Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

martes, 31 de marzo de 2015

Lo nuestro se llama FLAMENCO

La primera vez que el CANTE FLAMENCO se constituyó en objeto de estudio, fue en torno a 1870. Se trató de una serie de artículos que bajo el epígrafe Apuntes para un artículo literario publicó la sevillana Revista de Literatura Filosofía y Ciencias. Su autor, el joven abogado Antonio Machado y Álvarez (Demófilo). Nueve artículos cuyos títulos rezaban así:
Introducción, Carceleras, Modismos populares,
Fonética andaluza, Coplas refranescas,
Coplas sentenciosas, Antinomia entre un refrán y una copla,
Coplas amorosas, Cantes flamencos.


El último de ellos, publicado en enero de 1871, se inicia con este párrafo:

Los llamados Cantes Flamencos constituyen un género especial de cantares sobre el cual no ha fijado aún sus ojos la distraída crítica de nuestros literatos. Al sacarlos a la escena , por vez primera, lo hacemos con cierta timidez; represéntasenos desde luego lo bajo y humilde su cuna, su tosca rudeza, sus formas poco cultas, y el desairado papel que acaso les aguarda entre las doloras de un Campoamor o las agudezas de un Selgas.

No está mal como carta de presentación, pero antes de seguir quiero aclarar que conseguí fotocopiar estos artículos después de peregrinar por bibliotecas hasta acabar en la que tiene el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en la madrileña calle de Serrano. Con ese material, publicamos en 1981, con el sello de Ediciones Demófilo, un librito cuya portada aparece en la imagen que hemos colocado arriba. Le pusimos el título de Primeros Escritos Flamencos  e insistimos en lo de "primeros" que se dedicaron al estudio del Cante Flamenco. La manera de nombrar a ese "género especial de cantares" que dice Machado ya era habitual en la prensa desde unos años antes.

Hasta no hace mucho se tenía como fecha en que aparece por vez primera el adjetivo flamenco referido a ciertos cantes andaluces el año 1853. Así se publicó en el libro Flamenco en el Madrid del XIX. Concretamente su autor, el hispanista holandés Arie Sneeuw, nos refiere tres notas de prensa firmadas por Eduardo Velaz de Medrano, para el diario La España, los días 18, 19 y 24 de febrero de ese 1853, en las que se hace eco de actuaciones en Madrid de artistas venidos del Sur como Santa María, Villegas, Juan de Dios, Farfán o Luis Alonso, adjetivando como flamenco su quehacer artístico. Más recientemente, esa primera noticia se ha matizado. Alberto Rodríguez Peñafuerte en su blog Flamenco de Papel publicó un artículo en el que se habla de un cantante flamenco en el año 1847.

Traigo a la consideración de mis posibles lectores todos estos datos para significar que desde el principio ese  género especial de cantares que crearon las clases populares andaluzas se conoció como FLAMENCO. Nada de Jondo (¿hallazgo de Falla y Lorca?), ni de Grande ni de Chico (¡dichoso José Carlos de Luna!), nada de Gitano-Andaluz (Mairena, dixit), nada de nada en cuantos nombres se han usado en la breve historia de nuestro arte. y que han traído más confusión que claridad. Imitando a los del Canal Sur con su atracón de coplerío, hay que difundirlo a los cuatro vientos: 
Lo nuestro se llama FLAMENCO.

Addenda: Después de publicado este artículo el amigo Faustino Núñez me recuerda que en su blog publicó en 2012 unas notas de prensa en las que también figuraba el término "flamenco". Estas notas estaban fechadas en el 6 de junio de 1847, o sea dos días antes de las citadas por Rodríguez Peñafuerte. Aquí tienen el correspondiente enlace: El Afinador de Noticias.

Segunda addenda. Alberto nos aclara que el recorte que incluye Faustino en su artículo ya había sido publicado, concretamente en su muro de Facebook el día 1 de febrero de 2012. Véase este enlace. Gracias a ambos. Lo que ellos no encuentren, es porque no existe... 

lunes, 30 de marzo de 2015

Elio Antonio de Lebrija y Antonia Pozo. Discografía comparada


Envío para Sergio García, Luis Pérez y Estela Zatania.

En 1974 se publicó un vinilo de 33 r.p.m. con el título Arte de mi tierra. Guitarras de Manolo Sanlúcar y Pedro Peña, voz de Juan Peña Fernández El Lebrijano. Desde que conocí a Juan hacia 1967 en el tablao madrileño El Duende, mi interés por su cante iba creciendo. Junto a Enrique Morente y Joseíto Camarón, llegaron a ser el triángulo de flamencos, de mi geneación o más jóvenes, que acaparaban mi atención de aficionado. Cualquier cosa que grabara alguno de ellos era compra obligada para mí. y así ocurrió con el disco que citaba antes. Disco que pretendía ser un homenaje y reconocimiento por parte de Juan de los cantes y artistas vernáculos de su Lebrija natal. Espléndida, justísima esa oda que dedica a su viejo paisano el gramático Elio Antonio de Lebrija, el que puso orden para que aprendieran a hablar buen castellano muchos españoles, incluidos algunos que todavía piensan que por aquí abajo, por Andalucía, hablamos un "mal castellano". Pero bueno, no sigamos por ahí y volvamos a nombres de flamencos: el Pinini. Juaniquí. la Tía Seguía y Antonia Pozo. Sí, como bulerías de Antonia Pozo, en el disco se incluía este registro:

¡Qué frescura, qué gracia, Juan! Escuchaba una y otra vez esas bulerías, bueno las sigo escuchando, como el resto del disco, frecuentemente. Abriste una senda que después anduvieron otros flamencos como tu paisano Curro Malena en una grabación con Pedro Bacán o la jienense Carmen Linares acompañada por el jerezano Moraíto. Malena hasta te copió eso de el tío de las castañas. Pero, mira por dónde, hablando del castañero, de pronto me encuentro esta grabación:

Manuel Vallejo junto a Niño Ricardo, año 1934. De inmediato pienso lo importante que sería esta Antonia Pozo como para que Vallejo le cogiera algún cante. Y, como no puedo reprimir mi natural curiosidad, me voy al Facebook (la tertulia que nunca cierra y en eso le gana al bar de la esquina donde tomo mis cervecitas) y pregunto por ella.

El amigo Luis Pérez me habla de la residencia geriátrica REIFS de Utrera a la que solía ir para visitar a una tía suya y, referido a los años 2006 y 2007, me dice lo siguiente:

- Esta residencia está especializada en ancianos que necesitan cuidados especiales por alzheimer o demencia senil. Yo iba allí con mi madre, que es de Lebrija, y me decía: aquella pobrecita vieja de allí, es una cantaora lebrijana, Antonia la Pozo. Sobre 2008 me enteré que había muerto.

Enseguida hago cuentas: supongamos que la anciana "Antonia la Pozo" rondara los noventa años. Tendría que haber nacido hacia 1918. Demasiado joven como para que el ya maduro Manuel Vallejo (nacido, no lo olvidemos, en 1891) tuviera que aprender algo de ella. Necesariamente tuvo que ser al revés y si Antonia Pozo tenía en su repertorio esa bulería de María Trifulca, la castañera es porque la habría aprendido de Vallejo. O incluso de una fuente más cercana en el tiempo. Me explico: indagando por aquí y por allí, y siempre con la inestimable ayuda de Sergio García, experto en discografía flamenca, encontramos unas bulerías de Antonio El Sevillano tituladas Castañas al castañero grabadas hasta tres veces: en 1964 con Paco de Lucía, en 1965 con Manolo Bonilla y Juan Salazar, y, finalmente, en 1971 con Félix de Utrera y José Pérez. Escuchemos el disco de 1965:


¡Qué historia tan linda! ¡Qué bien contá y que bien cantá por el Sevillano! Si, es muy plausible que aquí se inspirara la Pozo e incluso, directamente, el Lebrijano, el cual, por cierto, siempre arrimando el ascua a su sardina, cambia lo de
"lo que quiero es que llegue el día que hasta las vecinas bailen bulerías",
que cantan tanto Vallejo como el Sevillano, por esto otro:
"yo quiero que hasta que llegue el día, los gitanitos bailen bulerías".

Pero volvamos a mi pregunta en Facebook. Además de Luis Pérez, esa norteamericana, más flamenca que la Giralda de Sevilla, llamada Estela Zatania, me escribe lo que sigue:

- Yo sólo sé lo que cuentan en Lebrija, que tenía los nudillos quemados de vender castañas asadas, y de ahí el compás repelao que relacionamos con Lebrija (no digo ni sí ni no, sino que es lo que dicen los lebrijanos). También se cuenta en Lebrija que Antonio Mairena aprendio de Antonia Pozo "El pollito que piaba" y "La Tana y la Juana". Seguro que Gonzalo Montaño Peña te puede informar, Andrés.

¡Vaya, amiga Estela, si hasta va ser verdad que Antonia la Pozo fue la vivita reencarnación de aquella María Trifulca que nombraba Manuel Vallejo! Pero, además, me abres otra vía: ya que no el segundo Nobel Flamenco (perdón, quise decir el segundo Llave de Oro), resulta que hubo un tercer Nobel = Llave de Oro que sí que aprendió cosas de Antonia. Año 1951, guitarra de Paco Aguilera y voz de Antonio Mairena, aquí está lo del "pollito que piaba":

Pues bueno, es la cosa que en ese mismo año 1951 se celebró un Concurso en Cádiz que fue grabado, retransmitido por radio y después pasado a disco. Allí, El Chato de la Isla, con la guitarra de Rafael de Jerez, nos dejó estas bulerías:

¡Vaya, sí es lo mismo de Mairena! Una de dos: o ambos cantaores habían peregrinao a Lebrija para aprender de Antonia Pozo o mucha prisa se dio el Chato en comprar y aprender la pizarra del de Mairena.. al cual, en mi opinión, gana sobradamente en gracia bulearera, aunque más vale que no siga con comparaciones porque luego vienen mis "contrarios" y me acusan de antimairenista irredento. Así que dejamos al pollito estrellao en una era, pero ¿qué pasó con la Tana y la Juana? Me pongo a rastrear por ahí y me encuentro una fiesta por bulerías grabada por Antonio Mairena en 1958 con las guitarras de Paco Aguilera y Juan Moreno (Moraíto) en las que se incluye esta copla:
La Tana e la Juana / y la de Jerez.
Son primitas hermanas, caramba, / no se pueen ni ver.
Total que parece que lo que hay es dos Tanas, una de la Juana y otra de Jerez. Pues, ahora que caigo,
Tana, Tana, Tana, Tana retrechera...
Sí, volvamos a escuchar la grabación de Juan Peña y comprobemos que hacia su mitad incluye otro pregón en el que parece que ofrecen a una tal Tana peras, manzanas y ciruelas.¿De Antonia Pozo, el pregón? Pues va ser que no. Pastora Pavón, La Niña de los Peines, se le adelantó. ¿Qué no? Escuchen estas bulerías de 1913 en las que le acompañaba el guitarrista Luis Molina:

No me tomen por iconoclasta. Antonia Pozo tiene todas mis simpatías, pero las historias han sido como han sido y no como algunos han creído que fueron. El tema da más de sí pero, aparte de que no me gustan los artículos largos, ahora (cuando me faltan sólo días para cumplir ?? años) me coge un poquitillo cansao, así que ya lo retomaremos otro día. Después de todo, ¿para que darnos prisas en aclarar cosas que han dormitado décadas y décadas?

sábado, 28 de marzo de 2015

JIMENA DE COÍN, un libro de lujo para una digna cantaora

Corrían los años sesenta y yo me iba haciendo, con muchas dificultades económicas, con una pequeña colección de vinilos flamencos. De los chicos (45 r.p.m.), que venían a costar entre 80 y 100 pesetas, y los grandes (33 r.p.m.), cuyo precio rondaba los cincuenta duros.


Grabados en 1964 por la casa Hispavox, compré varios relativos a Málaga y sus cantes y en uno de ellos iban estos preciosísimos verdiales



cantados por la Jimena de Coín y su grupo. ¿La Jimena? Lo he sabido mucho después, pero se trataba de la cantaora Fuensanta Jiménez González (Coín, Málaga, 1911-2005). Me volví a interesar por ella cuando supe que grabó una saeta al viejo estilo, saeta que, junto a otra de La Talegona, les ofrecí a ustedes el pasado día 23 de febrero. Bueno, la verdad es que también en los últimos meses me interesé por La Jimena por un asunto que voy a dejar para otro día, pero que, al indagar en él, supe de la existencia de un libro especie de biografía-homenaje a la señá Fuensanta

Entre que uno procede de una familia con "posibles" y entre que uno se jubiló con la menos mala de las pensiones, la verdad es que no pude reprimirme el impulso de buscar y comprar ese libro. Mírenlo. Edición de superlujo, con encuadernación de las caras y sobrecuebierta a cuatricomía. Ciento ochenta y cuatro páginas en papel de alto gramaje y textura de suavidad superior. Calidad en suma similar a la que los políticos de la casta imponen a su propaganda siempre que hay votaciones, pero cuyo coste a la larga recae en el ciudadano de a pie.


En el libro hay un prólogo firmado por don Gabriel Jesús Clavijo Sánchez, Alcalde de Coín,  Al final, puede leerse esto;
Con esta biografía, donde el Ayuntamiento de Coín hace un importante esfuerzo...    
¡Tate!, ahora me voy aclarando. No lo dice el señor alcalde pero queda claro que el importante esfuerzo no podía ser sino "económico", o sea que el Ayuntamiento, con dinero público, costeó el libro. Lo cual me parece loable porque La Jimena lo merecía, pero, don Gabriel Jesús, ¿no se pasaron ustedes en lo del lujerío?  

Pero es que la cosa no queda ahí. ¿Se imaginan ustedes un libro de 184 páginas donde 184 - 124 = 60 páginas, es decir la casi tercera parte del total, está dedicada a índices? Esto a mí me recuerda a lo que oía en mi pueblo: "El burro, grande, ande o no ande". Antes de esos "engordados" índices, hay unas 14 páginas de fotos de la biografiada (lo más valioso del ibro) y otras 6 mostrando diversas placas que la buena de Fuensanta recibió en vida. Total, que si quitamos presentación y prólogo, nos quedan unas 90 páginas de texto. ¿Hablando de la Jimena? Sí, pero cada vez que se nombra a un personaje, se pone una amplia nota a pie de página y una foto. Así, nos encontramos con imágenes conocidísimas para los aficionados como las de Vallejo, Marchena, los Pena, Juan Breva, Cayetano de Cabra, etcétera... ¡Vaya, si por salir, sale hasta el mismísimo Albert Einstein! Quiero decir, con todo esto, que lo que verdaderamente nos interesa a los aficionados que es la biografía de Fuensanta Jiménez, iría bien despachado con no más de 50 páginas.

En fin, ¿dispendio? En mi opinión, sí. Tanto más cuando me consta que hay cantidad de textos de investigación flamenca durmiendo en casa de sus autores a la espera de una posible edición.

¡Bueno!, que iba a cerrar el artículo olvidándome del autor del libro. Se trata de Gonzalo Rojo, ese veterano flamencólogo malagueño que, como dicen por estos lares, "lo mismo sirve para un roto que para un descosío".

jueves, 26 de marzo de 2015

Un par de tarantas de La Niña de Antequera

Que siento debilidad por el cante de tarantas es algo que nunca he sabido ni querido disimular. Especialmente por las ligadas la zona de La Carolina y Linares en la vecina provincia de Jaén. La cupletera y cantaora flamenca conocida como La Niña de Antequera (María Barrús Martínez, 1920-1972) las bordaba.


Acompañada por el que fue su guitarrista habitual, hoy casi en el olvido, el sevillano Antonio Peana, aquí les dejo con un par de estos cantes mineros:

domingo, 22 de marzo de 2015

¿El Flamenco notario del machismo andaluz?

Hoy me da por criticar a un crítico, pero, cuidado, que nadie me confunda con ciertos personajillos cuyos esfínteres anales andan descontrolados y sueltan cuanto les sobra en su organismo sobre el personal al que pretenden criticar (¡Qué ordinarios!). Y eso en el mejor de los casos, porque alguno de esos criticoncillos hasta desean muertos a sus imaginarios contrincantes (¡Qué horror!). Vida y salud para todos aquellos con los que discrepo en algo. Y tranquilos que, cuando tengo algo de sobra en mi mortal cuerpecilllo, me recojo en mi retrete y entrego lo que sea menester a las cloacas, que para algo se las ha construido.

Pues nada, que les invito a que lean el artículo publicado por don Alberto García Reyes, colaborador para temas flamencos del diario ABC de Sevilla, el día 10 de marzo de 2015. Aquí tienen su título y el enlace correspondiente:

Le diré a usted, en primer lugar, que el título de su artículo es desafortunado. Lo lee alguno de por encima de Despeñaperros y lo primero que dirá es que
-Estos andaluces es que son muy machistas
Y yo digo, ¿lo son más que el resto de los peninsulares?, ¿que el resto de los europeos?, ¿que el resto de habitantes de este mundo mundial? No, mire usted, el machismo es una enfermedad social que, por desgracia, no sabe de geografías concretas ni sabe de épocas históricas concretas, si bien no está repartido de forma homogénea: hay países más machistas que otros y hay etapas históricas más machistas que otras. 

Dicho lo cual, le hago una observación. No le pega a todo un Licenciado en Ciencias de la Información (bueno en los últimos tiempos la universidad española ha llamado "ciencia" a cualquier cosa) el confundir términos lingüísticos que son distintos. Así,
misógino es el hombre que odia o siente rechazo hacia las mujeres
mientras que
machista es el varón que quiere sometida a la mujer o simplemente la considera inferior.
Un misógino nunca es machista sino que no quiere saber nada de mujer alguna. Un machista sí quiere a la mujer pero sometida a su antojo, cosificada y no como ser humano de su idéntica categoría.

Vayamos al mundo de las coplas populares. Claro que suelen reflejar comportamientos o actitudes siempre que unos y otras estén presentes en la sociedad. Pero de ahí a a tildarlas de "gran notario" hay mucho trecho que recorrer. Ese notariado está al alcance de cualquier persona medianamente observadora del medio en el que vive. Y, para "grandes notarios" ya están la prensa, la radio y la televisión cuando nos desayunan cada día con casos de la llamada "violencia de género". Dejemos a las coplas con su sencillez cuando no ingenuidad. Por ejemplo, yo le invito a que lea éstas: 

A pedriña no valado
deixarlle tomar asento;
a moza que é murmurada
non lle trates casamento.

Os fillos da miña filla
todos meus netiños son:
os fillos da miña nora
quizáis sí ou quizáis nom.

Pereira que non dá peras
quen ha dir arriba dela:
meniña de mala sona
quen por moza ha de quererla?

Casáivos, mozos, casáivos
que as mozas baratas van,
vintacinco por un carto
fiadas hasta Sanxuán.

¿Se sigue de aquí que el folk-lore gallego sea "gran notario" del machismo o de la misoginia de los hombres de aquellas tierras?  

Perdóneme, señor García Reyes, pero su artículo, además de inoportuno, contiene afirmaciones dudosas: Juanelo le proporcionó a Machado Álvarez una inestimable nónima de cantaores históricos pero, salvo las que aparecen en el epígrafe "Tonás y Livianas", no tuvo nada que ver en la recolección de coplas. Esta labor la hizo él mismo auxiliado por algunos amigos y hasta por su propia madre doña Cipriana Álvarez Durán. Además, no ha estado usted muy afortunado en la selección de coplas que pone en su artículo. Así,



Agujitas y alfileres / le clavaran a mi novia / cuando la llamo y no viene
es una copla asexuada. Ponga usted
Agujitas y alfileres / le clavaran a mi novio / cuando lo llamo y no viene
que la copla no pierde nada de su sentido. Se trata simplemente de una copla de lo que usted llama "desamor". También es asexuada la que empieza dice
Con la mujer pasa igual / ...
Es un amor fracasado que igual lo abandonaría la mujer si el marido "no le tiene cuenta". Podría ser machista la soleá que nos cantaba Manolito María:
Al paño fino en la tienda / una mancha le cayó / 
se ha vendío por bajo precio / ha perdío su valor.
O esta otra que hace años escuchaba a viejos cantaores cordobeses:
Hasta que Dios nos aparte / tenemos que ir juntitos / tú detrás y yo delante.

En fin, don Alberto, no me lo tome a mal. Yo le animo a que siga usted con su labor, pero le aconsejo una miajita más de rigor. Le dejo que me voy a las votaciones y ojalá que mañana despertemos en una Andalucía sin ningún atisbo de machismo.

jueves, 19 de marzo de 2015

Un solearero llamado PEPE MARCHENA (III)

No salimos de Marchena, aunque en la foto hayamos puesto su Puerta de Sevilla. Seguimos dentro porque seguimos interesados en su hijo nombrado como Pepe Marchena. Después de nuestras entradas del día 2 de marzo de 2015 y del 14 de marzo de 2015, seguimos revisando sus grabaciones por soleá:


17) Año 1930, con Ramón Montoya. A la madre de mi alma

18) Año 1931, con Luis el Pavo. Cuántas penas estoy pasando

19) Año 1931, con Luis el Pavo. Válgame Dios qué vergüenza

20) Año 1931, con Paco Aguilera. Dime dónde estás metía

21) Año 1932, con Rafael Nogales. Tú misma tienes la culpa

22) Año 1932, con Ramón Montoya. Hasta el clavel de tu pecho

23) Año 1934, con Ramón Montoya y Orquesta. Mi dinero te ofrezco

Ya ven, 23 grabaciones de soleares en el intervalo de tiempo 1924-1934. Hay más material, pero lo dejamos para otro día. Hoy, festividad de San José, reitero mi admiración por el maestro JOSÉ Perea Tejada.

sábado, 14 de marzo de 2015

Un solearero llamado PEPE MARCHENA (II)

Aunque mi provincia cordobesa tenga poblaciones muy bellas, siempre he envidiado a la limítrofe Sevilla por la riqueza monumental que encierran muchos de sus pueblos: Écija, Osuna, Utrera, Carmona y, ¿cómo no?, Marchena. Hace muchos años que visité esta ciudad por vez primera y me enamoré de toda ella, aunque de manera especial de la Iglesia de San Juan Baustista con esa valiosísima colección de Zurbaranes. Monumental Marchena, pero a la vez tierra pródiga en hijos destacados. Nosotros, los aficionados al Flamenco, le agradecemos a Marchena que allí naciera don José Tejada Martín (Pepe Marchena).


Queriendo mostrar la cualidad de cantaor general en el caso de Pepe, en este cuadernillo habíamos repasado sus grabaciones por seguiriyas (15 de noviembre de 2014, y también 7 de febrero de 2015). Más adeante (2 de marzo de 2015) iniciamos el recuento de sus cantes por soleá mostrando hasta ocho grabaciones. En esa labor seguimos y ahí les pongo otras ocho:

09) Año 1927, con Miguel Borrull. Lo que yo la camelaba


10) Año 1928, con Niño Ricardo. Tú habías perdío conmigo

11) Año 1929, con Niño Ricardo. Ya te lo voy conociendo

12) Año 1929, con Ramón Montoya. A mi madre de mi alma

13) Año 1929, con Ramón Montoya. Los lamentos de un cautivo

14) Año 1929, con Ramón Montoya. No me llames por María

15) Año 1929, con Ramón Montoya. Ven y siéntate a mi vera

16) Año 1930, con Pepe de Badajoz. Mientras yo sin darme cuenta

sábado, 7 de marzo de 2015

Primerísimas grabaciones de FOSFORITO

Una vez más, mi agradecimiento al pontanés Miguel Ángel Jiménez Valverde por poner a mi alcance su valioso material.

El día 20 de noviembre de 2014 publiqué un artículo con el tÍtulo ¿Primeras grabaciones de FOSFORITO? Iba acompañado de cuatro audios con grabaciones que Fosforito había realizado en 1956 acompañado por el guitarrista El Seco Hijo. Casi al final yo escribía:

Bueno, para terminar, aclaremos por qué el título de este artículo va entre signos de interrogación. Sencillamente porque la voz de Fosforito quedó registrada dos años antes, pero de eso hablaremos en otra ocasión.

Ahora ha llegado esa ocasión y, si he esperado unos meses para hacerlo, eso lo puedo explicar fácilmente: tales grabaciones eran todas de saetas y a mí no me cuadra publicar (y ni siquiera oír) saetas fuera del tiempo de Cuaresma y Semana Santa.

Corría 1954 y don Francisco Moyano Reina (1919-2003), ciudadano de Puente Genil, tuvo la feliz idea "narrar" la Pasión de Jesús según San Mateo en forma de saetas cantadas. Redactó el texto y, en forma de guión, se propuso a Radio Nacional de España su materialización. Aceptada la propuesta, la emisora envió a uno de sus equipos técnicos hasta Puente Genil para hacer la grabación. El popular locutor de Villa del Río (Córdoba), don Matías Prat Cañete (1913-2004) pondría voz a los textos del evangelio de San Mateo, los cuales fueron se ilustrarían con un total de 27 cantos de saetas. Bajo coordinación del aficionado local  don Francisco Jurado Reina (1906-1965), se fueron alternando las voces de los saeteros Juan Hierro, El Seco, El Seco Hijo, Antonio Illanes, Antonio Velasco, Manuel Herrador,  El Niño de Castro y Fosforito (que a la sazón contaba con 22 años). El Lunes Santo de 1954, en versión abreviada, fue presentado este trabajo en la emisora madrileña de Radio Nacional. Al día siguiente. Martes Santo, se retransmitió la obra completa en la emisora de Sevilla.

En 2009, don Agustín Moyano Carmona (hijo de Francisco Moyano Reina), Hermano Mayor de María Santísima de las Angustias de Puente Genil, removió los archivos de Radio Nacional y promovió el rescate de los registros de 1954, publicándolos en el actual formato de disco compacto (CD), gracias a lo cual, podemos hoy poner al alcance de la afición las intervenciones que hizo (cuatro) Fosforito a esa obra. Ahí van:


1) Saeta (A Jesús de Nazareno)


2) Saetas (Dios pensando, Qué hermoso está el Monumento)

3) Saeta (En el Calvario murió)


4) Saeta (Tanto te pesa la cruz)

jueves, 5 de marzo de 2015

Ese cante llamado fado

Envío a Rocío Márquez (de Huelva), Paco Canela (de Badajoz) y Pedro Delgado (de Cáceres).



Abrazada por la sureña Andalucía, por Extremadura, por la vieja Castilla y, allá arriba, por la verde Galicia. Portugal tan cerca de España, pero tan lejana. Pueblos hermanos que sufrieron por igual el dominio romano y el musulmán, que se empaparon de ambas culturas. Separadas por miembros de las llamadas "familias reales" únicamente  para satisfacer ambiciones personales y nunca voluntades de pueblos sometidos a su mandato. ¡Pena que la Historia no nos haya deparado una sola IBERIA!



Bueno, cosas que a uno le da por pensar, porque alguna vez me he preguntado que ¿cómo es que los cantes de Huelva no atravesaron el Guadiana para adentrarse en el Algarve ni los tangos y jaleos extremeños se extendieron por el Alentejo?. O, recíprocamente, ¿por qué ni en Huelva, Badajoz o Cáceres se cantan fados? Claro que, puestos a buscar excepciones, hasta podemos encontrarlas. Escuchemos esto:



Pero, ¿qué dice el señor Marqués Porrina de Badajoz?  ¿Cantando en portugués? Me parece oír algo así como
Ai Mouraria
da velha Rua da Palma,
onde eu um dia
deixei presa a minha alma,
Y a mí que me suena haber oído esto en otra parte. Me pongo a trastear en mi siempre desordenado archivo y por fin lo encuentro. Escuchen;




Sí señor, un fado portugués de los años cuarenta. Letra de Amadeu do Vale (1898-1963) y música de Fredérico Valério (1887-1961), pero ¿quién canta? No podía ser otra que la reina, la diosa del fado, Amalia Rodrigues (1920-1999). Para los amantes de las letras, me despido dejándoles el texto completo que canta Amalia;


Ai Mouraria
da velha Rua da Palma,
onde eu um dia
deixei presa a minha alma,
por ter passado
mesmo a meu lado
certo fadista
de cor morena,
boca pequena
e olhar trocista.

Ai Mouraria
do homem do meu encanto
que me mentia,
mas que eu adorava tanto.
Amor que o vento,
como um lamento,
levou consigo,
mais que inda agora
a toda a hora
trago comigo.

Ai Mouraria
dos rouxinóis nos beirais,
dos vestidos cor-de-rosa,
dos pregões tradicionais.

Ai Mouraria
das procissões a passar,
da Severa em voz saudosa,
da guitarra a soluçar.

lunes, 2 de marzo de 2015

Un solearero llamado PEPE MARCHENA (I)

José Perea Tejada (por las dos sangres que se juntaron en sus venas), José Tejada Martín (según datos de los registros civiles). Niño de Marchena (porque en 1903 nació en esa bella ciudad sevillana, cuya Alcazaba y Torre nos vigilan desde nuestra izquierda). Definitivamente Pepe Marchena para la Historia del Cante Flamenco, aunque muchos se empeñaron (sin conseguirlo, claro) en borrar su nombre. Otros quisieron encerrarlo en la parcela de los fandangueros y de los cupleteros y también se equivocaron. Pepe demostró a lo largo de su dilatada carrera artística que era cantaor general, que conocía todo lo que un flamenco pudiera conocer, incluidos los cantes que aún hoy día algunos llaman jondos (tonás, seguiriyas, soleares, polos, cañas, serranas). En este cuaderno hemos publicado (véase nuestra entrada del 15-11-2014 y también la del 07-02-2015) hasta 18 grabaciones  de seguiriyas cantadas por el marchenero. Hoy les invito a que escuchemos algunas de sus grabaciones por soleá, cante por el que Pepe sentía especial predilección. Como no me convencen ni poco ni mucho los etiquetajes, me limito a indicarles el año de grabación y el nombre del guitarrista acompañante. Ustedes escuchen y saquen sus conclusiones.

01) Año 1924 con Ramón Montoya. Corre y ve a darle las quejas


02) Año 1925 con Carlos Verdeal. Lo que yo la camelaba


03) Año 1925 con Manuel Bonet. Al que fuera tu enemigo


04) Año 1925 con Manuel Bonet. Lo que la camelo yo

05) Año 1926 con Carlos Verdeal. Con la esperanza perdía

06) Año 1926 con Carlos Verdeal. Mi camino es pasajero

07) Año 1926 con Carlos Verdeal. Te he querío y no lo niego


08) Año 1926 con Manuel Bonet. Si esta serrana supiera