Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

lunes, 7 de diciembre de 2015

RAFAEL ROMERO, cantaor singular (I)

Rafael Romero Romero (Andújar, provincia de Jaén, 1910; Madrid, 1991) fue sin duda un cantaor singular. Gitano como Manuel Torre o Antonio Mairena, pero no nacido en la Baja Andalucía. Seguidor del mentado Torre y también de Juanito Mojama, a la vez que formado en la escuela de Antonio Chacón y, por ello, continuador de la misma. Poseedor de una voz a medio camino entre el desgarro y la ternura. Iconoclasta que se atrevió a grabar las alboreás, el cante exclusivo de las bodas gitanas, lo que fue cuestionado por el gran maestre (y maestro) de la orden del cante gitano-andaluz don Antonio Mairena (posteriormente se ha sabido que ese rito del pañuelo con manchas rojas de sangre, prueba de virginidad, ya era practicado en la Vieja Castilla en comunidades donde no había ni rastro de gitanos, pero esa es otra historia).

Fue tildado de "especialista" (mirabrás, peteneras, la caña, tonás...), pero, ¡qué va!, Rafael demostró ser cantaor general, cantaor largo, superando en ello a una mayoría de los "popes" del "purerismo" gitanista. Nos gustaría, en esta y posteriores entregas, mostrarles la maestría del cantaor de Andújar en tantos y tantos estilos del ámbito musical flamenco. Nos quedamos, por ahora, con esta muestra: Cante por guajiras grabado en París en el año 1970 junto al guitarrista Miguel Valencia.

¿Se puede cantar con más gusto?

4 comentarios:

  1. Pues no.Y posiblemente esa conjunción gitano-chaconiana pudo tener algo que ver con su aportación a este arte. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que coincidimos. Romero no llegó a contaminarse del radicalismo de los defensores del cante gitano-andaluz y ni mucho menos de su exclusivismo. Durante años los traté y recuerdo la devoción con que se trataban el uno al otro aquellos dos maestros que se llamaron Juan Varea y Rafael Romero.

      Eliminar
  2. Lo del pañuelo manchado de sangre "las cinco rosas que dice la copla", la he oído junto con también otra igual de veraz pero quizá menos conocida que dice que unos días antes unas mujeres especializadas en ello reconocen a la novia, en un también rito, para comprobar la virginidad. ¿Me puedes aportar algo sobre esto?

    ResponderEliminar
  3. Lo siento mucho, amiga Ramona. Lo que he citado de pasada referido a Castilla la Vieja lo supe a través de Blas Vega, pero mi memoria es icapaz ahora mismo de si fue en una de las muchas conversaciones que en su día compartimos o, si por el contrario, está en alguno de sus escritos.

    ResponderEliminar