Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

miércoles, 25 de julio de 2018

Cantaoras del siglo XXI: ROCÍO LUNA

A veces me da por pensar que lo ancestral, lo telúrico, lo llevamos dentro de nosotros, plegaíto en algún huequesillo cerca del corazón ya que no del cerebro. Somos nosotros, pero también somos nuestros antepasaos, y no lo digo sólo por esas cosas del genotipo y del fenotipo sino también por la geografía que pisaron sus pies, por la cultura en que se desenvolvieron y por la sociedad en la que a veces gozaron y a veces (tal vez las más) sufrieron. Y añado que estas cosas que pienso (o sueño, vaya osté a saber) son trasladables a las comunidades humanas , ya sean cortijadas, pueblos, ciudades, provincias o partes de esta España nueva, esta España vieja, tal como nuestra ANDALUCÍA.

Frente a tanto "modernita" que nos llama a poner el Flamenco patas arriba y zarandearlo hasta acabar con tanta antigualla y colocarlo en el mundo de lo "pos" (o sea, convertirlo en Flamenco no Flamenco), yo presumo un panorama de sana resistencia al cambio. Paradse ostedes-vosotros un momento, dejad la lectura y escuchen esto:



Pero, ¿qué es esto de no poder escribir a la mare en plena época de las comunicaciones? ,  ¿cómo es que siguen dando martirio a los presos en la España de la Democracia y la inviolable Monarquía?, ¿quién se atreve a mandar a callar a los que dicen verdad? No y no, gritan los "modernitas", los de la cofradía del "pos". Sin embargo, ahí está: una voz joven, en pleno mes de julio de este año 2018. ¿Será que mis reflexiones sobre lo ancestral y lo telúrico con las que principiaba este escrito no van tan descarriadas?

Sólo de esta manera puede explicarse que cante así una persona como Rocío Crespillo Luna (Rocío Luna) nacida en el verano de 1998 en Cañada de Rabadán, aldea del municipio cordobés de Fuente Palmera, en el límite con la histórica y flamenca ciudad de Écija. Una chiquilla, muy linda por cierto, que ahora cursa como alumna en la Facultad de Educación de la Universidad de Córdoba.


Una chiquilla que canta desde la niñez y que desde sus 12 años participa en concursos y certámenes flamencos de toda la geografía flamenca. Precisamente acaba de ganar el primer premio del Membrillo de Oro, celebrado el pasado día 5 en lo localidad de Puente Genil, interpretando (además de los cantes a palo seco que he puesto más arriba) cantiñas, alegrías de Córdoba, granaínas y zángano, todo ello con el acompañamiento del guitarrista Rafael Montilla, Chaparro Hijo.


Concursos y recitales en Peñas Flamencas. Por ejemplo, el último 18 de mayo, actuó en la Agustín Fernández de Pozoblanco  (Córdoba). Acompañada por mi paisano Juani Marín interpretó, entre otros, este cante por granadinas:



Sigamos oyendo a nuestra cantaora. En 2015, acompañada por Francisco Valero, nos hacía un cante por malagueñas rematado con un fandango jabegote. Ese mismo año la acompañaba Fernando Rodríguez en unos fandangos de Huelva. Con igual guitarrista, de 2017, hemos seleccionado un cante por soleares apolás:







Grabaciones, conviene señalarlo, que no son de estudio sino realizadas en actuaciones ante el público. Para mí, y espero que para mis amigos aficionaos de los de verdá, son suficientes para asegurar que la niña Rocío Luna es toda una señora cantaora, una cantaora del siglo XXI para la que deseamos toda suerte de felices éxitos. Con gente como ella, el cante tiene asegurado una larga vida que auguramos llegará a nuestros nietos y a los nietos de nuestros nietos porque todos venimos de lo telúrico y lo ancestral, de lo eternamente andaluz.   

lunes, 2 de julio de 2018

Maldito día 2 de julio (II)

Uso para este artículo el mismo título que usé el día 2 de julio de 2012. Se cumplían entonces 20 años (26, por tanto, en el día de hoy) de la muerte en Badalona de José Monge Cruz, Camarón de la Isla. Lloré aquel día porque, desde la primera vez que oí la voz del gaditano, quedé prendado de su arte, como prendado sigo y seguiré hasta que el Buen Dios tenga a bien ponerle fin a mis días.


Al día siguiente me acerqué al puesto de prensa de mi zona y comprobé como el nombre del cantaor estaba prácticamente en toda la prensa andaluza y nacional. En especial, me llamó la atención El País, diario de moda entre la progresía pero que yo no solía comprar. Foto en portada, editorial y hasta tres páginas del periódico dedicadas al de la Isla, muchas firmas y entre ellas la de su gran amigo Enrique Morente. Les pongo el texto del granadino para que ustedes puedan leerlo:




Por supuesto, si no en El País, en otros periódicos y, si no ese día, en los siguientes, otros muchos artistas flamencos dedicaron toda suerte de recuerdos a Joseíto Monge.  A modo de ejemplo, les transcribo lo que dijo Juan Peña El Lebrijano:

He convivido con él por festivales 14 o 15 años, pueblo a pueblo juntos, vistiéndonos en los mismos camerinos. Era muy inteligente, muy fino y muy agudo, nunca le escuché hablar mal de ningún compañero. Muy silencioso pero con una personalidad muy fuerte, que arrasaba. Pero también era dulce, de caramelo cantando. Camarón deja una grandeza de corazón y lo sentimos pero no hablamos. Empezaremos a llorar como niños.

Y llorando seguimos muchos porque a diario seguimos oyéndolo. Les pido que hoy me acompañen en dos audiciones




Con Manolo Brenes, en 1967, cantando por Seguiriyas en la Venta de Vargas, cuando Camarón iniciaba su popularidad:








Con Tomatito, en 1992, cantando unas Soleares por Bulerías, en su último concierto, celebrado en el madrileño Colegio Mayor San Juan Evangelista:






Nota: Si a la muerte de Camarón unimos las de Tomás Pavón (1954), Paco Toronjo (1998) y Antonio El Arenero (2004), todas en un 2 de julio, el título de mi artículo está más que justificado.