Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

sábado, 19 de diciembre de 2015

¡FELICES PASCUAS! a todos mis lectores.


Diecinueve de diciembre del año 2015 de la era de Jesucristo. Cecilia, desde tu otra vida, dime, ¿qué ocurrirá mañana con
esta España viva, esta España muerta,
esta España a oscuras, esta España cierta,
esta España blanca, esta España negra,
esta España nueva, esta España vieja,
pero en todo caso, como en tu estribillo, con
esta España mía, esta España nuestra?
¿Veremos cigüeñas y golondrinas que nos anuncien una deseada primavera o volverán a volar grajos, lechuzas y otras especies de mal agüero?

Dejémoslo ahí porque este blog no está "pá hablar de de política" aunque uno tenga su corazoncito que sabe muy bien hacia donde se inclinará en las votaciones de mañana. Mira que el "esaborío" este, ¡la fecha que vino a poner! Que no, hombre, que no, que en estas fechas, según nos dicta nuestra tradición, nuestra cultura, no estamos para riñas, ni para insultos y aún menos para bofetadas, sino para todo lo contrario. Estamos para desearnos paz y felicidad todos los unos a todos los otros. Me decía el otro día un amigo mío, de esos de ideas mu avanzás:
- Pues mira que si ahora vienen otros, más progres todavía que nosotros, diciendo que estas fiestas sobran, yo les contesto que entonces tendremos que inventar "la Navidad por lo civil".
De acuerdo, colega, y por eso, usando la frase habitual en mi pueblo, les digo a todos los lectores de este blog:
¡F E L I C E S   P A S C U A S!
Y, como en este cuaderno no pienso escribir hasta entrado el 2016, pues eso, que
SALUD y PROSPERIDAD
en el nuevo año.

Mientras llega o no, escuchemos a La Paquera de Jerez junto al guitarrista Manuel Morao:

jueves, 17 de diciembre de 2015

EL TENAZAS DE MORÓN. Mi enhorabuena a Vázquez Morilla

Las deficiencias en mi aparato óptico después de seis o siete operaciones, los bastantes años que uno afortunadamente va cumpliendo, serán, pienso yo, la causa de que no aguante la lectura seguida de más de veinte páginas de un libro. Por eso, aún tratándose de textos poco voluminosos, puedo pasarme varias semanas hasta lograr llegar a la página final. Mirao desde otro ángulo, esto puede ser hasta positivo: da tiempo de una vez hasta la siguiente de "asimilar", de "paladear" lo leído.

Más o menos es lo que me ha sucedido con un libro que tuve a bien regalarme con motivo de la festividad del último San Andrés. Editado recientemente, aunque anunciado hacía tiempo y esperado con ansiedad por muchos aficionados (yo entre ellos), se trataba de la biografía del cantaor Diego Bermúdez Cala, El Tenazas, escrita por su paisano moronense Vázquez Morilla (1). No tengo reparo alguno en decirles que este joven investigador de temas flamencos ha colmado sobradamente mis espectativas. Mi enhorabuena para él. Mi consejo para los aficionados, los bisoños sobre todo: adquieran ese libro, léanlo y saquen sus propias conclusiones...

Sí, Luis Javier ha elegido la buena senda, la del rigor, la de las informaciones contrastadas. Lejos de los flamencólogos-flamencólicos que todo lo basaban en intuiciones, disfrazadas de seudopoesía, nuestro autor no hace ni un solo juicio de valor en todo el libro. Todo cuanto afirma, todo cuanto nos narra, lleva una cita que lo avala. Y así, nos informa de aspectos de la vida del Tenazas que desconocíamos, de muchos detalles de aquel famoso Concurso de 1922 en Granada que tuvo al viejo de Morón como ganador.

Queda perfectamente aclarada la historia de los dos "Diego Bermúdez Cala", primos hermanos entre sí, uno carpintero bien acomodado en Sevilla, y otro nuestro cantaor, anulando la torticera versión de que el ganador en Granada era el carpintero, aireada, según me cuentan unos amigos, por algunos "enteraos", quizás los mismos que se manifestaron muy ásperamente contra el joven Luis Javier en comentarios vertidos en el blog La Gazapera de Manuel Bohórquez cuando el de Morón desveló la verdadera identidad del histórico cantaor conocido como El Fillo, tema sobre el cual Vázquez Morilla nos debe una segunda entrega que queremos ver pronto en las librerías. ¿Pedirán perdón a nuestro autor? Lo veo difícil por aquello de que el orgullo crea ceguera.

Por mi parte esto es todo, pero ¿y, si, antes de irnos, escuchamos algún cantecito del Tenazas? Ahí van esas soleares de las que llaman "apolás":


(1) Luis Javier Vázquez Morilla, EL TENAZAS DE MORÓN, Eso es cantar por derecho, Edición del autor, Sevilla, 2015.

martes, 15 de diciembre de 2015

RAFAEL ROMERO, cantaor singular (III), nos recuerda a Huelva y ¿a Málaga?

El amigo Rafael Romero no era muy de cantar fandangos. Que sepamos, los llamados "fandangos naturales" sólo los grabó una vez. Los dejamos fijados en nuestro Museo del Fandango y, para los que no los recuerden, les invitamos a que visiten el siguiente enlace. Fueron grabados en París cuando mediaban los años cincuenta del pasado siglo y le acompañaba Andrés Heredia.



Sí que grabó "Fandangos de Huelva" y hasta por cuatro veces según nos ha mostrado el experto José Manuel Gamboa (1). En 1955, de nuevo con Andrés Heredia y con el sello francés Vogue, dedicó estos cantes alosneros a una familia Morón, naturales de ese pueblo onubense.




Las otras grabaciones las hizo Rafael para acompañar al baile. Así, en una pizarra de 1954, pasada a microsurco en 1956 y con sello Columbia, junto a la guitarra de Justo de Badajoz, el cantaor iliturgiano acompaña a la bailaora Pacita Tomás:






De nuevo en París, año 1957, sello BAM, guitarra de Pepe de Almería, baile y palillos de Elvira del Albaicín. Aires alosneros:



Y terminamos con otro registro parisino también de 1957 y con el mismo guitarrista Pepe de Almería. El sello es Musical Masterpiece. Hay dos acompañantes más: José Vargas "Cascarilla" (miembro de Los Gitanillos de Cái) con quien canta al alimón y Maja de Castilla que toca las castañuelas:


Pero, querido Rafael , ¿qué hacen mezclados con los aires huelvanos ese par de "fandangos verdiales" que nos cantas casi al final? Y naturalmente sin que Pepe de Almería deje el toque por Huelva. ¡Sacrilegio para ciertos malagueñistas-malagueñeros!, aunque a mí me gusta como lo haces. Menos mal que aún no había llegado la fiebre de la "abandolitis"...

(1) José Manuel Gamboa, RAFAEL ROMERO... ¡CANTES DE ÉPOCA! ANTOLÓGICA Y ALFABÉTICAMENTE ... y el nacimiento del microsurco flamenco en España, El Flamenco Vive S. L., Madrid, 2010.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Morente y su troupe: Ronda de Tonás

Abrazos para Aurora Carbonell y sus hijos Estrella, Soleá y Enrique.

Recuerdo que en muchos de aquellos grandes festivales flamencos de los años sesenta y setenta era costumbre cerrarlos con una ronda de tonás. Pasados los años, ya en el siglo XXI, observamos como Enrique Morente, siempre transgresor, altera cierre con entrada y, junto a la troupe (entre ellos su hijo José Enrique) que suele acompañarlo, pone como primer número de sus recitales una ronda de esos añejos cantes sin guitarra que genéricamente llamamos tonás. Así lo hizo en un concierto, del que ya habíamos hablado en otra ocasión, ofrecido en Montilla el día 27 de febrero de 2010. Aquí tienen la grabación que le hicimos aquella noche:


Fue la última ocasión en que escuché a mi querido amigo cantando en persona, pues, como es sabido, unos meses más tarde, concretamente el día 13 de diciembre (hace hoy cinco años) se nos marchó al Cielo de los Flamencos. ¡Cómo te echamos de menos, Enrique!   

Nota: La foto que hemos puesto arriba no fue hecha en Montilla sino en Ogíjares (Granada) en otro concierto de Enrique durante el verano de 2010. Su autor es Antonio Fajardo.

viernes, 11 de diciembre de 2015

RAFAEL ROMERO, cantaor singular (II) y también actor de cine.

Es sabido que nuestro Rafael Romero hizo sus incursiones en el mundo del cine, tal como nos lo cuenta su biógrafo y paisano Francisco Expósito, o sea,  Paco "El Pecas" (1). Su intervención más interesante para nosotros la hizo en uno de los primeros filmes de Carlos Saura, Llanto por un bandido (1964), donde Francisco Rabal como protagonista encarna la mítica figura del bandolero andaluz José María El Tempranillo. Discutible, pero, sin duda, preciosa película que recomiendo a quien no la conozca. Yo la vi por vez primera al poco de estrenarse y con el tiempo la adquirí en uno de esos cassetes que se grababan en formato VHS.

Rafael aparece como actor de reparto, miembro de la cuadrilla del Tempranillo nombrado en la película como El Gitano, pero también pone su voz en la banda sonora cantando unas preciosas peteneras acompañadas a la guitarra por Perico el del Lunar Hijo, peteneras que quisiéramos rescatar como archivo de audio pero no sabemos cómo hacerlo a partir de la copia de la película que, como he dicho, tengo. Canta más: en la boda del Tempranillo lo hace por bulerías y mire que sí, que esa grabación la he encontrado y se la ofrezco a todos ustedes:


Oído lo cual, paso a contarle una anécdota relacionada con este tema. Rafael me hablaba mucho de esa película, mientras yo simulaba no conocerla. Tanto que se empeñó en que un día fuéramos a verla. Así ocurrió y a la correspondiente sala acudí junto a otros miembros de La Hermandad. Nuestro cantaor, salía con frecuencia y, como ya he contado, su voz sonaba en la banda sonora. Pero he ahí que en un momento dado de la película llega un personaje nuevo al refugio del bandolero y su gente y el gitano se le acerca para decirle
-Eh, tú, ¿quién eres tú?
Y en ese momento Rafael nos dice:
-Lo veis como yo también hablaba en la película.   

(1) Francisco Expósito Martínez, RAFAEL ROMERO ROMERO EN SU CENTENARIO (1810-1910). Vida y obra ilustrada, Ediciones J. Carlos Toribio, Málaga 2010-

miércoles, 9 de diciembre de 2015

También en pijama se puede ir de fiesta.

Sería en el invierno del año 1970. Yo vivía en el tantas veces nombrado chalecillo en los aledaños del madrileño barrio de Chamartín al que se dio en llamar La Hermandad. Estaba a punto de acostarme cuando suena el teléfono:
-Andrés, que soy Luis Florit, que estoy en en el tablao Zambra con la Marquisse, que se me han desbordado los gastos y no me llega para pagar. Vente y me traes algo de dinero.
La Marquisse era una señora bien entrada en años, marquesa de lo que sea decía ella... Florit era un entrañable amigo al que llamábamos El Portero del Infierno. Pues nada, que sí, que voy a coger mi coche pá dirigirme hasta el tablao, y en esas, otro habitante del chalet que se enteró de tó y que solía apuntarse a cualquier bombardeo, me dice que me acompaña.
-Pero, hombre, si estás en pijama.
-Es igual, me pongo el abrigo encima y ya está.
Llegamos a la puerta del tablao y mi amigo, en lugar de quedarse en el coche, como yo le había aconsejao, se me planta en la entrada. Por allí andaba el señor Casares, el dueño, tan rígido siempre, quien se asustó del aspecto de mi acompañante. Le cuento a qué íbamos y, como a mí me conocía por ser asiduo cliente y porque Casares me tenía por formal, nos dice:
-Vale, entren y váyanse al final del salón sin que los note nadie. Y a usted que no se le ocurra quitarse ese abrigo.

Finalizó la función. Mi amigo Florit, con mi auxilio, arregló sus cuentas, pero no acabó aquí todo. La dichosa Marquisse tenía ganas de más fiesta. No recuerdo bien pero, entre los artistas del tablao, varios se nos unieron (con seguridad Juan Varea fue uno de ellos) y acabamos en un local portugués (El Fado de nombre) allá por la plaza de Santo Domingo. Estaban cerrando, pero reabrieron para nosotros porque la Marquisse era casi como de la casa. Juan Varea y yo a saga, pero no se me va de la memoria la triunfal entrada que hicieron en el local la tal Marquisse cogida de los brazos de Florit y de mi empijamado compañero de vivienda. La fiesta, entre fadistas y flamencos, se prolongó unas horas más y de allí nos fuimos a la cercana chocolatería/churrería de San Ginés.

¡Historias que uno ha vivido porque, si me las contaran, hasta yo mismo dudaría de que hubieran sido ciertas! Pero lo fueron.

lunes, 7 de diciembre de 2015

RAFAEL ROMERO, cantaor singular (I)

Rafael Romero Romero (Andújar, provincia de Jaén, 1910; Madrid, 1991) fue sin duda un cantaor singular. Gitano como Manuel Torre o Antonio Mairena, pero no nacido en la Baja Andalucía. Seguidor del mentado Torre y también de Juanito Mojama, a la vez que formado en la escuela de Antonio Chacón y, por ello, continuador de la misma. Poseedor de una voz a medio camino entre el desgarro y la ternura. Iconoclasta que se atrevió a grabar las alboreás, el cante exclusivo de las bodas gitanas, lo que fue cuestionado por el gran maestre (y maestro) de la orden del cante gitano-andaluz don Antonio Mairena (posteriormente se ha sabido que ese rito del pañuelo con manchas rojas de sangre, prueba de virginidad, ya era practicado en la Vieja Castilla en comunidades donde no había ni rastro de gitanos, pero esa es otra historia).

Fue tildado de "especialista" (mirabrás, peteneras, la caña, tonás...), pero, ¡qué va!, Rafael demostró ser cantaor general, cantaor largo, superando en ello a una mayoría de los "popes" del "purerismo" gitanista. Nos gustaría, en esta y posteriores entregas, mostrarles la maestría del cantaor de Andújar en tantos y tantos estilos del ámbito musical flamenco. Nos quedamos, por ahora, con esta muestra: Cante por guajiras grabado en París en el año 1970 junto al guitarrista Miguel Valencia.

¿Se puede cantar con más gusto?

sábado, 5 de diciembre de 2015

Una confusión de Félix Grande

Cuando hace unos años publiqué mi artículo Los cantaores generales según Félix Grande (16 de agosto de 2011), recibí por vías diversas bastantes críticas. ¿Cómo es que yo me atrevía a cuestionar a tan importante escritor, poeta, ensayista y reconocido flamencólogo? Me llegaron a acusar de ser muy duro con él y yo me pregunto, ¿más injusto que fue el propio Félix con algún que otro personaje? Me referiré a un caso...

El grandísimo novelista don Juan Valera Alcalá-Galiano (Cabra, provincia de Córdoba, 1824. Madrid, 1905), también escribió poesía. Corría el año 1848 y nuestro paisano andaba por Nápoles como ayudante diplomático sin sueldo del también cordobés Duque de Rivas. Enamoradizo, a la vez que conocedor del coplerío popular, escribió un soneto a una mujer llamada Rojana. Como antesala, y para glosarla, puso la siguiente "copla de playera" (así figura literalmente en la edición de su poesía que preparó don Marcelino Menéndez Pelayo):


Cuando yo me muera
dejaré encargado
que con una trenza
de tu pelo negro
me amarren las manos.

y,  en el final de su soneto, pone don Juan Valera:

¡Cuán supremo deleite yo sintiera
si me amarrasen, al morir, las manos
con una trenza de tu pelo negro!

Si esto no es glosar, ¿que otra cosa puede ser? Pues ná, que el poeta Félix Grande, que solía repetirse más que el ajo que mis paisanos de Fernán Núñez le ponen al salmorejo blanco, en dos de sus libros y en muchas de sus celebradas conferencias, acusaba a Valera de "plagio". En su Memoria del Flamenco, volumen 1, página 316, dice el flamencólogo:

Juan Valera se enamorará de una siguiriya hasta perder por ella la cabeza: quiero decir que al tratar de imitarla no conseguirá otra cosa que resucitar malamente un procedimiento del barroco y perpetrar un remedo al que sólo el fervor por el modelo salvará del ridículo. 

Luego, en nota a pie de página, don Félix dice del egabrense:

La comparación puede ser inmisericorde, pero no innecesaria: si a Varela le sirvió para enamorar a Rojana, a nosotros puede servirnos para no perderle el respeto a la fuerza creadora de algunos artistas anónimos y, muy a menudo,  analfabetos.

Lo que nuestro poeta no quiso enterarse es que un siglo y pico antes que él, Valera reconocía el mérito de esos "artistas anónimos". Más explícito se manifestó Grande en su libro Agenda Flamenca, página 181, cuando, hablando de la copla flamenca,
Cuando yo me muera
te pido un encargo;
que con las trenzas de tu pelo negro
me amarren las manos
 nos dice:

En el año 1848, un escritor, don Juan Valera, compuso en Nápoles un  soneto a una mujer que se llamó Rojana, un soneto donde plagiaba aquella copla.

Que no, Félix, que no quisiste enterarte de qué iba el lío, que confundiste glosa con plagio. Pero bueno, me consta que eras un gran admirador de Manolo Caracol. Yo también lo he sido y lo sigo siendo. ¿Qué tal si, para que tú desde el Cielo y yo desde este Valle de Lágrimas en el que todavía deambulo, le escuchamos esa bendita copla a don Manuel Ortega Juárez?

jueves, 3 de diciembre de 2015

Hablemos de un cantaor llamado EZEQUIEL BENÍTEZ

Aunque los agoreros (o plañieros) de la cosa flamenca se pasen horas y horas llorando por un flamenco llamado a desaparecer (según ellos), aunque digan que la gente joven ya no pueden cantar como los viejos porque su vida es otra, yo vengo a afirmar una vez más que carecen de razón, que hoy tenemos un plantel muy numeroso de artistas jóvenes que, además, lo hacen mu requetebién, voces actuales cuyo aprendizaje ha estado en la tradición y en el estudio de las grandes figuras del pasado. Estudio, sí. ¿Por qué en el mundillo flamenco hemos de hablar de él despectivamente?, ¿cómo se forman, por ejemplo, los grandes directores de orquesta, los pianistas, los tenores..., si ellos no conocieron ni convivieron con los creadores de las obras que interpretan?

Si hablamos de Ezequiel Benítez Domínguez (Jerez de la Frontera, 1979), la tradición está asegurada por haber nacido y haberse criado en el muy flamenco Barrio de Santiago. Además, por ser hijo de Alfredo Benítez, reconocido aficionado y experto en temas flamencos. Y el estudio también, porque Ezequiel, a la vez que canta, toca y compone temas flamencos, nunca ha dejado de escudriñar en el legado que dejaron otros flamencos que hoy tildaríamos de "clásicos". En las redes ustedes pueden informarse de su curriculum flamenco. Por mi parte, les diré que lo conocí en 2004 cuando Ezequiel participó en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba de cuyo jurado yo formé parte. No consiguió premio, pero les aseguro que a mí me gustó mucho y que lo defendí en las pertinentes deliberaciones. Recuerdo que le comentaba a otro miembros del jurado:
-Este muchacho tiene escuela jerezana pero también escuela "salinera", o sea de Cádiz y sus Puertos.
No se me asusten ustedes por lo que acabo de escribir. Efectivamente, hay cantaores jerezanos mu flamencos, mu flamencos, pero una miajita "secos". Les falta ese aire, esa gracia especial de Manolo Vargas, de Pericón, del Chato de la Isla, de Chano, de la Cornejo..., ¿no sé si ustedes me entienden? Pues bien, yo, en aquel entonces,  tuve la intuición de que Ezequiel ensamblaba esas dos escuelas.

Y, al cabo del tiempo, mi intuición se confirma con un cedé, de título Quimeras del tiempo, donde Ezequiel, en plena madurez artística, nos recuerda y homenajea a gentes como Aurelio de Cádiz, Antonio El Chaqueta, La Bolola, El Chozas o incluso Pepe Pinto (corte éste, el dedicado al cantaor sevillano, que me ha encantado).

No, hoy no les voy a poner ningún registro del disco. Mi intención es invitarlos a que acudan a su tienda, lo compren y lo disfruten.

martes, 1 de diciembre de 2015

PEDRO LAVADO, un cantaor metido a tabernero

Envío a Juan Lavado Cosano.

Pedro Lavado Rodríguez, Puente Genil (Córdoba), 1932-1998, fue un personaje flamenco cien por cien. Como cantaor, se dio a conocer al alcanzar el Premio por Serranas en el 2º Concurso Nacional de Córdoba (1957-58-59). Por esa misma época hizo su primera grabación con una Liviana-Serrana-Seguiriya incluida en un disco colectivo de título Juerga Flamenca, si bien aparece con un nombre (Pedro de Puente Genil) que no volvió a usar en lo sucesivo. Podemos oirla enlazando con el blog Corrala del Cante del buen amigo Daniel Pino: pulse aquí.

Se ennovia con la lucentina Josefa López Rojas con la que se casa en 1956. Se establecen en esta ciudad cordobesa y allí le van naciendo sus hijos, siete en total aunque los más chicos vieron la luz en Puente Genil a donde marchó la familia hacia 1965. Pedro canta allá donde le llaman. En 1964 es reclamado por la Peña Juan Breva de Málaga para participar con dos registros en una grabación colectiva de la casa Hispavox. Uno de ellos fue publicado en nuestro artículo ¿Bandoqué? y Zángano. Le acompañaba Melchor de Marchena con el cual realizó otras grabaciones para la marca RCA. Aparece esporádicamente por los Madriles, tal como lo contamos en nuestro artículo De cómo Mairena me quitó a Camarón , Participa en concursos, por ejemplo en éste: Concurso de Cante en mi pueblo (1966). También lo hace en Montalbán de Córdoba en 1970 o en el Nacional de Córdoba, donde en 1971 es premiado por Granaínas y Fandangos de Lucena. Algo después participa en la serie televisiva Rito y Geografía del Cante Flamenco.

De nuevo en su pueblo, Pedro monta un bar de nombre Los Amigos del Cante al que acudían (acudíamos) aficionados de todos los pueblos cercanos, así como de Córdoba capital. Buen vino, buen tapeo y, si se encartaba, algún ratito de cante. Recuerdo, como anécdota, que Pedro a veces era reacio a los números a la hora de cobrar y te hacía la cuenta "a voleo", eso sí contando de cinco duros en cinco duros. Así, un día te decía "dame 35 duros" y otro por las mismas consumiciones te cobraba "25 duros", con lo cual lo mismo pagabas de más que de menos sin que el cliente rechistara porque de allí siempre te marchabas a gusto.





Con frecuencia, Pedro organizaba cenas flamencas, como la anunciada en este cartel de enero de 1968 donde actuarían Fosforito ("el mejor cantaor de todos los tiempos") y Paco de Lucía ("el maestro de la guitarra"). Por supuesto, el local siempre se le quedaba pequeño.  



Les decía antes lo de que Pedro cobraba algunas veces a voleo. No les exagero, miren este cartel de otra cena, ésta en 1970. Delante del nombre de cada cantaor (Curro de Utrera, Antonio Ranchal...) va poniendo la tapa a servir (Jamón Tacos, Queso del Mejor...), pero lo curioso es el final cuando pone:
YO PASARÉ LA MANO Y SEGÚN VEA SACARÉ O NO EL POTAJE
¡Qué tabernero con más clase! ¡Qué pena que un desgraciado accidente acabara con él!



Acompañado por el veterano tocaor Rafael Muñoz "El Tomate", vamos a escucharlo en un par de cantes grabados en 1971 con motivo de su premio en el Nacional de Córdoba: Granadina y Zánganos de Puente Genil.