jueves, 5 de noviembre de 2015

De Niños y de Chiquitos. Honores para Osuna y honores para Granada

Para un aficionado de Écija que al parecer se dedica a expender certificados de entendidos en cante.

Ayer mismo en Facebook (ya se sabe esa tabernilla virtual que tenemos a la vuelta de la esquina y en la que despotricamos de todo cuanto de divino hay en este mundo y también de cuanto hay de humano), yo defendía que hoy en día sigue habiendo grandes cantaores. Pues, cuche osté, que sale un espontáneo de Écija  y me suelta esto:
-Si crees que hay grandes cantaores, poco sabes de cante.
Confieso que el individuo me dejó anodado. ¡Qué agudeza la suya! Más de sesenta años de afición, dedicándole cuando menos una hora al día a analizar y estudiar los cantes (en realidad me quedo corto en esta apreciación) dan algo así como 21900 horas dedicadas a este arte. Más, una discografía y bibliografía flamencas que muchos envidiarían. Más, asistencia a cientos de festivales. Más, noches enteras de fiestas flamencas. Más, conocimiento personal y trato con decenas de figuras del cante. Más, más..., y todo, ¿para qué?, si al cabo no sé nada de cante. Depresivo que suelo ser, esto me ha hundío del tó.

Y es que es verdad. El otro día, ordenando mi fonoteca flamenca, comprobé mi ignorancia al observar que había metido en una misma carpeta a dos cantaores distintos pensando que se trataba de uno solo. Eran éstos:



Manuel Torres Sánchez, El Niño de Osuna, nacido en Osuna (Sevilla) el 1 de octubre de 1931 y muerto en Granada el 18 de septiembre de 2014.









Manuel Torres Torres, Chiquito de Osuna, también del pueblo de Osuna donde nació el 7 de enero de 1936 e igualmente fallecido en Granada el día 24 de diciembre de 1993.




Uno Niño y otro Chiquito. Ambos nacidos en Osuna, ambos llamados Manuel Torres (me parece haber leído más tarde que eran primos), ambos establecidos posteriormente en la ciudad de Granada en la que, al igual, por ejemplo, que Cobito, desarrollaron su vida artística. Coincidencias que, a torpes como yo en estas lides flamencas, le indujeron a pensar que eran el mismo. No me detuve a comparar las voces de uno y otro en la escasa discografía que tengo de ellos, y caí en el error. Mea culpa, mea máxima culpa.

Al Niño tuvimos ocasión de oírlo en nuestro Museo del Fandango con una joya de fandangos que no tenemos inconveniente en repetir aquí:



Nos queda por escuchar a su pariente Chiquito, también por fandangos y con el acompañamiento de Lele de Osuna:



Y, reparado ya nuestro error, como decimos en el encabezamiento, "Honores para Osuna" que los vio nacer y "honores para Granada" que generosamente los acogió.

2 comentarios:

  1. Querido amigo, Granada no solo los acogió, si no que aquí es donde de verdad se formaron como profesionales, su problema fue que ellos se sintieron granadinos y como tales nunca quisieron salir de Granada, por eso de su poca fama para los buenos que fueron. Si eran primos hermanos

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  2. Gracias, Arturo. Un abrazo desde Córdoba

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