miércoles, 10 de agosto de 2011

¿Por qué la Peña EL MIRABRÁS se llamó así?

Como prolongación de mi artículo sobre el nacimiento en 1966 de la Peña "El Mirabrás", publiqué este otro el día 29 de mayo. Entonces yo estaba ayuno en esos menesteres de insertar archivos de vídeo o de audio. Hoy he logrado añadir la grabación de Rafael Romero en la que, para la Antología de Hispavox, cantaba el mirabrás. Por eso vuelvo a publicarlo. El cante, lo encontrarán al final.

A los siete fundadores de la Peña “El Mirabrás” se unió casi de inmediato un gran aficionado, ya maduro, que se apuntaba muy bien los cantes: don Juan Moreno Luna. De manera que hablaremos de las ocho personas que se juntaban “en la esquinita te espero”. Aquella reunión tenía que ser bautizada y en ese empeño andaban nuestros personajes.
¿Ponerle el nombre de algún cantaor? Eso sonaba a tomar partido, algo lejano a su intención porque la peña, desde aquel 1966 hasta este 2011, ha estado abierta a todos los artistas, a todas las escuelas. “Tó el que abre la boca pá cantar, merece un respeto” es una frase que adjudico, si bien en cita libre, a la persona que de manera natural, sin pretenderlo, se erigió en líder del grupo: el insustituible aficionado y cantaor Manolo del Rosal.
Mejor pensar en el nombre de algún estilo de cante: la soleá, la siguiriya, la serrana, la malagueña, la romera, la… Caray, si todos van en femenino. Hay que buscar un nombre macho: el polo, el martinete, el taranto, el tango, el mirabrás…
Uno de los primeros discos que adquirió la peña era un “extended play” (vinilo de 45 r.p.m., para la gente más joven), separata a su vez de la “Antología de Hispavox” publicada unos años antes, en el que figuraba el mirabrás cantado por Rafael Romero “El Gallina”, y que los peñistas no se cansaban de oír. Ahí se hizo la luz: Juan Velasco, que siempre jugó y muy dignamente el papel de intelectual del grupo, no tardó en proponer un nombre sin duda singular, sonoro, rotundo:
Peña Flamenca EL MIRABRÁS
Los demás socios estuvieron unánimemente de acuerdo y desde esa ocasión la peña de mi pueblo se llama como se llama. Han quedado en esta narración dos nombres propios: Manolo del Rosal y Juan Velasco, precisamente los dos de aquellos ocho fundadores que continúan como socios, que han sido y son la columna vertebral de estos 45 años de historia.



En 1968, en una de mis visitas al Tablao “Zambra” de Madrid, le conté el origen de este nombre al gran cantaor y mejor persona Rafael Romero, quien se puso orgullosísimo y contaba a todo el quisiera oírlo:
-Estos de Fernán Núñez han puesto una Peña acordándose de mí…
Nos tomó cariño y éste fue mutuo, Pasados los años, Rafael vino con mucha frecuencia a actuar y a convivir entre nosotros. Precisamente en la foto que mostramos aparece Manolo del Rosal imponiendo la insignia de la peña al recordado cantaor de Andújar.

2 comentarios:

  1. Me parece muy bien, maestro... ¿pero por qué tenía que ser un nombre en macho y no un nombre en femenino para una peña flamenca?

    Salud y larga viva para la peña flamenca de Fernán Núñez

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  2. Mira, Porverita, yo no estaba en el cónclave dónde se buscó nombre a la Peña. Buscando "singularidad", los estilos de cante puestos en masculino son los menos, luego... Buscando "sonoridad", desde luego el "mirabrás" gana. Todo ello mezclado con algo de "machismo", tan de la época, pudiera ser. En cualquier caso, no me imagino a mi peña con otro nombre.

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