Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

jueves, 30 de octubre de 2014

Una entrevista con Andrés Raya (1983)


Dentro del desorden que reina en mi archivo personal, de vez en cuando me aparece algún papel que me llama la atención. Hoy le ha tocado el turno a un recorte de prensa de fecha 9 de diciembre de 1983. Apareció en el diario La Voz de Córdoba y se trata de una entrevista realizada por el colaborador literario de dicho periódico, el buen poeta Antonio Rodríguez Jiménez. El entrevistado es un tal Andrés Raya, o sea, servidor de ustedes. Me ha dado por transcribirla y ofrecerla a los seguidores de mis enlagunadas memorias. Lo hago por dos razones:


1) Constato con cierta pena que muchas cuestiones problemáticas que entonces se planteaban siguen vigentes en sectores de la afición. 
2) Para que comprueben quienes me han conocido en los últimos años (algunos de los cuales me tachan  de radical) que quien soy ya lo era entonces. Lean mi concepción del flamenco como cultura popular, vean lo que pensaba sobre Caracol y sobre Mairena, mis recelos hacia los poetas-flamencólogos, mi visión de la "pureza", etcétera.

Dos detalles que se le debieron escapar al bueno de Antonio:

a) Yo no trabajé 9 años en Madrid sino 4,  haciéndolo en El Ferrol los otros 5, antes de trasladarme a la Universidad de Córdoba en la que he trabajado a partir de 1976.
b) Caracol no estaba en el círculo de nuestros amigos flamencos. ¡Qué más hubiera querido yo! Conocí a don Manuel pero sólo en visitas esporádicas a su tablao "Los Canasteros", lo saludaba pero no llegué a conversar con él.    

Ahora les dejo con lo que publicó "La Voz". 

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Entradilla: Andrés Raya nació en Fernán-Núñez (Córdoba) en 1943. Se licenció en Ciencias Matemáticas y actualmente es catedrático de la Escuela Normal de Magisterio. Trabajó 9 años en Madrid y estuvo muy ligado al Colegio Mayor San Juan Evangelista y al mundillo flamenco de Madrid, siendo un poco pionero en llevar el flamenco a la Universidad. Fundó y dirige desde 1974 Ediciones Demófilo, donde ha publicado más de una treintena de libros de diversos autores, dedicados al arte flamenco. Hoy está considerado como uno de los mejores conocedores de este arte popular. 

La Voz: Ediciones Demófilo ha publicado bastantes libros dedicados al flamenco. ¿Cómo empezó tu interés por la edición de este tipo de libros?.

A. Raya: Nació a la vez que la propia editorial, que creamos por cierto en Madrid hacia 1974, un grupo de amigos procedentes de un colegio mayor, el San Juan Evangelista. Éramos antiguos colegiales que habíamos formado una peña flamenca o grupo de aficionados. Fue una época muy intensa de vida flamenca por nuestra parte, en la que estuvimos conviviendo con Manolo  Caracol, Pepe el de la Matrona, Rafael Romero, Enrique Morente, Pepe "El Culata", Miguel Vargas, infinidad de cantaores, guitarristas, de bailaores, que estaban muy cercanos, y de allí un buen día surgió la idea, principalmente entre Ortiz Nuevo y yo, de fundar esta editorial pensando un poco en el nexo de unión del grupo, que ya veíamos que se disolvía por necesidades profesionales.

La Voz: ¿Cuál es la relación primordial entre flamenco y cultura?. ¿Hasta qué punto éste representa una parte fundamental de la cultura de nuestro pueblo?.

A. Raya: El flamenco indudablemente es cultura. Y pese a lo que se diga es cultura popular. Es una expresión de cultura popular en tres sentidos. Está hecho siempre por gente del pueblo; se hace en lenguaje del pueblo, y expresa sentimientos comunes del pueblo. Lo que pasa es que la gente confunde cultura popular con cultura de masa. Y son dos cosas distintas.

La Voz: ¿Qué han representado Manolo Caracol y Antonio Mairena en el flamenco?

A. Raya: Manolo Caracol es para mí el summun flamenco que yo he conocido. Hay otros anteriores como Chacón y Silverio, de los que sólo tenemos referencia y alguna placa defectuosa. Pero de lo que hemos conocido en vida y hemos escuchado, desde luego Caracol ha sido la expresión más flamenca, más honda. Antonio Mairena ha representado otra cosa distinta, ha aglutinado el fruto del Renacimiento flamenco que se produjo a partir de los años 50 con la publicación de la famosa antología de Hispavox, con la celebración del concurso Nacional de Córdoba del año 56, con la publicación de los libros de Climent... Él tomo la antorcha del cante y la estuvo dirigiendo durante 20 años. Muy bien, pero ha habido un empalidecimiento, lo ajeno a Mairena ha quedado en olvido. Parece como si la manera de hacer flamenco de Mairena haya sido la escuela única. Y en esto es en lo que yo naturalmente no puedo estar de acuerdo. Pues a la vez que Mairena ha estado cantando Caracol, Pepe el de la Matrona e infinidad de cantaores con expresiones muy válidas y que la gente ignora.

La Voz: ¿En qué situación está el flamenco hoy con relación a los años 60?

A. Raya: En los años 60 se formaron unos núcleos de afición muy buenos, es cuando empezaron a celebrarse los primeros festivales, se formaron las primeras peñas y era el redescubrimiento de de voces añejas como Fernanda de Utrera, Juan Talega, etc. Años de afición importante y entregada. Posteriormente el Festival, que se convierte en el espectáculo eje de estos años, se extiende de una manera prodigiosa, y se forma otro tipo de afición.

La Voz: ¿El flamenco gana o pierde con los festivales?

A. Raya
: Ha surgido otra afición, nacida con el mairenismo. Los pioneros convivían generalmente con los flamencos, después del festival era muy frecuente la reunión. Posteriormente el nuevo aficionado sólo ha oído discos y estado en festivales, pero ha vivido muy poco la reunión. El cantaor, por otra parte, se ha profesionalizado mucho, lo cual me parece estupendo, y ahora termina su actuación y se marcha. Es lógico esto cuando se tiene que soportar un ritmo fuerte de festival diario, como lo hacen figuras como Fosforito, Luis de Córdoba y otros. Entonces, este tipo de aficionados son buenos, pero yo les echo en falta conocimiento y vivencia directa del flamenco.

La Voz: Qué se entiende por pureza en el flamenco?

A. Raya
: Es un término del que se ha abusado mucho como de tantas otras cosas. La mayoría de libros de flamenco los han hecho curiosamente poetas: Ricardo Molina, Ríos Ruiz, Caballero Bonald, Félix Grande, Quiñones... y aunque yo soy -tú lo sabes- un gran amante de la poesía, hay que decirles lo de "zapatero a tus zapatos". No es que no hayan beneficiado el cante, es que han confundido mucho. El término pureza se ha usado mucho por estos autores y al final nos han dejado a los aficionados un poquito en blanco, se ha alabado tanto el término pureza que se ha vaciado casi de contenido. Yo, al principio, me lo creía, pero cuando yo lo he vivido he llegado a descubrir por ejemplo que Pepe Pinto es purísimo, y si se me permite ser hereje, que Valderrama tiene cosas estupendas, muy puras, muy flamencas, que Marchena tenía cosas muy puras. Se trata ¿entonces? de pureza o de impureza Creo que es un término que no debiera casi de plantearse, sino: ¿Canta bien o no canta bien?. ¿Hay musicalidad, expresión?. ¿Están bien conjugados?. Cuando se unen estos elementos hay pureza, pero la pureza no hay que ligarla ni a una raza, ni a una determinada escuela o tipo de voz, sino que hay que verla como todas las artes, con una visión muy amplia, muy abierta.

La Voz: ¿Evoluciona el flamenco, o es algo estático?. ¿Puede ser quizás una especie de fósil cultural que la gente lo ha sacado un poco del letargo para divertirse los viernes y sábados noche?.

A. Raya
: No, el flamenco evoluciona. Efectivamente evoluciona, y si se quiere llegar a casos significativos no hay más que nombrar a Juan el Lebrijano, a Camarón y a Enrique Morente, y otros muchos. Yo creo que cada cantaor hace evolucionar el flamenco.

La Voz
: Crees que Córdoba tiene -como dicen- cantes autóctonos?.

A. Raya
: Se habla de cante de Córdoba. Hay soleares de Córdoba, pero hay que hablar de las soleares de Onofre e incluso de alguno de los Onofres, distinguir los unos y otros. El Sota de Villaviciosa, que es una expresión de soleá distinta dentro de una misma musicalidad. Hay evolución, cambio, dinamismo. Este tema fue muy debatido en los años sesenta y setenta. Los grandes núcleos de aficionado se resistían a que el cante evolucionara -y volvemos a la pregunta anterior-, sobre todo los mairenistas que se resistían a que el cante evolucionara. Yo he visto en Córdoba cómo había gente que se negaba a ver cómo el cante evolucionaba, importantes personalidades del mundo flamenco que no voy a nombrar ahora. Y ahora parece que ya se ha visto claro, hasta los más reacios reconocen que con tal de que se haga bien sigue valiendo el crear en el 83 unas nuevas soleares o un nuevo estilo y ponerle el nombre que uno quiera, como hizo Camarón con "la canastera" o cualquier otro.
Volviendo a los cantes: Córdoba además de sus soleares tiene sus fandangos de Cabra, Puente Genil, Lucena, alegrías, etc. En definitiva tiene una manera especial de expresar el cante.

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lunes, 27 de octubre de 2014

Manuel, El Ciego de Almodóvar

Envío a José Antonio Cantillo que me proporcionó algunas grabaciones de Manuel.

Manuel Gómez Segovia nació en el pueblo cordobés de Almodóvar del Río el día 3 de septiembre de 1942. Muy joven se trasladó a Córdoba, donde, debido a su ceguera, regentaba un puesto de la O.N.C.E. en la calle Nueva, también llamada Claudio Marcelo. Cantaor largo, de buenas hechuras flamencas, participó en concursos y festivales con el nombre artístico de El Ciego de Almodóvar. Después marchó a la emigración catalana. Problemas de corazón acabaron con su vida, en Barcelona, el día 27 de noviembre de 2008.



Yo lo conocí en 1965 cuando participaba en el I Concurso Provincial de Cante Flamenco organizado en Fernán Núñez, mi pueblo. Volvío a repetir en la edición de 1966, según lo conté en este cuaderno el día 18 de junio de 2011. Después, lo ví, lo escuché en Cabra, en Montilla, en Montalbán de Córdoba. De lo de Montalbán también escribí algo refiriéndome a El Pele que fue primer premio en aquel certamen del 16 de mayo de 1970,.Manuel El Ciego quedó como tercer premio, lo cual no estaba mal si se tiene en cuenta que entre los finalistas, además del Pele, figuraban gente como Cascabel de Mairena, Rafael El Chaparro, Antonio de Álora o  Pedro Lavado. Con el tiempo conseguí una cinta de grabación casera en la que figuran todos los premiados. No está en muy buenas condiciones, pero a eso estamos acostumbrados. Con la guitarra del veterano Rafael El Tomate, vamos a escuchar unas soleares de Manuel Gómez Segovia.



En 1971, Manuel participa en VI Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba. No consigue premio pero llega a finalista compitiendo con figuras como Beni de Cádiz, Curro Malena, La Paquera de Jerez, Naranjito de Triana, Pedro Lavado, El Perro de Paterna, Alfredo Arrebola, Calixto Sánchez y otros. De las actuaciones de Manuel hemos elegido un cante por alegrías. Le acompaña a la guitarra el cordobés Arango Hijo.



Los flamencos cordobeses de mi generación podrán contar muchas cosas sobre El Ciego. Por mi parte, creía de justicia hablar de él, presentándolo ante gente de otras tierras y ante la joven afición cordobesa. Os dejo otra foto, facilitada al igual que la de arriba por su hija Olga. Me indica Rafael Mesa El Guerra que el guitarrista que acompaña a Manuel en esta foto es Rafael Nieto Caballero, conocido como El Rerre.


Addendum: Me comunica un familiar suyo que el bueno de Manuel no murió en Barcelona sino en Córdoba.

domingo, 26 de octubre de 2014

Morente en Montilla, 2010 (I)

Me pasa Toni Blanco una foto firmada por Rafael Guerra. Fue hecha en Montilla el día 27 de febrero de 2010, posiblemente en el último recital que diera Enrique Morente en nuestros tierras cordobesas. En ella vemos a Pepe Castellano "El Séneca" (en el centro de la foto) disfrutando de la compañía del maestro al que tanto admiraba y quería.

Sí, muchos meses antes me había telefoneado Enrique para decirme que Paco Campanario ("El Maño" como cariñosamente se le conoce en el mundillo flamenco), entonces presidente de la Peña El Lucero de Montilla, quería que diera un recital homenaje al poeta Miguel Hernández con motivo del día de Andalucía. Y me decía Enrique que le gustaría que yo lo presentara.  Pero pasaban los días sin nuevas noticias y yo llegué a olvidarme del asunto, hasta que un vientitantos de febrero me vuelve a llamar Enrique para decirme que sí que iba a ir a Montilla a cantar. Que habría taquilla cuyos beneficios se donaban a la organización Amnistía Internacional. Y me insistía en que yo lo presentara.

-Enrique, ¿cómo improviso yo ahora? Que me falta tiempo.

Pues nada, allí estaba yo, con mi inusual corbata, a la puerta del teatro Garnelo, donde se iba a celebrar el recital. Por más que me identificaba como la persona que tenía que presentar el acto, no me dejaban entrar porque no llevaba el justificante de haber pasado por taquilla.

-Pues muy bien, díganle a quien corresponda que yo me vuelvo a mi casa, que hoy no hay presentador.

Mis palabras las escuchó alguien de la organización que me pidió toda clase de disculpas y ordenó a los celosos vigilantes porteros que sí, que yo podía pasar. Gracias, buena gente, por haber estado al quite.

Me voy a los camerinos para abrazar a mi amigo Enrique. Me enseña un papel autógrafo con la lista de cantes a desarrollar, lista que luego en la realidad se cumplió sólo a un 50%, porque cantó cosas que no tenía previstas y no lo hizo con otras que tenía apuntadas. ¡Cosas de flamencos! Y de pronto me avisan que tenía que salir al escenario. Pedí que me pusieran una mesita y que, en lugar de esas antiestéticas botellitas de agua mineral envasadas en plástico, me ofrecieran un medio de vino montillano. Salí sin saber de qué iba a hablar en realidad. Pero nada, empecé a acordarme de don Rafael Gómez "El Lucero", titular de la peña que nos acogía, de don Luis López Vela su primer presidente, del coplero montillano Julio Jiménez Trenas, de viejos aficionados como el fotógrafo y guitarrista Jaime Luque o de Miguel Mora. Y pasé a hablar del poeta Miguel Hernández, de cómo nuestro Morente se interesó en su poesías. Y conté historias de Morente el granadino, muchas historias. Fíjense que tuvieron que darme un aviso porque mi tiempo se había agotado. Así fue y salió al escenario Enrique con su troupe de tocaores, cantaores, bailaores y palmeros. Dejo para otro día, cuando tenga a mano algunos audios de aquella noche, el hablarles del recital propiamente dicho.

Después de acabado todo, en el local de la Peña, me dice Enrique:

-Joé, Andrés, menos más que no habías preparao ná porque si no nos tienes todavía oyéndote.

jueves, 23 de octubre de 2014

José Menese, cantaor tutelado

Tengo sobre mi mesa el libro José Menese. Biografía Jonda (Madrid, El País-Aguilar, 1996) escrito por una Doctora en Filología, la murciana Génesis García Gómez. En su interior tengo montones de anotaciones al margen hechas por mí mismo cuando lo leí por primera vez, recién salido a la venta. En ellas mostraba mi desacuerdo con afirmaciones hechas por la autora, señora García Gómez, o por el biografiado José Menese. Lo he releído y consultado con frecuencia y debo admitir que mi opinión no ha cambiado mucho, sino todo lo contrario. Hoy lo he abierto por sus páginas 204 y 205 en las cuales aparece el testimonio del gran aficionado Fernando Montoro del que hablábamos ayer mismo. Lo voy a transcribir íntegramente, poniendo en letra normal el texto de Génesis y en cursiva las respuestas de Montoro.   


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Fernando Montoro conoció los primeros años en los que el criterio o la opinión de Mairena eran decisivas para la carrera artística de Pepe Menese:

-Cuando empezó, José tenía la voz salvaje, una buena voz, pero le faltaba mucho, aunque se le podía ver un porvenir. Él aprendió el flamenco con la asesoría de Francisco (se refiere a Moreno Galván) y de muchos de nosotros. Nos conocimos haciendo el servicio militar en Sevilla, yo haciendo las prácticas, que ya había acabao la carrera.

¿Le habías cantado ya a José Manuel Caballero las soleares de El Tenazas para el Archivo...?

-No, eso es lo que te iba a contar. Esas soleares las grabé yo para que las cantara José Menese para el Archivo... Pero José no quiso grabarlas, porque El Tenazas era un cantaor payo. Yo me aficioné mucho en Granada, donde estudié la carrera. Íbamos a Casa Manolo, a la Peña la Platería y nos juntábamos y estudiamos verdaderamente los cantes, con discos de pizarra. Entonces ya admirábamos a José Menese. Y organizamos una fiesta en Málaga para que Manolillo, el Herraor, cantara las soleares de Diego Bermúdez Cala, El Tenazas, el que había ganado el Concurso de Granada de 1922, y grabarle una cinta a Pepe para que los cogiera. Entonces, le grabé también los cantes del Piyayo, las Malagueñas de la Trini, las de Diego el Perote... De ahí saleron los tangos del Piyayo como los hace Pepe, que no los hace como Mairena ni mucho menos, sino mejor, más puros. Pero lo principal era esa soleá de El Tenazas para que la grabara José. Pero Mairena odiaba ese tipo de soleá y fíjate tú por dónde, después Mairena la grabó en su último disco. Total, que José no quiso hacer los cantes de El Tenazas porque no era cante del corte de Mairena y Caballero me pidió entonces que las grabara yo. Después sacaron discos del propio Tenazas, pero en aquellos momentos no se conocía. Además, era lo que José Manuel buscaba, lejos del profesionalismo.

Entonces, ¿lo que no estaba aprobado por las personas a las que él valoraba no lo tomaba en consideración?

-Justo, justo. Los tangos del Piyayo no grabó los de Mairena. sino los que yo le grabé, pero Mairena los había cantado. Si no, tampoco los hubiera grabado- Después, él ha buscado muchos cantes, pero necesitaba la aceptación de Antonio Mairena. José hacía una siguiriya de la Rubia las Perlas, Salí por la puerta, salí renegango, una gran siguiriya que no la hacía Mairena, y José la grabó con esa letra, Morirme terelo... Pero se necesitaban muchos consejos y la aquiescencia de Francisco, por supuesto. Luego, en su madurez, ya ha tenido otra evolución. Pero al principio, si Antonio Mairena no, era que no. Pero no lo imitaba ni en la letra ni en la voz. Que ha habido imitadores de Mairena hasta en la voz. José Menese no era el calco de Mairena, pero la musicalidad de los cantes era mairenera.


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Muy fuerte, ¿no les parece? No sé si Génesis y Menese eran conscientes de que, al publicar páginas como éstas, tiraban piedras a su propio tejado. Recuerdo que en los finales de los años noventa, en una conferencia que dí en la Peña Flamenca de Córdoba, trataba a cuatro figuras muy distintas entre sí, lo que no impedía que a los cuatro se les considerara flamencamente puros. Me refería a Fosforito, José Menese, Enrique Morente y Camarón de la Isla, En mi charla llegué a afirmar que Fosforito y Morente habían sido siempre cantaores libres, no tutelables. Por contra, Menese y Camarón siempre habían precisado de alguien cercano a ellos que les fuera trazando su camino. Desde luego, en el caso del cantaor de La Puebla y después de releer lo que nos decía el bueno de Montoro, no puedo sino reconocer que yo no erraba en mis apreciaciones.

Ahora, les toca juzgar a ustedes. Yo termino, dejándoles con los tangos del Piyayo que hizo Menese en compañía del guitarrista Manolo Brenes:

miércoles, 22 de octubre de 2014

Recordando a Fernando Montoro

El día 14 de julio de 1939 nacía en la ciudad de Jaén Fernando Montoro Jiménez. En Granada cursó la Licenciatura en Ciencias Químicas y durante sus años de estudios se aficionó al flamenco tratando a gente como Juanillo El Gitano o Cobito. Durante sus prácticas como Alférez de Complemento conoce al entonces recluta José Menese, naciendo una buena amistad entre ambos. En 1967 se establece en Madrid trabajando para diversas industrias farmacéuticas. En la capital del reino murió el 14 de abril de 2006.

Sin llegar nunca a profesionalizarse, Fernando se hizo cantaor y se hizo tocaor flamenco. Conocimos su voz cuando Caballero Bonald publicó su celebrado Archivo del Cante Flamenco en 1968. Allí cantaba, acompañado pòr el guitarrista Luis Pastor, unas soleares del Tenazas y de Juan Breva que invito a que las recordemos:    



Hacia 1972 apareció en el programa televisivo Rito y Geografía del Cante Flamenco donde interpretó de nuevo las soleares de Juan Breva y no sé si también unos Tanguillos del Piyayo que ustedes pueden encontrar en Youtube.

Addendum: Hoy 14 de julio de 2016, cuando Montoro hubiera cumplido los 77 años, me comunica su hija Fernanda que no falleció en Madrid sino en Torremolinos (Málaga).

martes, 21 de octubre de 2014

La desmemoria de un imprescindible Edgar Neville


Edgar Neville Romrée, nació en Madrid el 28 de diciembre de 1899, hijo de un ingeniero inglés y de una aristócrata española, uno de cuyos títulos heredó, pues fue IV Conde de Berlanga del Duero. Murió en Suiza el día 23 de abril de 1967. Escritor, autor teatral, director de cine, pintor, humorista, gastrónomo y, sobre todo, personaje vitalista.

Estudió en el colegio El Pilar que los jesuitas regentaban en el todavía barrio-pueblo de Chamartín. Sin gran entusiasmó inició la carrera de Derecho en Madrid aunque después empezó a matricularse en universidades sin tanto nombre pero en las que resultaba más fácil conseguir el aprobado. Por Murcia andaba cuando su amigo Federico García Lorca le sugirió que cambiase la matrícula a Granada y así podría ser testigo del Concurso de Cante Jondo que se estaba organizando para el mes de junio de 1922. Así lo hizo y el joven Edgar, además de titularse como abogado por la universidad granadina, vivió intensamente y en primera persona el desarrollo del tan traído y llevado concurso. De ahí debió de venirle su afición al cante que ya nunca abandonó. Tanto que, una vez convertido en un reconocido director de cine, en 1952 rodó la cinta Duende y misterio del flamenco, documental que en mi opinión y a día de hoy sigue sin ser superado pese a las muy valiosas realizaciones de Carlos Saura y otros. Pero donde hay luces, también hay sombras y de ello vamos a seguir hablando.

En un libro de nuestro amigo Eugenio Cobo (El Flamenco en el Cine, Sevilla, Signatura Ediciones, 2013) se hace una cita de otro libro (Marino Gómez Santos: 12 hombres de letras, Madrid, Editora Nacional, 1969) en el cual, entre otros, se entrevista a Edgar Neville. Y dice éste, en referencia al Concurso de 1922 y a Manuel de Falla, su principal impulsor:

Falla quería, y consiguió, detener la decadencia del cante, que en aquel momento llegaba a zonas abisales. Se habían olvidado los cantes grandes y sólo imperaban unos insoportables cuplés aflamencados, unas afeminadas colombianas y toda una serie de fandanguillos de gorgorito a cual más ridículo. Nadie sabía escuchar las tonás, ni las deblas, ni los martinetes, ni las siguiriyas, ni la caña, ni el polo, ni las serranas, con su preludio de liviana. Falla era de una severidad total, y eliminó en las pruebas a todos aquellos folklóricos del momento, que sólo sabían los cantes gachones de las cuevas del Sacromonte y las cantiñas para patio de vecindad.

Pues, ¡vaya por Dios, don Edgar!, que era usted mayorcito pero no tanto como para haber perdido memoria de los hechos:. Por ejemplo,

1) Que hable usted de las "afeminadas colombianas" cuando está más que documentado que este cante nació hacia 1932.

2)  Y los "fandanguillos de gorgorito" también eran desconocidos en 1922. Los recogidos en la discografía anterior suelen llevar alguno de los sellos malagueño, granadino o lucentino. También estaban los de corte alosnero, u onubense en general, pero no existían los que luego se llamaron "fandangos personales" que son a los que parece aludir usted.

3) Si "gachones" se refiere al término con que los gitanos nombran a los que no son de su raza, es muy extraño que se oyeran "cantes gachones" en las cuevas del Sacromonte, regidas por calés de pura ley.

No, señor Neville, hay cosas que no cuadran. Usted fue sin duda un adelantado del "neopurismo" que nos invadió a raíz de la Antología de 1954, de la publicación del libro Flamencología de González Climent y de la celebración del Concurso del año 1956 en Córdoba. Usted fue un mairenista antes de que se instalase el mairenismo. En sus últimos años de vida ya estaba en la calle la "biblia flamenca" de Ricardo Molina y Antonio Mairena. Usted se la creyó y, en lugar de hacer un auténtico ejercicio de memoria, habló en las declaraciones que antes le hemos recogido por boca de los citados Molina y Mairena. Aún así, esto no le resta a usted mérito alguno. Los aficionados siempre lo recordaremos por su citada película Duende y misterio del flamenco. Gracias por haberla realizado.

Para acabar, les dejo unos minutos del documental de Neville, aquellos en los que el inolvidable Antonio baila martinetes junto al Tajo de Ronda. La voz es del cantaor madrileño El Pili.

lunes, 20 de octubre de 2014

Del placer del autoplagio

Luis Gabaldón y Blanco (Madrid, 1869-1939) comenzó escribiendo en Madrid Cómico, pasando a ser redactor de Blanco y Negro y de ABC. Humorista y dramaturgo, no cabe duda de que conocía el mundillo en que se desenvolvía el Flamenco allá en los madriles de principios del siglo XX Hace unas semanas les trajimos un recorte de prensa de la revista Blanco y Negro y fecha 3 de mayo de 1902. Señalábamos al final que después de mi publicación, había podido comprobar que el mismo recorte había sido glosado por el amigo David Pérez Merinero, en su blog Papeles Flamencos, con fecha 16 de diciembre de 2012,  Por cierto que el mismo David había tomado otra entrada de Gabaldón el día 22 de junio de 2010.

Con permiso de mi amigo, os pongo aquí lo que había publicado Luis Gabaldón el día 28 de mayo de 1910 en la revista Madrid Cómico:


Pueden leerlo cómodamente si colocan el "ratón" sobre el texto y pulsan el botón izquierdo. Les recomiendo que lo hagan antes de seguir leyéndome a mí. ¿Han terminado ya? En ese caso, miren este otro recorte que yo les traigo:


Había sido publicado en Blanco y Negro el día 16 de diciembre de 1905, es decir casi cinco años antes que el anterior. Léanlo y comprueben que ha cambiado el título y que aquí hay una ilustración del dibujante Medina Vera que no aparece en Madrid Cómico. Por lo demás, se han cambiado unas cuantas frases, pero en esencia se trata del mismo texto. Estamos ante un clarísimo caso de "autoplagio". Y, digo yo, para terminar, que muy apretadilla debía de ser la vida de aquellos escribidores cuando tenían que recurrir a estas estratagemas para conseguir publicar algo. Casi como hoy.  

viernes, 17 de octubre de 2014

Bernardo Miranda en la Peña "El Morato"

Varias veces ha salido a relucir en mis cuadernillos/blogs la figura del cantaor Bernardo Miranda (vean, por favor, este enlace o este otro). Hace tiempo que dejó de ser una "promesa del flamenco" para convertirse un cantaor que ha madurado en plena juventud, que se codea con gente como Antonio Reyes o Rocío Márquez, que es reclamado para recitales y festivales por toda la geografía española. Llamado por el maestro de la guitarra Paco Peña, Bernardo acaba de pasearse y de triunfar en los mejores escenarios de Inglaterra.

El día 4 de abril de 2014, Bernardo dio un recital en la Peña "El Morato" de Almería acompañado a la guitarra por Luis Calderito. Tan redondo les salió todo que decidieron darlo a conocer en un C.D, el cual fue presentado unos meses después en la misma y prestigiada peña..

Ocho registros:
Zambra, Livianas y Serranas, Malagueña y Abandolaos, Caracoles, Seguiriyas,
Soleá, Fandangos, Alegrías, Bulerías.
Recomiendo que se hagan ustedes con este disco porque merece la pena oírlo de principio a fin. Por mi parte, les ofreceré dos muestras. En primer lugar, esa curiosa combinación de las zambras con las clásicas liviana y serrana:
Mucho hablamos últimamente de las en otro tiempo casi olvidadas soleares apolás. Escuchen esta tanda 

domingo, 12 de octubre de 2014

1970, Primera Porra de Archidona

En aquel curso 1969-1970, primero en que habitábamos La Hermandad, tuve el honor y la suerte de introducir a José Luis Ortiz Nuevo en los ambientes flamencos que yo frecuentaba (Casa Gayango, Tablao Zambra, Peña El Charlot,,,), de presentarle a gente como Morente, Varea, Pericón de Cádiz, Rafael Romero, Paco Valdepeñas, Perico el del Lunar, Andrés Heredia, Humberto el Paíyo, Carlos Aldana, Juanito el de las caricaturas, Paco Almazán y, cómo no, Pepe el de la Matrona. Curiosamente con el viejo se entendió muy bien desde el primer día. El mismo Pepe me contó al poco tiempo que le había caído muy bien ese amigo mío de "Medinarchidonia".

Por su parte, José Luis había logrado aglutinar en su pueblo (Archidona) un grupo de amigos con los que llegó a fundar la Peña Flamenca "Niño de Archiona". Siempre imaginativo, siempre creativo, se le ocurrió que tenía que organizar un festival para el verano siguiente. Estaban de moda nombres como el "Potaje de Utrera", la "Caracolá de Lebrija", el "Gazpacho de Morón", etcétera, y decidieron darle el nombre de ña Porra de Archidona con el fin de hacer valer ese exquisito plato, primito hermano del salmorejo cordobés, llamado "porra" tanto en Archidona como en la vecina y monumental ciudad de Antequera.  Gente culta y culturalista, José Luis y sus paisanos, deciden que haya un concurso de letras flamencas para un estilo determinado y ya en verano un concurso de cante con el mismo estilo. Se lanzan a la palestra y para la que sería la Primera Porra de Archidona eligen como estilo flamenco el de las seguriyas  Redactan las bases y publican la convocatoria del concurso de letras. Me cuenta todo esto Ortiz y me pide que forme parte del jurado. ¿Con quién más? Sale el nombre del poeta Félix Grande y del veterano Matrona, al cual podríamos llevarlo al pueblo para que entregara el premio a la vez que se le homenajearía otorgándole el título de "MAESTRO DEL CANTE".

Recuerden el día (7 de julio de 1970) en que el Matrona estuvo comiendo en La Hermandad. Esa mañana se había reunido el jurado del concurso de letras y seleccionó la Seguiriya de Oro.
Al Crusificao
por ti le resé
y avergonsaito se gorvió d'espaldas
cuando te nombré.

Hubo menciones de honor y se seleccionaron otras letras con vistas a ser publicadas. Aquí les dejo copia del acta que se redactó al efecto (Encantadora, por cierto, la firma de Pepe que no ponía sus apellidos sino su nombre artístico). El ganador  resultó ser el montillano don Luis López Vela al que yo conocía muy bien por ser uno de los fundadores (y su primer presidente) de la Peña Flamenca "El Lucero". Maestro de escuela, gran aficionado y mejor persona. Pero, ¿era en verdad don Luis coplero? Ha pasado mucho tiempo y ya podemos contar la verdad. No, don Luis no componía letras, pero sí había en Montilla un coplero muy inspirado, también fundador de la peña local, que respondía al nombre de Julio Jiménez Trenas. Como en las bases se establecía un tope para el número de letras a presentar, el bueno de Julio recurrió a cuatro o cinco de sus amigos para que pusieran sus nombres y participaran en el concurso. Uno de ellos fue don Luis y Julio, con su nombre, tuvo que conformarse con una de las menciones de honor.

Además de la Seguiriya de oro y de las tres menciones honoríficas (Rafael Checa, de Archidona, Jiménez Trenas, de Montilla, y Miguel Benítez de Castro, del Coronil) se seleccionaron 19 letras más para ser publicadas. Entre ellas están las firmas de varios de los amigos montillanos que "auxiliaron" a Jiménez Trenas, y están nombres de conocidos letristas como el malagueño Antonio Mata, el cantaor Manuel Gerena, el poeta arcense Antonio Murciano, el pontanés Márquez Cabello, el propio Ortiz Nuevo y otros. Junto a las citadas letras iba esta nota redactada por el jurado:
Las letras están publicadas tal y como fueron escritas por sus autores. El jurado es consciente de que algunas deberán ser ligeramente modificadas para poder cantarse. 


Dejamos Madrid atrás y nos vamos a Archidona. En su preciosa Plaza Ochavada, día 16 de agosto, con la presencia del Matrona y la actuación como artistas invitados de las dos figuras del momento (José Menese y Enrique Morente) iba a tener lugar el primer festival/concurso que respondía al nombre de Porra de Archidona.

A la derecha tenemos el programa de esa noche. Para el Concurso de Cante estaban anunciados Alfredo Arrebola, El Clavel, Manuel Gerena, María La Marrurra y Miguel Vargas, si bien el primero de ellos no compareció, quedándonos con tres cantaores de la Puebla de Cazalla junto a una curiosa cantaora norteamericana a la que ya conocíamos de Madrid. ¿Quiénes los juzgarían? De nuevo, Pepe el de la Matrona presidía el jurado, Félix se quedó en Madrid y su puesto lo ocupó el crítico de flamenco Agustín Gómez; yo me mantuve como tercer miembro. La cosa fue reñida, hubo un gran nivel, pero a la postre había que quedarse con un solo nombre. Fue el de Miguel Vargas. Por lo demás, Julio pudo aplaudir a su amigo don Luis cuando recogía su trofeo, Matrona fue nombrado MAESTRO y tanto Menese como Morente nos deleitaron con sus cantes. ¡Noche para el recuerdo!

Termino, invitándoles a que escuchen al recordado cantaor Miguel Vargas. Acompañado por Melchor de Marchena, en una grabación de 1969, nos hace seguiriyas, el estilo con el que ganó la Primera Porra:

sábado, 11 de octubre de 2014

1970, dos referencias para la progresía madrileña: MENESE y MORENTE

Antes de que ustedes empiecen a leerme, les invito a que repasen mi artículo ¡OLÉ! EL CANTE FLAMENCO EN LA UNIVERSIDAD. En él habrán visto un recorte con ese título aparecido en la revista Discóbolo, dedicada a temas musicales, de fecha 14 de febrero de 1970. Justo un mes después, y con firma de su director Antonio Gómez se vuelve al tema flamenco:

¡Vaya!, dirán ustedes, ¿y qué hace el nombre de Andrés Raya junto a gentes tan ilustres? Bueno, ya se sabe que en aquella época tanto José Menese como Enrique Morente estaban en el apogeo de su irrupción en el mundo universitario, a la vez que conquistaron la simpatía de la progresía madrileña, ganando nuevos adeptos para el flamenco en gentes carentes de toda afición previa. Menese y Morente se hicieron, como se dice ahora, sus referentes. Entonces, al bueno de Antonio Gómez se le ocurre entrevistarlos junto a otras personas allegados a ellos. Pero, ¡cuidado!, se hizo siguiendo el viejo dicho de "juntos, pero no revueltos". Se hicieron dos entrevistas: en una estaban José Menese, Francisco Moreno Galván y José Manuel Caballero Bonald, terna que constituía la más fiel muestra de la ortodoxia tanto flamenca como izquierdista

En el otro grupo, junto a Enrique Morente, estaba el guitarrista Perico el del Lunar compañero suyo en el tablao Zambra, el periodista Paco Almazán de la revista Triunfo y un viejo (aunque joven en edad) aficionado traído de las campiñas cordobesas, o sea, este servidor de ustedes. Esta entrevista se hizo en mi vivienda de entonces, la nombrada muchas veces en este blog como La Hermandad, y en ella Antonio Gómez tomó la foto que pongo a la derecha.

Muy a la manera de la flamencología imperante, la de Ricardo Molina y Antonio Mairena, Antonio Gómez empezaba así su trabajo:
Durante muchos años, el flamenco ha permanecido oculto, encerrado en mismo, confundido y adulterado, alimentado por un grupo de entendidos y refugiado en tabernas, barrios y cuevas. Estos antecedentes, y la existencia de un flamenco amanerado y falso, han contribuido a ir creando una extraña mitología del arte gitano,imagen que ahora, gracias a la gran actividad clarificadora de cantaores jóvenes, está desapareciendo.



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Más abajo, indicaba las cuestiones planteadas a los entrevistados:

1) ¿A qué creen que se debe el interés que en las universidades se está sintiendo desde hace algún tiempo por el flamenco?
2) ¿Es el arte flamenco un arte muerto o tiene vitalidad suficiente para evolucionar?
3) ¿En qué sentido se debe dar o se está dando esa evolución?



Para los que tengan dificultades al leer estos recortes (por lo que pido disculpas ya que no domino bien las adecuadas técnicas), les transcribo algunas inter:venciones:

CABALLERO BONALD: Yo creo que el interés se ha trasladado de los "señoritos" a los universitarios, gracias a un interés sociológico; hay un gran interés por calar en la humanidad del cante flamenco, y este interés lo tienen los universitarios y ciertos sectores de la juventud en general.

MORENO GALVÁN: Han evolucionado ya las formas musicales; basta coger un disco antiguo para darse cuenta. Ya no se toca igual la guitarra, ni se canta igual; lo que no ha evolucionado, son las ideas de expresión, lo que se dice.

JOSÉ MENESE: En un tablao va la gente a divertirse después de cenar estupendamente. Y si se callan, como ocurre en algunos colmaos, es porque la direccción lo exige. En la universidad hay un gran respeto, una gran atención; están pendientes  de lo que dices y de cómo lo dices; aunque no entiendan tanto, tienen deseos de entender.

PEDRO EL DEL LUNAR: Efectivamente tiene que evolucionar, pero hasta ahora yo no creo que lo haya hecho. Se han venido recuperando cosas viejas, pero no se ha creado nada.

FRANCISCO ALMAZÁN: El acercamiento de Lorca y Falla, entre otros, era meramente estético; yo diría que era más bien un acercamiento al arte, pero un alejamiento a la realidad que lo sustentaba. Ahora es al contrario. Interesa tanto como las formas del arte, la realidad que hay detrás de él. Ahora bien, para que el universitario sienta como algo suyo el flamenco -cosa muy importante-, es necesario que pase por todo lo que ha pasado el pueblo andaluz, que alcance la humanidad del hombre andaluz y, sólo situándose en el mismo plano, podrá comprenderlo.

ENRIQUE MORENTE: Es verdad que el flamenco se expresa siempre en el yo: "a mí me pasa esto", "yo sufro así". Ahora bien, lo que pasa es que en estas cosas que cuenta una persona puede interesar también a muchas otras y convertirse en un canto colectivo. Por ejemplo, si uno se queja de sus amores desgraciaos, al de enfrente le pasa lo mismo.

ANDRÉS RAYA: Hay una cosa fundamental para que el público joven mantenga su interés por el flamenco. Y es que sepa reflejar la situación del momento. Durante estos años pasados, grandes cantaores que sabían muy bien lo que hacían se ha dedicado a recuperar todo lo que se había pedido en las adulteraciones sucesivas de muchos años: ritmos, estilos, etc. Ahora yo creo que ya está todo recuperado y el flamenco no puede quedarse ahí; tiene que evolucionar, saber estar a la altura de las circunstancias.

jueves, 9 de octubre de 2014

Calixto Sánchez, Primer Giraldillo Flamenco

Del Giraldillo, esa impresionante estatua-veleta que culmina la torre de la Giralda en Sevilla, se hizo una réplica para ser entregada, a modo de premio, a los cantaores, tocaores y bailaores:
El Giraldillo Flamenco 





















Recientemente ha aparecido un artículo (ABC de Sevilla, 17-09-2014), firmado por el periodista sevillano Alberto García Reyes, donde se nos cuenta cómo surgió la idea de las Bienales de Sevilla y de su trofeo El Giraldillo. Merece la pena que lo leamos íntegramente:

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En el otoño de 1979, un grupo de aficionados decidió dar un golpe en la mesa. Sevilla no podía seguir sin aparecer en los grandes carteles del flamenco ni un minuto más. Lideraba aquella reunión de cabales un personaje de Los Palacios a quien todavía no se le ha hecho justicia. Paco Cabrera de la Aurora, presidente de la Peña El Pozo de las Penas, fue quien en el Congreso Internacional del Flamenco que se había celebrado ese año propuso crear en al capital andaluza un evento que le echara la pata al Concurso Nacional de Córdoba. Le secundaron ilustres aficionados como Francisco Centeno, de la Peña Torres Macarena, Manuel Herrera Rodas o Manuel Curao padre, entre otros. Y con esa idea se presentaron en el Ayuntamiento para hablar con el recién nombrado delegado de Cultura por la primera corporación democrática, José Luis Ortiz Nuevo, otro aficionado que ya había escrito acerca de la necesidad que tenía Sevilla de fundar un festival de postín en sus artículos del diario Informaciones. Todos quedaron de acuerdo en el formato. Se haría un concurso por todo lo alto, al que llamarían Giraldillo, y en torno a él se programarían espectáculos únicos. Se celebraría cada dos años, para dar tiempo a que el flamenco se fuera cociendo entre cita y cita y así poder mostrar siempre el estado exacto de este arte. Pero hubo un problema: el dinero.

Las arcas municipales estaban escuálidas. Ortiz Nuevo quería, pero no podía. Así que aquel grupo de aficionados encabezados por Paco Cabrera tuvo otra ocurrencia. Firmarse letras de peloteo entre ellos para poder pagar el invento. Así se hizo. No se ha contado nunca. Pero así fue. La Bienal no la creó el Ayuntamiento de Sevilla. La crearon los flamencos con su propio dinero. Pero pasaron muchas más cosas. La primera edición se celebró entre el 6 y el 21 de abril de 1980. Un manifiesto de Ortiz Nuevo en el Alcázar, con posterior recital de piano de Pepe Romero fue su inauguración. Y un día después, el poeta granadino Luis Rosales pronunció el pregón del flamenco de Sevilla en el Lope de Vega. Y a partir de ahí, un caudal de figuras históricas. Manuela Vargas con «Andalucía flamenca», Mario Maya con «Musical Jondo», Enrique el Cojo, el Nano con ju padre el Tío Juane, Tía Juana la del Pipa, Chano Lobato, Rosita Durán, Miguel Vargas, el Gallina... Y el concurso. Ganó el mairenero Calixto Sánchez con unos impresionantes fandangos de El Carbonerillo. Curioso. Calixto ni siquiera se había clasificado para la Bienal. Estaba de reserva. Los finalistas eran Fosforito, Luis de Córdoba, José de la Tomasa, José Menese, Curro Malena y El Lebrijano. Pero Juan el Grande se retiró alegando que no había gitanos suficientes y que a Camarón lo habían descalificado. La realidad es que él pensaba que todo estaba preparado para que ganara Fosforito, su eterno rival, y no quiso entrar en esa batalla. Sin embargo, el maestro cordobés cantó casi afónico y, curiosamente, los fandangos de Calixto, que había llegado por la puerta de atrás, dieron la sorpresa.

Aquello fue muy polémico, porque, como denunció El Lebrijano, Camarón fue descalificado en la primera ronda, que se celebraba en las peñas. Entonces el de la Isla era ya una figura. El segundo artista más cotizado después de Mairena. Pulpón pedía por el genio de los Alcores 40.000 pesetas y por José Monge Cruz, 27.500. Detrás venían todos los demás. Y sin embargo en Sevilla no supieron darle su valor. Tal fue el escándalo que se temió incluso por la continuidad del certamen, ya que también habían sido eliminados a las primeras de cambio Enrique Morente y Naranjito de Triana. Los aficionados que habían firmado entre ellos las letras de peloteo temblaron. Pero 34 años después ya pueden celebrar su hazaña. La Bienal de Flamenco es hoy el festival más importante del mundo en su género y las famosas letras ya están vencidas.
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Encuentro en este artículo imprecisiones que hay que aclarar.

1) Dice el señor García Reyes "Camarón fue descalificado en la primera ronda, que se celebraba en las peñas". Pues va a ser que no. No se celebró ninguna primera ronda ni nada que se le pareciera en peña alguna. Lo que hubo fue una consulta a las peñas flamencas, 63 en total, 12 de ellas no andaluzas, para que propusieran nombres de cantaores a competir.  De entre los propuestos, entraban en concurso los seis más votados, que fueron los que el periodista nombra y yo repito:
Fosforito, Lebrijano, Luis de Córdoba. Curro Malena, José Menese,  José de la Tomasa
Por tanto, ni Camarón, ni Morente, ni Naranjito de Triana fueron "descalificados" ni tuvieron actuación alguna. Sus nombres no estaban entre los seis primeros y "san se acabó". Tampoco lo estaba Calixto Sánchez, pero, para su suerte, había alcanzado el puesto número siete.

2) Juan El Lebrijano efectivamente optó por retirarse con lo cual Calixto ocupó plaza de concursante. Si las razones que dio nos suenan a pueriles, lo que cuenta el periodista ("La realidad es que él pensaba que todo estaba preparado para que ganara Fosforito, su eterno rival, y no quiso entrar en esa batalla") me parece pura fabulación. Conozco muy bien la trayectoria de ambos artistas y ahora me entero de que fueran "eternos rivales". Las razones últimas de su retirada las sabrá nuestro amigo Juan Peña y sólo Juan Peña.

3) Siempre he tenido a José Luis Ortiz Nuevo como el padre de bienales y giraldillos. Sin quitar mérito alguno, sino al contrario, a Paco Cabrera de la Aurora, Manuel Centeno (que no Francisco como dice el periodista), Manuel Herrera Rodas o Manuel Curao, interpreto que estos buenísimos aficionados recogieron las prédicas que Ortiz venía haciendo en prensa y, aprovechando que en ese momento era Concejal de Cultura en el Ayuntamiento, se fueron a él diciendo poco menos que "ahora o nunca". Gracias a la buena mano que José Luis tenía con el entonces alcalde Luis Uruñuela, el Ayuntamiento hizo suya la iniciativa. La generosa idea del grupo de aficionados de firmarse letras unos a otros fue la guinda que permitió mostrar el pastel.

Lo que no nos cuenta el periodista es cómo se formó el jurado y quiénes lo compusieron. Pues yo sí sé, por fuentes fidedignas, que se consultó a los seis concursantes para que ellos propusieran nombres, llegándose a seleccionar a cinco personas:
1) Francisco Vallecillo Pecino (Paco Vallecillo), personaje muy conocido en el mundillo flamenco, adalid del mairenismo, que había dejado su ciudad de Ceuta para venirse a la "capital" Sevilla, buscando calor entre sus amigos socialistas, los cuales, cuando más adelante ganaron el gobierno regional, lo nombraron algo así como "asesor flamenco" para la Junta de Andalucía.
2) Manuel Rodríguez Granados, alcalde de Alcalá de Guadaira.
3) El novelista y columnista en prensa Manuel Barrios.
4) El cantaor Luis Caballero.
5) Agustín Gómez Pérez, crítico flamenco en la emisora de Radio Popular y en el periódico La Voz de Córdoba.
Aduciendo razones personales, Barrios renunció a ser miembro y el jurado se constituyó con cuatro personas, designándose, no sé con cuál criterio, a Vallecillo como presidente.

Arropado con otros actos, como nos indica García Reyes, el concurso propiamente dicho se celebró en los días 15, 16 y 17 de abril de aquel 1980, en la sede del teatro Lope de Vega. Sabemos que al final de la primera y segunda noche un miembro del jurado pidió que se reunieran para deliberar e ir haciendo valoraciones de las actuaciones ya realizadas a lo que Vallecillo dijo que no, que al final de la tercera y última noche. Llega ésta y llega el turno del mairenero Calixto Sánhez , quien llevaba unas actuaciones muy brillantes (no fue el único de los seis en tenerlas). Con la guitarra de Pedro Bacán, cantó por fandangos siguiendo el estilo del Carbonerillo. Y miren por donde, en un palco, enfrente del ocupado por el jurado, a la vista de toda público, estaba el poseedor de la Llave del Cante, don Antonio Mairena. Fue acabar de cantar Calixto sus fandangos y Mairena se puso de pie brindando una ostentosa y prolongada ovación a su paisano.

Se reune el jurado y Vallecillo viene a decir, que nada, que aquello estaba claro, que el Giraldillo era para Calixto. Sin embargo, el miembro que en noches anteriores pidió sin éxito deliberaciones del jurado, dice que no, que habrá que hacer algún de tipo de cuantificación. Se produce y la cuestión quedó zanjada: seguido muy de cerca por Luis de Córdoba, Calixto Sánchez quedó como ganador.

Desearía cualquier cosa menos que alguien interprete que quiero restarle méritos al cantaor de los Alcores. Pero que el aplauso final de su paisano don Antonio era la señal que esperaba Vallecillo para definir su voto y postura es algo que no dudo en absoluto.

Pido que se tire de hemerotecas y se traigan crónicas de aquellos días. La revista "Sevilla Flamenca" dedicó su número 3 íntegramente a esta primera bienal de Sevilla, pero no he conseguido encontrar ningún ejemplar. Mientras tanto, escuchamos los fandangos que Calixto Sánchez hizo aquella su memorable noche de triunfo.


miércoles, 8 de octubre de 2014

En el sótano de CASA GAYANGO

Con mucha frecuencia suelo citar el bar Casa Gayango que regentaba mi amigo Carlos Aldana. Calle Núñez de Arce, muy cerquita de la Plaza de Santa Ana, era el lugar donde todas las tardes-noches solía aparecer don José Núñez Meléndez, Pepe el de la Matrona. Tanto que él decía que aquella era su oficina. Tenía un sótano pequeño donde, cuando venía a cuento y después del cierre "oficial" del local, Pepe se bajaba con el tocaor Manolo El Sevillano a charlar con la tertulia que fuera e incluso a marcarse algún cantecito (Les invito, por ejemplo, a que relean esta entrada mía).

Ayer, les comentaba yo las declaraciones de Antonio Mairena al periodista Paco Almazán en las que hacía unas desafortunadas alusiones al viejo Matrona. A raíz de ellas me vino a la memoria una foto de ese mismo año (1970) realizada en el referido sótano. Vean, vean...


Pepe el de la Matrona, Enrique Morente, Paco Almazán, Juanito Martínez (un dibujante sevillano que vivía de hacer caricaturas a los clientes de locales como el de Gayango, Garipén y otros), Payo Humberto y su madre (una señora holandesa que alquilaba habitaciones a emigrantes españoles, los cuales ponían sus discos de flamenco y fueron el germen de la afición del entonces niño Humberto).

martes, 7 de octubre de 2014

Las entrevistas de Paco Almazán (I). Antonio Mairena

Año 1970. Antonio Mairena se encontraba en el cenit de su carrera: número uno en asistencia a festivales, número uno en los cachés económicos que manejaba el sevillano Jesús A. Pulpón, número uno en reconocimiento..., no en balde portaba su Llave de Oro del Cante. Con una discografía extensa, no paraba de grabar nuevos discos. En 1969 había aparecido Honores a la Niña de los Peinesy con el nuevo año nos trajo Mis recuerdos de Manuel Torreal que siguió La fragua de los Mairena.

Con motivo de la publicación del citado disco sobre Manuel Torre, Paco Almazán, ya reconocido como experto para temas flamencos de la revista Triunfo, hizo una entrevista a nuestro cantaor.  Se publicó en el número 416 de dicho semanario, con fecha del 23 de mayo de 1970, si bien debemos aclarar que Triunfo ponía como fecha el sábado de cada semana aunque en los quioscos ya estaba desde el lunes inmediato anterior, en este caso desde el día 18 del mismo mes y año (Más adelante comprenderán por qué matizo lo de las fechas). Recomiendo su lectura íntegra a todo buen aficionado. No sé poner el enlace pero es fácilmente localizable escribiendo en Google "Francisco Almazán, Triunfo". Os aparecen todos sus artículos y ahora buscáis el de la fecha 25-05-1970. Por mi parte me voy a detener en dos de las respuestas de Mairena.

1) Sobre las casas cantaoras

A.M.- Bueno, Joaquín el de la Paula fue un genio, pero su hijo, el pobrecito... Se dan estos casos. En el disco que va a salir de La Fragua de los Mairena hace un par de cantes mi hermano, y digo yo que las casas de cante se han hecho, porque la casa de los Pavones -Pastora, Arturo y Tomás, que eran tres genios en el cante- sus padres no cantaban; la casa de Manuel Torre..., sus padres no cantaban. Y así se han fundao las casas de cante: de los Pavones, de los Paula, el cante de la casa de los Torre. Al hablarse de Mairenismo ya se ha creado una personalidad, un estilo. Por eso digo que las casas de cante se crean.

2) Su alusión a dos compañeros de profesión

A. M.- Hace unos días se publicó en "ABC" , de Sevilla, un reportaje de cuatro páginas a un señor que no sé si llamarle cantaor de flamenco o medio cantaor de flamenco, o folclorista, en el que se dicen una serie de barbaridades  para el verdadero entendido. Luego he visto en los escaparates "Tesoros del flamenco antiguo" que los ha hecho un amigo mío, que cuando los grandes cafés cantantes, en la época de Antonio Chacón y Manuel Torre, este hombre no cantaba nada. Y la gente que anda buscando cosas antiguas, como este señor sabe algunas rutinas... El otro señor de "ABC" ha dicho que él es el que ha dignificado el cante, porque lo subió a los teatros. No se puede destruir como si pasara una máquina apisonadora que lo va demoliendo todo,  y artistas de una tierra hacerles perder el aire personal, hacerles un lavao y ser una especie de artistas "standard". Este señor no ha hecho más que a los jóvenes, desde Utrera pa Cádiz, hacerles un lavao de cerebro y que se olviden de todos los valores, de todo el manantial, que tiene una riqueza indiscutible, por lo menos para mí, y convertir a toda la juventud en voces que todas suenan igual y tienen el mismo ritmo. Y se han olvidado de cómo era el aire de Cádiz, de Jerez, el por qué de la isla de San Fernando, de Utrera... Y este señor dice eso y tiene el cinismo de que él no suena ni a Cádiz. ni a Triana, ni a Jerez, y yo digo que, desgraciadamente, no suena a nada de eso. Es un virus para los nuevos valores peligrosísimo; un virus que puede causar la muerte de muchos cantaores. Ahora hemos llegao a un punto clave, porque yo no me voy hacer eterno y Pastora ya murió.

¡Vaya por Dios! ¿Pues, no que resulta que ese "medio cantaor de flamenco, o folclorista" es nada más y nada menos que Manolo Caracol? Efectivamente el día 20 de marzo de 1970 el diario ABC de Sevilla había dedicado a Caracol un reportaje de cuatro páginas con firma de José Antonio Blázquez. También está accesible en la redes sin más que consultar la hemeroteca de ABC. ¿Por qué les decía yo antes que la revista Triunfo salió a la venta el día 18 de mayo? Pues porque cuatro días después, 22 de mayo de 1970, se celebraba el tan nombrado "Homenaje a Juan Talega" para el que estaba anunciada la presencia del guitarrista Melchor de Marchena, presencia que al final no se produjo. Resulta que Melchor estaba en nómina de Caracol, trabajaba en su tablao Los Canasteros y, aunque el patrón solía ser flexible con el de Marchena cada vez que éste necesitaba ausentarse, esa noche, indignado por las recién publicadas frases de Mairena, le prohibió moverse del local (A esta ausencia ya me referí en una entrada anterior). Unos meses después el propio Francisco Almazán entrevistaba a Caracol, quien daba cumplida respuesta a las citas de Mairena que me he permitido transcribir.  De ello hablaremos otro día en nuestro blog.

"Tesoros del flamenco antiguo", ¿de quíén podían ser sino del veterano Pepe el de la Matrona? Dice Mairena "la gente que anda buscando cosas antiguas, como este señor sabe algunas rutinas..." ¡Qué injusto fue usted, don Antonio! Porque va a resultar que, entre las gentes que visitaban al Matrona en su sede del bar Casa Gayango para sonsacarle cosas antiguas, había un señor, que acudía con frecuencia, llamado Antonio Cruz García, nacido en Mairena del Alcor. Así nos lo había contado muchas veces Pepe y así nos lo confirmaba Carlos Aldana, dueño del citado bar.  A Pepe aquello le dolió pero, aunque Almazán lo invitó a contestarle, el viejo, al contrario que Caracol, optó por el silencio.