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sábado, 5 de octubre de 2013

Cuando los flamencos enmiendan a los poetas

Envío al gaditano Antonio Barberán.

Muchos poetas cultos se han acercado al mundo de la copla flamenca, unas veces con éxito, otras (tal vez la mayor parte de ellas) sin pena ni gloria.

 Para mí quien mejor ha logrado diluirse en el alma popular hasta el punto de que muchas de sus letras las cantan los flamencos y muchos de ellos las tienen como anónimas, ha sido don Manuel Machado, el primogénito de ese fértil recopilador de coplas que fue don Antonio Machado y Álvarez "Demófilo". Aunque no toda, su obra flamenca apareció en el libro titulado Cante Hondo, editado en 1912. Cuentan que la tirada se agotó en Madrid el mismo día de su publicación. Después no ha dejado de reeditarse. Por ejemplo, lo hizo, bajo responsabilidad de "Ediciones Demófilo", en 1980 con prólogo de un tal Andrés Raya.

Porque, claro, los poetas cultos, como no podía ser de otra manera, usan los llamados "cultismos" y he aquí que éstos se muestran como "asperezas" a la hora de convertirse en letras populares. Siempre he defendido que las letras flamencas tradicionales, las que van resistiendo el paso de los años y si cambian es para mejor, son como los cantos rodados que arrastran nuestros ríos. Se han limado aristas las cuales se sustituyen por lisuras que hacen que la copla sea natural,  canónica como acostumbran a decir los matemáticos. Y es el uso y abuso de cultismos el culpable de que muchos poetas hayan fracasado al quererse mostrar como "copleros". Demasiadas aristas, piensa el cantaor.

No es el caso de Manuel Machado, cuyas letras en general son aceptadas por los flamencos sin tener que tocarle ni una coma. Pero no siempre. Miren esta bellísima seguiriya:
Negra está la noche,
sin luna ni estrellas...
A mí me alumbraban los ojitos garzos
de mi compañera.
¿Garzos?, pero, ¿qué dice usted don Manuel? Usted rehuye lo de "ojitos negros" porque poco pueden alumbrar en la "negra noche". Hay que acudir a unos ojos garzos, es decir, azulados, y lleva usted razón. Pero al cantaor, lo mismo que al aficionado común, no le cuadra bien eso de "garzos". Y por esa razón, don Antonio Mairena en su monumental álbum Historia del Cante Gitano Andaluz (Columbia, 1966), dentro de una tanda de seguiriyas de Triana y con la guitarra de Melchor de Marchena, incluye esa letra pero "enmendada". Vamos a oírla:


Que sí, que repetimos que poco pueden alumbrar unos ojos negros en una negra noche, pero a los flamencos les suena mejor y eso es lo que hay.

Addenda: No deja de llamar la atención que en los créditos del álbum citado no aparezca para nada el nombre de Manuel Machado, cuyas coplas son usadas en varios registros del mismo. Es cierto que don Manuel deseaba que la gente cantara sus coplas sin acordarse del autor, pero, bueno, sabiendo como sabía Mairena y su asesor en este álbum, el cultísimo poeta Ricardo Molina, que la autoria era de Machado, no les hubiera costado ningún trabajo haberlo citado.

8 comentarios:

  1. Maestro (un tal Andrés), qué redonda le ha salido austed su entrada, qué fresca, qué precisa, bien contada y qué llena de razón. Acertadísima su metáfora de los cantos rodados. Le decía Borges a su discípulo Fernando Quiñones, que cuando el pueblo aprende la palabra "vísceras", "tripas" perdía toda su belleza, candor y autenticidad.
    Me ha encantado su entrada. Brindo por el flamenco de su memoria, con permiso con amontillado de Jerez.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Javi. Te advierto que un "montilla" de Montilla supera a todos los amontillados de Jerez. Me tomo uno a tu salud.

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    2. ¡Chapó! Maestro...yo me tomo el amontillao de Jerez y el Montilla de Montilla y si es necesario 'Sanlucar, El Puerto y Jeré', con sus correspondientes tapas (que los flamencos sí que comen) contigo y con el amigo Javier, que solo se vive una vez, ¡Por Dió!... Gracias por la dedicatoria y más aún por tu acertada exposición de un tema que tocamos hace poco. El flamenco está repleto de letras de otros cancioneros, tales como el montañes, Aragón, etc.. amén de numerosas poesías adaptadas por el cantaor de turno para que le 'suenen' flamencas. El flamenco es una enorme olla, donde algunos 'cocineros' -que no todos-, pueden añadir los ingredientes que estimen necesarios para que el 'guiso' siga manteniendo ese particular gusto. En ocasiones sustituyen vocablos que no aderezan dicho 'guiso' sustituyéndolos por otros que le imprimen mejor sabor. ¡Habilitas, habilitatis! de los flamencos de pro. Y cierto es que a D. Manuel Machado le importaba un bledo que se supiese su autoría, basta con leer 'Cualquiera canta un cantar' que reproduzco con tu permiso, no sin antes despedirme con un fuerte abrazo a compás. Decirte también que vi el video de tu conferencia y que me encantó muchísimo.

      Hasta que el pueblo las canta,
      las coplas, coplas no son,
      y cuando las canta el pueblo
      ya nadie sabe el autor.
      Tal es la gloria, Guillén,
      de los que escriben cantares:
      oír decir a la gente
      que no los ha escrito nadie.
      Procura tú que tus coplas
      vayan al pueblo a parar,
      aunque dejen de ser tuyas
      para ser de los demás.
      Que, al fundir el corazón
      en el alma popular,
      lo que se pierde de nombre
      se gana de eternidad”.

      ‘Cualquiera canta un cantar‘, Manuel Machado (1919)

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    3. Gracias, Antonio, por tu comentario. Llevas razón razón en tus apreciaciones. Un abrazo fuerte y brindis con Montilla.

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  2. Don Andrés
    Bellísima seguiriya.Negros son esos ojos.

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    1. Gracias, amiga América, por acercarte a ésta mi casa.

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  3. Verdad dice usted, Andrés, que los poetas que son poetas no han acabado de entender esto. Creo que las mejores letras han nacido junto a un yunque, o escritas en los surcos, o en la pared de la carbonería con un trozo de cisco. Lo que yo -humildemente- escribo, lo hago siempre trabajando, apuntando con la tiza sobre el mostrador, hasta que tengo tiempo de pasarlo a la libretilla. Un saludo.

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    1. José Luis, sólo estoy a medias de acuerdo con usted. Hay poetas, que son poetas y sí han entendido el mundo de la copla flamenca. Don Manuel Machado es el ejemplo más claro. Mi artículo iba por otro lado: que los flamencos se resisten (y hacen bien) a usar vocablos cultistas que resten naturalidad a la copla. Un saludo

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