7, 5, 7, 5
sílabas para la seguidilla simple, como hace Matrona por dos veces, o bien siete versos de
7, 5, 7, 5; 5, 7, 5
sílabas para la seguidilla compuesta, modelo seguido por Fosforito. Rafael Romero usa una seguidilla simple para a liviana y una compuesta para la serrana. En ambos cantes, los temas suelen aludir a las serranías, a los pastores y su ganao, cuando no a la presencia de personajes como los bandoleros o los contrabandistas. Abundan, así mismo, letras de un lirismo casi bucólico. De este corte suele componerlas mi paisano, amigo y pariente Virgilio Márquez, que suele firmarlas como Chuscarrao y también como El Coplero Anónimo. Vean ésta

Arriba de ese cerro
yo contemplaba
las flores de los campos
y tú no estabas.
Desgracia mía,
contemplar la belleza
que está vacía..


o esta otra donde, abatido y pesimista, deplora lo efímero del amor:


Amores primerizos
son los mejores,
que luego se marchitan
como las flores.
Y es grande pena
que flores y que amores
nunca prosperan.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Granada, 1961 ¿Mairena y Talega los dos únicos cantaores de categoría?

En junio del año 1961 (treinta y nueve años después de apoyar el famoso Concurso de Cante Jondo promovido por Falla, Cerón, Lorca y otros) el Ayuntamiento granadino decide montar un gran FESTIVAL DE CANTE JONDO, a celebrar los días 8, 9 y 10 de ese mes y año. Un cartel de auténtico lujo:

Antonio Mairena, Fosforito, Fernanda y Bernarda de Utrera, Jarrito, Juan Talega, La Paquera de Jerez, Porrina de Badajoz y Terremoto de Jerez al cante, Moraíto de Jerez y Juanito Serrano a la guitarra.


La prensa local estuvo muy activa en el seguimiento de este evento, sobresaliendo las columnas en el diario Ideal del crítico Emilio Fuentes, adalid de la cosa purera, quien reprochaba a algunos de los cantaores que actuaran de pie (¿?) o que interpretaran cantes de los llamados chicos (¿?).  

Pero ese tono recriminatorio no era exclusivo del periodista. Un reportero, que firma como Torres Ortega, pide a los artistas que opinen sobre lo acontecido en esos días. Las respuestas aparecieron en la Hoja del Lunes (12 de junio de 1961). Decía Antonio Mairena:

-Me llevo un sentimiento muy grande porque el esfuerzo que han hecho las autoridades no ha sido correspondido por la mayoría de los que han intervenido. Hace falta que el artista sea sincero y no meta gato por liebre.



Por Dios Santo, don Antonio, ¿metería gato por liebre Juan Talega, al que usted consideraba como uno de sus maestros?, ¿lo harían las benditas hermanas de Utrera?, ¿Fosforito, Jarrito?, ¿La Paquera o Terremoto de Jerez?, ¿tal vez Porrina, el venido desde Badajoz?


Pero lo mejor de estos comentarios estaba por llegar. Dice Juan Talega:

-A Granada han venido buenos aficionados, pero no buenos cantaores. Tan sólo Mairena y yo somos de categoría.

¡Toma ya! El tiempo, que según dicen acaba colocando cada cosa en su sitio, ha probado que muchos de esos buenos aficionados están en la Historia del Cante con una categoría flamenca muy superior a la del tratante de ganao de Dos Hermanas que fue este Juan Talega.

Lo mismo el periodista Emilio Fuentes, como Mairena y Talega, parece que apuntaban directamente a Porrina de Badajoz. Éste, lo sabía y a la pregunta de Torres Ortega respondía con esto:

-Me voy contentísimo. Tan sólo me han disgustado unas declaraciones que se le pueden perdonar al que las ha hecho, no como cantaor, sino por su edad.

(En ese momento, Talega aún no había cumplido los setenta años, pero la afirmación de Porrina cobra credibilidad). 

martes, 20 de octubre de 2015

Escuchando malagueñas de Francisco Lema (FOSFORITO)

Con tu venia, Javier.

El amigo Javier Osuna nos deleitaba hace muy poco con una entrada en su blog Los fardos de Pericón (1512) a cerca de la histórica figura del cantaor gaditano Francisco Lema (Fosforito). Imagino que todos ustedes la habrán visto, pero, de no ser así, antes de seguir leyéndome a mí, es preciso que pulsen aquí. ¿Ya han terminado de leer y han disfrutado del texto que nos ofrece el amigo Osuna?

¡Ea!, pues ahora a mí me da por acordarme de mis comienzos profesionales cuando en el curso 1967-1968, recién licenciadito en Ciencias Matemáticas, la Universidad Complutense de Madrid me contrató como "Profesor Ayudante de Clases Prácticas". Mi misión era asistir a las clases magistrales del geómetra y catedrático don Germán Ancochea Quevedo e inmediatamente que éste acababa, salir a la pizarra a exponer "casos prácticos" de la teoría explicada por el maestro.




Repitiendo aquella experiencia, y una vez que Javier ha impartido su clase magistral, acudo yo (como si su "Ayudante de Clases Prácticas" fuera) a ampliar con ejemplos cómo pudo ser la música de este malagueñero insigne que fue Fosforito (al que, por cierto, vemos en la foto de la izquierda con bata de trabajo en el local donde cuidaba de sus gallos de pelea).



Todos nos quejamos de que su voz no fuera grabada, viviendo como vivió una época en la que muchos sus contemporáneos sí que lo hicieron, algunos con menos fama y reconocimiento que el gaditano. Una pena, pero así fue, con lo cual no nos queda otro remedio que acudir a los que grabaron malagueñas asignadas a su autoría.

El propio Fosforito decía en una entrevista que una de las letras preferidas en su repertorio era ésta:

Si de ti pudiera vengarme
bien sabe Dios que lo hiciera;
pero es mi querer tan grande,
que lo pienso, me da pena
y lloro lágrimas de sangre.

Pues miren que esa letra la grabó en 1914 el cantaor conocido como El Niño Ríos acompañado a la guitarra por Nicolás Domínguez. Debe suponerse que sería una versión fiel a la del propio Fosforito porque ambos artistas compartieron carteles hacia 1903 según nos cuenta Javier Osuna. Vamos a escucharla:


Fernando el de Triana nos contaba que Fosforito tenía dos malagueñas: una corta y otra larga. Iniciaba su cante con la primera y solía usar la letra:

Ar campo me via llorá
donde no me vea la gente;
porque me haces pasá
las fatigas de la muerte,
y no te pueo orviá.

 Tras hacer unas pequeñas notas de temple, salía con su malagueña grande:

Desde que te conocí
mi corazón llora sangre;
 yo me quisiera morir,
 porque mi pena es muy grande
 y así no puedo vivir.

Esta es la malagueña que grabó en 1964 Diego El Perote, ya muy mayor, por lo que su grandeza quedó muy simplificada, según nos indica Jorge Martínez Salazar en el trabajo de Osuna. No voy a insertarla porque ya lo hizo el amigo Javier. Sobre la primera letra, Fernando el de Triana contaba que se había hecho muy popular  y que todo el mundo la canturreaba. Sin embargo, Martínez Salazar nos dice que

En ningún disco antiguo hemos escuchado esta copla, por lo que durante años supusimos que esta malagueña se hallaba perdida, y ello a pesar de que poseíamos desde mucho tiempo atrás un disco del Niño de Cabra con la malagueña en cuestión, sólo que en su título se adjudicaba a Chacón, atribución que en un principio dimos por buena. Fue en 1983 cuando volvimos a escuchar este cante en una grabación de Alfredo Arrebola con idéntica melodía y letra que la malagueña contenida en el disco del mencionado Niño de Cabra, pero esta vez adjudicada ya a Fosforito.

Adjudicación que hubo que dar por buena porque, atribuida a Fosforito ya la había grabado El Niño de las Marianas en 1912 junto a la guitarra de Ramón Montoya. Vamos a oírla:


No conozco la versión de Cayetano Muriel aunque sí la de Alfredo Arrebola. Añadiré por mi parte que esa malagueña fue grabada con igual letra y melodía que El Niño de las Marianas por el cantaor y guitarrista Telésforo del Campo en el año 1915. En cuanto a la letra Al campo me voy a llorar, puede que no se grabara en pizarra pero desde luego que debió de transmitirse oralmente. Escuchen, primeros años setenta, a Pedro Lavado, acompañado por Merengue de Córdoba, haciendo la malagueña de Fosforito:


Sí parece cierto que estas bellísimas malagueñas de Francisco Lema han sido poco cantadas si las comparamos con las del Mellizo, Antonio Chacón, El Canario o La Trini. Yo animaría a las nuevas hornadas de artistas flamencos a que le prestaran su atención.

Y para acabar mi clasecilla de hoy les dejo con la versión de la malagueña de Fosforito de un experto en la materia.. Juan Valderrama acompañado por Luis Calderito:

domingo, 18 de octubre de 2015

De cuando un crítico (don M. M. M.) se mete a erudito pero resbala.

Pues miren ustedes que el crítico de flamenco Manuel Martín Martín (o sea, el señor don M. M. M.), dio en publicar, en un diario que llaman El Mundo, con fecha 21-07-2015, una nota con el título Cuando el flamenco se convirtió en arte, referida al espectáculo En la memoria del cante: 1922, montado por El Ballet Flamenco de Andalucía,
"un espectáculo que, del 22 de julio al 30 de agosto, pretende poner en valor uno de los acontecimientos más relevantes de la historia del flamenco"
Y uno deduce que si esto se escribe el 21 de julio y que el espectáculo se estrenaría el 22, don M. M. M. no hace la crítica, como sería su obligación de "crítico", sino que hace una avanzadilla/propaganda del mismo. En ella nos trae varias citas de Rafaela Carrasco, responsable al parecer del montaje. Citas a veces erróneas, pero, ¿qué le vamos a hacer?, la cultura flamenca, el conocimiento de nuestra historia flamenca por parte de algunos de los que pretenden ser sus protanonistas, parece que no da más de sí...

Más preocupante es la actitud del señor don M. M. M. No teniendo crítica que hacer, se cree obligado a mostrarnos su erudición, enseñándonos a los pobres ignorantes que somos los aficionados, datos y juicios de lo que fue aquel Concurso de Cante Jondo celebrado en 1922 en Granada. Y es aquí donde don M. M. M. comete varios errores, uno de ellos el afirmar que Manolo de Huelva ganó un premio en tal concurso, cosa totalmente falsa.

Ese y otro detalles se los comunicamos a don M. M. M. a través del chismógrafo llamado "Facebook", pero el astigitano no se ha querido dar por enterado, debe pensar que él vive por encima de todo bien y todo mal.. Bueno, pues que, si él no se quiere enterar, que al menos los pocos seguidores de mi cuadernillo de memorias, sepan de los errores que don M. M. M. deslizó en ese diario que dice llamarse El Mundo. Pueden consultarlos en el grupo "Puente Genil con el flamenco" de Facebook, en una entrada de Álvaro de la Fuente titulada "Entonces, ¿qué era antes del 22?" y publicada el pasado 30 de septiembre.

martes, 13 de octubre de 2015

LA PAQUERA canta a la aurora.

Envío a mi amiga María Teresa Laguna.

Por eso de pretender que las neuronas estén fresquitas y funcionen como Dios les mandó que funcionaran, tengo la costumbre de echarme toas las mañanas una horilla y pico resolviendo problemas de Matemáticas (ya sé que muchos dirán, ¡pero que tío más raro!, y yo les digo que raro no, que no lo soy, simplemente pertenezco a una clase de gente que es que no servimos pá otra cosa).

Ese rato lo acompaño siempre con música de fondo (clásica, flamenco y, alguna vez, folk-lore sudamericano). Pues ná, que un día estaba con un problema de Geometría (mis preferidos) y como acompañamiento musical tenía una cassette de cante flamenco de los setenta que hacía años que no escuchaba. De pronto sale una melodía que inconscientemente me puse a tatarear porque me era familiar, aunque yo le ponía letras distintas a las que escuchaba. Suelto lápiz y regla que tenía porque andaba trazando unas cuantas bisectrices y me digo:
-Pero si esto son los cantos que yo escuchaba de nene cuando en mi pueblo se hacía el rosario de la aurora.
Se cantaban varias letras (por ejemplo, "El demonio a la oreja, te va diciendo...") y luego venía un estribillo ("Viva María, viva el rosario, viva Santo Domingo..."). Mi memoria no me permitía completar las estrofas y pido ayuda a mi paisana y amiga María Teresa Laguna. Me refresca la memoria y me ofrece varias coplas más:

El demonio a la oreja
te va diciendo,
no vayas al rosario
sigue durmiendo.

Los que van al rosario,
no tienen frío,
los que están en la cama,
tan arrecíos.

Las cuentas del rosario
son escaleras
para subir al cielo
las almas buenas.

y, ¿cómo no?, el estribillo:

Viva María,
viva el rosario,
viva santo Domingo
que lo ha fundado.

Estrofas de seguidillas muy sencillas, humildes, casi franciscanas. Claro que, mis paisanos menos apegaos a la iglesia. las parodiaban a su manera y cantaban aquello de

A la iglesia no voy
porque estoy cojo,
a la taberna llego
poquito a poco.

Pero bueno, ¿qué escuchaba yo en la aludida cassette? Pues nada más y nada menos que a doña Francisca Méndez Garrido (Jerez de la Frontera, 1934-2004), conocida como La Paquera de Jerez. Junto al guitarrista Parrilla de Jerez y a un coro que le hace el estribillo, en sus Aires de la aurora, aquí pueden ustedes escucharla:

jueves, 8 de octubre de 2015

EL PINTO por SEGUIRILLAS (Algunas muestras)




Para que ustedes sepan de qué ando hablando, les remito a mi anterior articulillo, donde pudimos oír unos cuantos cantes por Soleá de Pepe Pinto grabados entre 1944 y 1959. Hoy hacemos lo mismo pero con cantes por Seguiriyas.





1) Seguidillas gitanas (Si lo que a mí me pasa), año 1944, con Manolo de Badajoz

2) Seguirillas (Me despierto y digo), año 1948, con Melchor de Marchena

3) Seguirilla (Por qué te apartaste de la vera mía), año 1949, con Melchor de Marchena

4) Seguirillas (Hermanita, siéntate a mi vera), año 1950, con Melchor de Marchena

5) Seguirillas (El corazón de pena tengo traspasao), año 1950, con Melchor de Marchena

6) Seguirillas (Yo le estaba rogando), año 1952, con Melchor de Marchena

7) Seguirillas (Me dicen a mí), año 1956, con Manolo Carmona

jueves, 1 de octubre de 2015

El PINTO por SOLEARES (Algunas muestras)

El otro día, hablando del penduleo que ha existido a lo largo de la historia acerca del gusto por unos u otros de los estilos de cante, citábamos unas palabras de Estela Zatania donde se decía:

Cuando entrevisté al guitarrista Manolo Morilla (Morón de la Frontera, 1924-2013), me contó que en los años 50, el aficionado medio de Morón no sabía lo que era la caña, la debla, las cantiñas... Sólo conocían fandangos, sevillanas y alguna rumba. Soleá y siguiriya, sólo las cantaban los ancianos. Otros veteranos cuentan lo mismo.

Leyendo esto me vienen a la memoria las quejas del cantaor Antonio Cruz García (Antonio Mairena) de que en sus primeras grabaciones (hacia 1943) no le dejaron hacer soleares o seguirillas sino que le obligaron a registrar fandangos y cuplés por bulerías. 

Pues yo le digo al citado guitarrista de Morón, y a los veteranos que "contaban lo mismo", que no es cierto lo que dicen de las soleares y seguirillas. Éstas se siguieron cantando, además de fandangos y cuplés, en los espectáculos públicos de la época (todavía "Ópera Flamenca"). Y se grabaron, aunque no a todo el mundo que lo pretendía (Mairena no debió de tener suerte...).




Soleareros y seguirilleros nunca dejaron de ser Manolo Caracol, Pepe Marchena, Juan Valderrama o Pepe Pinto. Me he fijado en este último porque es un cantaor muy de mi agrado. Otro día hablaremos de sus seguirillas. Hoy vamos a escucharlo por soleares:



1) Bulerías por Soleá, año 1945, con Manolo de Badajoz

2) Soleares, año 1945, con Manolo de Badajoz

3) Soleares (Semblanza de Tomás Pavón), año 1952, con Melchor de Marchena

4) Soleares, año 1954, con Melchor de Marchena

5) Bulerías por Soleá, año 1959, con Manolo Molina