viernes, 2 de agosto de 2019

Recordando a ROCÍO DÚRCAL

E inmediatamente que lee el título de este artículo el amigo Virgilio Márquez, que anda de visita por mi casa, me dice:
- Oye, ¿a qué viene que vayas a escribir sobre Rocío Dúrcal?
- Mira, tú sabes que yo no soy de cumpleaños sino que me gusta felicitar o celebrar en el día del santo y, precisamente hoy me he acordado de que Rocío estaría de onomástica.
- Anda, hombre, las Rocíos celebran su santo el domingo de Pentecostés, o sea, el día en que los almonteños sacan a pasear a su Virgen del Rocío.
- Mira, Rocío Dúrcal, madrileña nacida el 4 de octubre de 1944, era el nombre artístico de María de los Ángeles de las Heras Ortiz y hoy, día 2 de agosto, en el santoral católico se celebra la festividad de Nuestra Señora de los Ángeles y, por tanto, es el santo de todas las Marías de los Ángeles.(1)
- ¡Pues qué bien!, ¿y ahora vas a dedicarle artículos por igual motivo a gente como Lola Flores, Sarita Montiel o la misma María Jiménez?
- No, hombre, no. Déjame que yo siga escribiendo y te enterarás de todo.

Rocío Dúlcar apareció en el panorama discográfico y cinematográfico español como una segunda niña prodigio, si bien menos infantoloide que la genuina que no era otra que Marisol, o sea, la malagueña Pepa Flores. Desenvuelta, simpática, guapetona y dueña de un cuerpecito saleroso. Sus primeros discos circularon por todas las emisoras españolas y sus películas llegaron a ciudades, pueblos y aldeas. Cantaba las cosas que Augusto Algueró y otros parecidos componían ad hoc: musiquilla ligera, fácil de consumir con letras inocentes y sentimentalonas. ¡Lo que había en esta España viva, esta España muerta de los años sesenta y primeros setenta!

Sin embargo, hace unos años me topé con una saeta por carceleras cantada muy dignamente por Rocío. Me gustó y me puse a buscar. Apareció otra saeta, ésta cantada en el año 1965 en una de sus películas, concretamente en la titulada Acompáñeme. También encontré un villancico por bulerías y un cante por alegrías. Es decir, que la Dúrcal debía de tener alguna relación con el mundo Flamenco, idea que me tomé en serio cuando comprobé que en 1964, cuando nuestro grandísimo cantaor Antonio Fernández Díaz, Fosforito, contrajo matrimonio con la bailaora malagueña Maribel Barrientos, la madrina fue precisamente la veinteañera Rocío Dúrcal(2).

Pese a esta cercanía con lo flamenco, la cantante madrileña no optó por nuestro cante. Su carrera, como es bien sabido, la dirigió hacia las rancheras mexicanas, llegando a ser indiscutible estrella en este género. Por suerte, sí nos dejó su voz en al menos un disco de los de 45 r.p.m. Fue en el mismo año de la boda de Fosforito y fue acompañada por un chaval de 16 años conocido como Paco de Lucía. ¿Qué les parece a ustedes?  Buscando y rebuscando por cielos y tierra, he podido dar con él y aquí lo tienen:


Bulerías (Fiesta en Cabra)


Fandangos de Huelva (A una clavellina hermosa)


Tango rociero

Verdiales (Vengo de los montes)



(1) La Dúrcal falleció el 25 de marzo de 2006, tras una enfermerdad cancerosa, en su vivienda de Torrelodones (Madrid).

(2) El padrino fue el director cinematográfico Edgar Neville, autor en 1952 del filme Duende y misterio del flamenco.

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