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domingo, 11 de enero de 2015

Los Flamencos Años Veinte (II), El Carbonerillo

En un artículo del mes pasado nos oponíamos a la creencia, transmitida por los flamencólogos Ricardo Molina y Antonio Mairena, así como por sus seguidores los flamencólogos-poetas, de que en los años veinte del anterior siglo "se cargaron" el cante Flamenco. Por el contrario nosotros hablábamos de Los Flamencos Años Veinte. Y, recurriendo a la discografía hoy felizmente rescatada, poníamos como ejemplo del buen hacer flamenco durante aquella década a la figura de Joaquín El Cojo de Málaga. Decíamos que en sucesivas entregas traeríamos otros nombres...

En esas estamos y hoy me ha venido a la memoria el nombre de un sevillano nacido el 8 de febrero de 1906: se llamaba Manuel Vega García pero se le conoció como El Carbonerillo. Apareció cantando en público en 1918 a la vez que los dos Pepes (Pinto y Marchena) y, cuando llegó la eclosión de los fandangos personales, creó uno que nunca ha dejado de cantarse, que sigue contando con el asentimiento de afición y de cantaores de profesión. Cabe, en relación con lo que acabo de escribir, acordarse de que Calixto Sánchez, cuando ganó en 1980 el Primer Giraldillo del Cante, parece que inclinó a su favor la balanza del jurado interpretando unos fandangos del Carbonerillo, fandangos que fueron insistente y deliberadamente aplaudidos desde su palco de espectador por el entonces factotum del flamenco don Antonio Cruz García (Antonio Mairena) , según contamos en este cuaderno el día 9 de octubre de 2014. Aplausos del maestro Mairena que no dejan de ser contradictorios toda vez que, junto al poeta Ricardo Molina, había sido el autor de unos párrafos que ya habíamos traído a nuestro cuaderno el día 4 de febrero de 2013, en los que, refiriéndose a los creadores de los fandangos personales, podía leerse esta tan lapidaria como injusta frase:

Ni sus condiciones personales de cantaores ni su arte los hacen merecedores de un recuerdo.

Pienso, y esto es una simple conjetura mía, que Mairena se equivocó al actuar como escritor y flamencólogo pero que en su fondo de buen aficionado admiraba a Carbonerillo y a otros fandangueros, como se le escapó aquella noche sevillana de sus ostentosos aplausos.

Pero volvamos a nuestro personaje. Grabó en 1929 con el guitarrista Niño Ricardo. Hay que destacar que en algunas de esas grabaciones la persona que jaleaba era ni más ni menos que Pastora Pavón, Niña de los Peines. Después grabó con Miguel Borrull Hijo, Manolo Badajoz y Sabicas. Amarrado a la bohemia, acabó agarrando una tuberculosis, enfermedad de la que murió el 6 de abril de 1937 cuando contaba sólo treinta y un años. En nuestros cuadernos ya hemos escuchado su voz en dos tandas de fandangos:

1) Mi cariño te ofrecí, Fandangos con Niño Ricardo, 1929


No son suficientes. Merece la pena que sigamos oyendo a Manuel Vega García, fandanguero sí, pero no sólo fandanguero:

3) Fue tu ignorancia tan grande. Fandangos con Niño Ricardo, 1929


4) Con mi canastico en la mano. Taranta con Niño Ricardo, 1929


5) Me gusta a mí esa serrana. Soleares con Niño Ricardo, 1929


6) Como cosita propia. Seguiriyas con Niño Ricardo, 1929

4 comentarios:

  1. Paisano, ¿se puede cantar por soleá mejor que como lo hace aquí el Carbonero?

    Ariza de F. Núñez

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    1. Todo es mejorable pero, sin duda, lo hace muy requetebien.

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  2. la segunda soleá ("antes que Dios nos aparte")es de lo mejor que escuchado en mi vida en este cante. Extraordinaria

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    1. Es que el carbonero es el carbonero, un As de toas toa.
      De lo mejor que ha dado el flamenco...

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